26 de abril de 2017

Internacionales 19/04/2017

En el Reino Unido exigirán saber usar un GPS para tener la licencia de conducir

Es el cambio más relevante desde 1996.

Será necesario saber programar el GPS para pasar el examen de conducir. Es el cambio más relevante desde 1996. El motivo: las de la mitad de los conductores usan el dispositivo para guiarse.

Si no puedes con tu enemigo, únete a él. Así pensó la Agencia de Conducción y Estándares de Vehículos del Reino Unido (DVSA), ante las contundentes estadísticas que indican que más de la mitad de los conductores usan el sistema de posicionamiento global (GPS) para guiarse, y modificó los requisitos para adquirir la licencia de conducir: "se deberá seguir las instrucciones de navegación por satélite y conducir a un espacio de estacionamiento para pasar su prueba". La evaluación, que entrará en vigencia el próximo 4 de diciembre, tendrá en cuenta una conducción más realista porque usar el GPS es una alternativa a las señales de tráfico, según comunica la DVSA. Mientras mejor se use, menos distracciones al volante habrá.

Los requisitos para este examen serán ubicar correctamente el dispositivo de geolocalización en una superficie antideslizante y lejos del parabrisas (a menos que el modelo de vehículo no tenga otro lugar). Luego encenderlo, seleccionar el destino y utilizarlo durante los 20 minutos que dure el proceso. A uno de cada cinco evaluados se le pedirá, al azar, que en vez de guiarse por el GPS lo haga por las señales de tránsito.

Para comprobar si los ciudadanos estaban de acuerdo con el cambio en el examen de conducir, llamaron a una consulta pública y obtuvieron un 71% de aceptación con la inclusión de este requisito. Teniendo en cuenta que la tecnología ya está presente en la mayoría de los usos y costumbres de los conductores (en un país donde el parque automotor es relativamente moderno), la evolución parece tener de sentido común.

En la Argentina

Si bien no hay estadísticas oficiales, el uso de dispositivos móviles en Argentina está más que difundido, y tiene los mismo pros y contras que en cualquier parte del mundo: sirve como una guía muy sofisticada, pero también puede ser motivo de distracción.

En el país no hay legislación que precise su uso, aunque la ley nacional de tránsito (24.449) en el artículo 77 (q) define como falta grave "la conducción de vehículos utilizando auriculares y/o sistemas de comunicación manual continua y/o pantallas o monitores de video VHF, DVD o similares en el habitáculo del conductor". El artículo 48, por su parte, indica que "está prohibido conducir conducir utilizando auriculares y sistemas de comunicación de operación manual".

¿Se refiere la ley al GPS? Consultado por LA NACION, el Ingeniero Gustavo Brambati, Subgerente de Seguridad Vial del Centro de Experimentación y Seguridad Vial (CESVI) indica que ese es uno de los problemas que tienen algunos artículos, ya que definen puntillosamente una tecnología en constante evolución, por lo que la normativa queda desactualizada. "El GPS no es, al momento, un sistema de comunicación" y por ende, la ley no lo estaría mencionando.

Para Brambati el GPS es un dispositivo valioso: "Indudablemente la convivencia con una pantalla que define información como densidad del tránsito, zonas peligrosas, lomos de burros, puede ser útil, pero necesita de un conductor que margine su atención a lo estrictamente necesario, de forma de no descuidar su foco principal hacia las situaciones imprevistas de la ruta o el entorno". Es decir, que hay que ingresar la dirección de destino con el vehículo detenido.

Pablo Azorín, Jefe de Seguridad Vial y Medio Ambiente de la Federación Internacional del Automóvil (FIA) para Latinoamérica, afirma que tanto los celulares como los sistemas de navegación y comunicación integrados de los vehículos o los GPS en sí también generan un desvío de la atención visual y cognitiva durante la conducción: "Los tiempos de reacción aumentan, la visión periférica disminuye y, por consiguiente, se pierde precisión en las maniobras, quedando limitado a realizar conductas evasivas y aumentado el riesgo de choque".

Las posiciones encontradas en este tema son moneda corriente, pero todos coinciden con la importancia de usarlo con precaución. En España, el mal uso del estos sistemas es motivo de multas de 200 euros si el dispositivo es utilizado mientras se conduce, si incorpora un sistema de inhibidor de radares o si está ubicado en un lugar que dificulte la visibilidad como el parabrisas.

Desvío de la atención

Desde la Asociación Civil Luchemos por la Vida hacen hincapié que el uso del celular, en cualquiera de sus formas, puede matar porque ocasiona la conducción distraída o a ciegas: "en nuestro país este comportamiento se encuentra en franco aumento y está comprobado en todo el mundo que la conducción, en estas condiciones, multiplica por nueve las posibilidades de morir en el tránsito" dice Alberto Silveira, director. Esta discapacidad que se genera en el conductor es equiparable a manejar bajo los efectos del alcohol.

La campaña publicitaria "El celular al volante mata" es impactante y su objetivo claro, salvar vidas. "Ver el GPS es como estar mirando el celular. Su uso correcto para una consulta es con el vehículo detenido", indica Silveira y describe la pieza preventiva: "¿recibiste el mensaje? el celular al volante mata".

Hace varios años que los vehículos 0 KM vienen con este tipo de sistemas incorporados en las pantallas inteligentes de los autos, junto con la radio, la integración con los teléfonos a través de Bluetooth y mapas incorporados, entre otros servicios de asistencia.

Según un estudio en el que colaboró el Instituto Universitario de Investigación en Tráfico y Seguridad Vial (INTRAS), el uso de estos dispositivos multiplica por cuatro el riesgo de sufrir un accidente. Además, en el 75% de los conductores disminuye el control del auto mientras lo utilizan; dejan de percibir el 50% de las señales al no prestar atención; la distancia de seguridad aumenta hasta los 80 metros con el vehículo que nos precede; y la velocidad disminuye hasta en un 15%, lo que puede resultar peligroso si se convierte en una velocidad anormalmente baja para el resto de conductores.

Fuente La Nación 

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