18 de noviembre de 2017

Locales 16/05/2017

Nota del Director del INTA y respuesta de la RENACE

Ecos de Saladillo

Notificación de INTA


Estimados Directores


En las comunicaciones de los profesionales, así como en los materiales impresos, virtuales, o en cualquier otro tipo de comunicación institucional correspondiente al INTA o a alguna de sus unidades, Programas, Proyectos, o instrumentos de intervención, cualquiera sea su 

categoría, deberá practicarse una abstención irrestricta del empleo de:


1-  El nombre o logo de agrupaciones políticas o partidarias.


2-  El término ?agrotóxico?, ya que su empleo implica una posición valorativa negativa que presupone un uso inadecuado o inapropiado de una alternativa tecnológica que bien empleada no debería constituirse en riesgo para la salud humana o ambiental. Se debe emplear ?productos fitosanitarios? o ?agroquímicos? en vez de ?agrotóxicos? o cualquier otra referencia que implique un posicionamiento sobre estos productos que no se corresponde con decisión institucional alguna.


Se solicita pronta difusión y cumplimiento de esta directiva.

Saludos Cordiales.


Ing. Agr. Dr. Hernán J. Trebino

Director

Centro Regional Buenos Aires Norte



COMUNICADO DE LA RENACE EN RESPUESTA A LA NOTA DEL DIRECTOR DEL I.N.T.A.


firmado por el Ing. Agrónomo Hérnán J. Trebino, director de esta institución. 


En la misma se instaba a los profesionales de este organismo a que se abstuvieran de emplear, en los documentos publicados por esta institución, el nombre o logo de agrupaciones políticas o partidarias, así cómo también el término ?agrotóxico?, por implicar ?una posición valorativa negativa que presupone un uso inadecuado o inapropiado de una alternativa tecnológica que bien empleada no debería constituirse en riesgo para la salud humana o ambiental?.

Al mismo tiempo, se les exige el uso de términos como ?productos fitosanitarios? o ?agroquímicos?. Estas directivas no pueden ser consideradas meras resoluciones burocráticas propias del Instituto.  

Desde hace más de 30 años vemos cómo el INTA ha participado activamente en la implementación y consolidación del modelo del agronegocio que se ha expandido en Argentina sobre la base del uso del paquete biotecnológico, que tiene en su corazón las semillas genéticamente modificadas, el uso agrotóxicos y otras técnicas de producción.

Hoy, las consecuencias de este modelo se vuelven inexcrutables: la reducción del empleo rural, la concentración de la tierra y la desaparición de la pequeña agricultura y las economías regionales, migraciones forzadas y reducción de nuestra calidad alimentaria, eliminación de bosques, montes nativos, diversidad biológica en pos de la instalación del monocultivo y el uso indiscriminado de productos químicos para la fumigación de nuestros campos y pueblos (y todo lo que hay en ellos) con más de 300 millones de litros de agrotóxicos por año.

No son pocos los estudios que evidencian los efectos que estos tóxicos tienen sobre nuestra salud.

Investigaciones realizadas por académicos de la Universidad de Río Cuarto, Córdoba, Rosario, Mar del Plata, La Plata, la Facultad de Medicina y Exactas de la Universidad de Buenos Aires, e incluso por investigadores de Conicet han venido mostrando en los últimos 10 años que la exposición a la que hemos sido sometidos, de manera directa o indirecta, es hoy la responsable de los aumentos en las alergias de piel, problemas respiratorios o gastrointestinales, enfermedades reproductivas, abortos mal llamados espontáneos y malformaciones congénitas, problemas endócrinos como hipotiroidismo, trastornos del desarrollo neurológico y tasas de cáncer que se disparan triplicando las incidencias, prevalencias y mortalidad por enfermedades oncológicas.

Y estos productos - glifosato, endosulfán, 2-4D entre otros- que en muchos lugares del mundo han sido prohibidos por la contaminación y los daños sociosanitarios que generan, están en nuestra sangre, orina, en los alimentos que consumimos, el algodón, el agua de los ríos, las napas, el aire, el agua de lluvia, entre otros producos y lugares.

