6 de febrero de 2016

Locales 14/02/2013

La ciencia vuelve a alertar sobre el glifosato

Una investigación científica publicada en la revista “Química Viva” en diciembre de 2012 alerta sobre los riesgos reales y concretos de los agrotóxicos utilizados para la soja en las provincias de Entre Ríos, Santa Fe, Buenos Aires y Córdoba.

El estudio fue realizado por los expertos Rafael C. Lajmanovich, Paola M. Peltzer, Andrés M. Attademo y Celina M. Junges, todos investigadores del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) y miembros de la Cátedra de Ecotoxicología de la Facultad de Bioquímica y Ciencias Biológicas de la Universidad Nacional del Litoral y por Mariana C. Cabagna Zenklusen que también pertenece a esa cátedra.
La información que se conoció es “una advertencia de la ciencia contra el sistema sojero”, donde quedó demostrado que “el modelo se basa en la destrucción sistemática de la naturaleza” y ello implica “riesgos para la vida humana”. Este estudio probó malformaciones en ejemplares de especies nativas y los propios investigadores destacaron que “a nivel mundial existen alrededor de 400 citas de trabajos científicos” que alertan sobre la “toxicidad del glifosato en distintos modelos animales”. Asimismo el efecto de este agroquímico en la morfogénesis de embriones originaría preocupaciones sobre la descendencia humana.
Sin embargo, en Entre Ríos los legisladores vienen adeudando una ley al respecto desde hace más de seis años y cada período legislativo se cierra sin haber llegado a una norma que permita defender la vida por encima de los intereses económicos. No es menor tampoco el dato que muchos legisladores son grandes productores agropecuarios.
“El herbicida glifosato es el químico más controvertido del modelo productivo de los Organismo Genéticamente Modificado y en la Argentina tiene un uso declarado de aproximadamente unos 200 millones de litros”, recuerda el informe que se dio a conocer en diciembre del año pasado.
Estos científicos han enumerado varias comprobaciones que realizaron sobre los efectos que produce el glifosato como los llamados “teratogénicos” que no son otra cosa que la “formación de monstruos” y que son cancerígenos.
“El efecto directo del glifosato en los mecanismos iniciales de la morfogénesis de los embriones de vertebrados originaría preocupaciones sobre los resultados clínicos de la descendencia humana expuesta en los campos agrícolas”, advierte el informe.
Los propios investigadores aportan una reflexión final: “Los organismos gubernamentales y organizaciones civiles tendrían que tender a promover investigaciones que tengan en cuenta el desarrollo sustentable y la búsqueda de alternativas ecológicamente sostenibles como motor de la economía argentina. Pero sin perder de vista que, por definición, este progreso tiene que asegurar para las generaciones futuras todos los servicios ambientales y componentes de la naturaleza (principalmente su biodiversidad) así como sus pautas culturales ancestrales. Considerando que en los actuales modelos productivos-industrializados, el denominado ‘desarrollo sustentable’ se basa en la destrucción sistemática de los ecosistemas, en la disminución de la biodiversidad y en un enorme aporte energético de plaguicidas y fertilizantes que son una contradicción en sí misma de este precepto”.
Diario El Argentino de Gualeguaychú

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