15 de diciembre de 2017

Locales 20/04/2017

Lo que faltaba

Una vieja práctica que sorprende

Años y décadas han transcurrido y el culto a la personalidad prosigue allí, enmarcado en cuadros, carteles, pasacalles, vehículos, en tantas oficinas públicas. Colgado en la pared, el cuadro con la foto sonriente del hombre o la mujer saludando al alcahuete sentado a un escritorio, orgulloso él u orgullosa ella. Funcionarios de cualquier rango, legisladores, sindicalistas, intendentes, gobernadores, gobernadoras, presidentes y presidenta, todos tuvieron o tienen sus grandes retratos para que los obsecuentes se sientan satisfechos. 


Los edificios de obra pública, los monumentos y espacios verdes, llevan el nombre del presidente de turno, seguido por representantes de su gabinete. La "patente" que imprime en cada uno de estos espacios, un nombre propio, cargándolo de sentidos, y con un tizne de propiedad, persistirá ahí para que otras generaciones logren reconocerlo, no por las cualidades y calidades de sus actos, sino por la cantidad de veces que aparezca en los rincones de una ciudad.


Y ahora, al parecer, algunos han descubierto una vieja práctica que aparece como novedosa. Vehículos oficiales ploteados con inscripciones que replican nombre y apellido de funcionarios municipales. El caso más elocuente, por estos días, fue el de la intendenta de La Matanza, Verónica Magario, cuyo nombre y su apellido lucen en grandes letras en decenas de patrulleros policiales. Detrás de ella, infinidad de otros casos de oficialistas y opositores.

Como ejercicio imaginativo, decidimos "plotear" un móvil policial de nuestra ciudad con el nombre del Jefe Comunal para no quedar desubicados o fuera de contexto. Mantiene un bajo perfil de exposición. No se habla de "gestión Salomón" y su apellido si bien no pasa desapercibido, a lo largo de 16 meses se lo observa en escasas placas.

La idea es que cada uno saque sus conclusiones. ¿Qué sucedería si aparecen móviles con estas características en nuestra ciudad?. ¿Estaría bien o mal?

Sería importante como conclusión, de una vez y para siempre, terminar con los personalismos, las soberbias y los cultos. 

Y que cada uno se dedique a lo suyo. Sin resaltar nombre ni apellido, si es posible.




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