En estos últimos años, algunos investigadores del INTA han comenzado a relacionar las consecuencias que estos tóxicos tienen en las poblaciones animales, vegetales y otros factores ecosistémicos, como el suelo y el agua. Además, han hecho públicas las serias consecuencias que el modelo del agronegocio ha generado con la expansión de la frontera agropecuaria, la ausencia de rotación de cultivos, la eliminación de bosques y humedales para la producción agropecuaria y el uso constante de esos tóxicos, como por ejemplo, las constantes inundaciones a las que hemos estado expuestxs. 

La respuesta de este organismo, es generar estas directivas que son un intento político de acallar aquellas voces que, desde el interior del organismo, abogan por la necesidad de generar investigaciones independientes de los intereses de las grandes empresas que el propio INTA ha sostenido y avalado durante todos estos años.

Las organizaciones que no pueden ser nombradas, son aquellos espacios como la RENACE o la Red de Médicos de Pueblos Fumigados que, mucho antes que estos organismos de investigación, vienen estudiando y denunciando las consecuencias concretas de este modelo en la salud de nuestras poblaciones.

El pedido de no hablar de?agrotóxicos? es una necesidad de continuar negando que el uso de estos productos es una práctica sistemática que requiere este modelo para la propia subsistencia de las ganancias y no un mero problema de ?malas prácticas?. La valoración negativa a la que hacen referencia es una realidad que vivimos todas aquellas personas que habitamos en el campo y en las regiones sub- urbanas y que somos constantemente rociados y rociadas con estos productos, enfermando cotidianamente.

El modelo del agronegocio ha entrado de la mano de la privatización del conocimiento en estas instituciones.

La apertura de los bancos de germoplasma del INTA, que significaron la apropiación de la biodiversidad generada tras años de trabajo colectivo entre este instituto y los productores agrarios, y la consolidación de convenios de vinculación público- privados para la generación de tecnologías, han convertido a este organismo en una instancia que sesga y censura hace años todo aquel intento de investigación cercana a los intereses de la población.

Mientras, sigue desarrollando el conocimiento necesario para las empresas privadas.

Así, mientras el INTA rechaza nombrar ciertas organizaciones, el instituto impulsa fuertes alianzas con redes del agronegocio, como la Red BPA (que conglomera a las principales camaras empresariales del agro? CASAFE, ACSoja, Bolsa de Cereales, Casem, Cámara Argentina de Biocombustibles- y organismos promotores -Aapresid, CREA-), y genera jornadas de capacitación conjunta, como la ?Jornada de Malezas?, organizada en abril de este año, en Pergamino.

Estas resoluciones, a quienes conocemos el rol que ha jugado el INTA para el desarrollo del agronegocio, no nos sorprenden. Como tampoco fueron sorpresa, en 2009, los múltiples intentos que realizó el Conicet por acallar a investigadores como Andrés Carrasco, que hicieron públicas los trabajos que mostraban los efectos en la salud de estos agrotóxicos.

Consideramos que estas resoluciones esgrimidas por el Centro Regional del INTA atentan contra la libre producción de conocimiento que debe ser el espíritu de un organismo público. Cercenar marcos teóricos, plantear qué conceptos o fuentes pueden o no ser utilizadas en una investigación o predefinir perspectivas epistemológicas es CENSURA. Y esta censura apunta a sesgar los múltiples aspectos de nuestra realidad social y productiva y a disciplinar a lxs trabajadorxs de estos centros de investigación.

Por esto, nos solidarizamos con lxs trabajadorxs de organismos de investigación y extensión como el INTA y Conicet que vienen dando batallas desde abajo para poder generar un conocimiento en favor de los intereses de la sociedad en su conjunto, comprometidxs con la realidad de los sectores trabajadores, que ven constantemente asediada su tarea cotidiana de investigación. 

Al mismo tiempo, repudiamos las disposiciones llevadas adelante por el director del Centro Regional Buenos Aires Norte del INTA e instamos a que estas medidas sean revertidas, con el fin de garantizar una investigación de calidad, pública y ajena a los intereses de los empresarios del agronegocio.


Multisectorial contra el Agronegocio ?La 41?

? Adhesiones:

Espacio de Lucha Territorial Río Bravo

Frente Universitario de Luján

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