15 de diciembre de 2017

Opinión 18/11/2017

"Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean"

Opinión

por
Claudio Juri

Tan vieja como amplia, la discusión sobre la verdad contrapone las banderas de quienes creen poseerla. Cada óptica parcial se vuelve absoluta y es defendida a ultranza, razón de guerras y matanzas.

La libertad es un bien preciado que suele valorarse cuando se pierde.

Al igual que la verdad, cuando se vuelve absoluta y tiene propietarios, la libertad se suicida.

Creo en la pluralidad como base del enriquecimiento mutuo y en la unidad que siempre se realiza entre dispares, ya que lo que es igual, no necesita unirse por ser lo mismo.

En este sentido, Zygmunt Bauman nos hace una advertencia sobre la facilidad en los tiempos que corren para la formación de bloques asímiles que, dentro de su burbuja, consideran ser libres y dueños de la verdad. La trampa de la unicidad bien definida por Goethe: "Nadie es más esclavo que el que se tiene por libre sin serlo." 

La noticia sobre el periodista Víctor Hugo Morales impacta por su forma, la cual deja flotando en el aire un meta mensaje: "cuando veas las barbas de tu vecino cortar, pon las tuyas a remojar".

Los que esgrimen la verdad de la libertad de empresa se contraponen con aquellos que defienden la libertad de expresión y la de prensa.

Fuere cual fuere la causa de la medida, el mensaje intimidatorio es real y corresponde al estado de legalidad que se opone al de justicia, "es legal aunque injusto."

Recordemos el cambio de cultura perpetrado en nuestra Patria a partir de 1930 y acentuado en cada golpe cívico-religioso-militar.

Una de las primeras acciones de todos esos gobiernos de facto fue, como enseña el manual de Goebbles , silenciar las voces discrepantes por proscripción, prohibición y aún muerte.

En momentos en los que se negocian las pautas publicitarias, el periódico La Nación publicó un reportaje realizado por el canal TN, propiedad del grupo Clarín, en el cual dos de sus periodistas estrellas convocan a Beatriz Sarlo, quien escribe en el periódico Perfil, uno de los pocos medios que critica al gobierno por estos días.

Nadie es inocente en estas lides. Las caras de "yo no fui" no disimulan la claridad del mensaje: "como hablo bien, puedo hablar mal? tomalo en cuenta."

La libertad de prensa es una utopía, todos los medios responden a un posicionamiento.

Lo grave es cuando esos medios son usados como armas de coerción económica, pues se vuelven mercenarios implacables, que responde a un único dios: el dinero y el poder.

La libertad es muy cara; 

Un amigo me cuenta algo:

"Desde mis 17 años, recorrí las redacciones de muchas editoriales, entre ellas, las de Clarín y La Nación. Por aquellos días de 1978, fui testigo directo de cómo se orquestaban las operaciones de prensa, por eso, nunca me basé en sus informaciones. Especialmente en Clarín, presencié como se voceaban y se exhibían en carteles pegados en las paredes y columnas de quién se debía hablar y a quiénes no se podía mencionar. En La Nación, todo era mucho más prudente y diplomático, se manejaban con memorándums internos y evidentes sobreentendidos".

¿Cómo creerles a quienes tienen en su haber tantos frutos de mentira?

Creo que como pueblo debemos crecer y eso implica abandonar la etapa de los paternalismos, reclamando y haciendo respetar nuestros derechos. Es un buen momento para hacerlo, recordando las palabras de Agustín de Hipona : "Nadie puede ser perfectamente libre hasta que todos lo sean."

Claudio Juri

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