17 de junio de 2026
Giro en la causa que investiga el femicidio de Agostina Vega
En la primera mañana de este miércoles, la abogada del padre de la menor asesinada, Fernanda Alaniz, había adelantado a los medios cordobeses que durante la jornada se conocería un testimonio clave en el caso del femicidio de Agostina Vega. La defensora de Gabriel Vega había afirmado que este testimonio complicaba gravemente a Soledad Andreani, cercana al principal acusado Claudio Barrelier y actualmente imputada por encubrimiento agravado.
Horas después del anticipo de la abogada Alaniz, una ex trabajadora sexual del bar Wachitas ofreció ante la prensa un testimonio que aporta nuevos elementos sobre la dinámica del local clausurado y su vinculación con la investigación por el femicidio de la adolescente de 14 años. La mujer, identificada como Carla, habló con El Doce y relató graves hechos que ocurrían en el establecimiento, que ahora vuelve a estar bajo la lupa en el marco de la causa.
Este lugar fue definitivamente clausurado por la Municipalidad en las últimas semanas. De acuerdo con los testimonios y las investigaciones que llevan adelante la Fiscalía, en ese establecimiento trabajaba como encargada Soledad Andreani, quien está detenida por orden del fiscal Raúl Garzón.
Carla señaló a Soledad como la mujer a la que reportaba junto con otras chicas, muchas de las cuales eran "menores", según sus propias palabras. La testigo explicó que ingresó al bar sabiendo que allí se ejercía trabajo sexual. "Llegué por un conocido que fue novio en ese tiempo. Llegamos al lugar, pegué onda con Soledad, me ofreció trabajar ahí a lo que ella llamaba 'salidas'", detalló, a lo que agregó que el reparto de ingresos era del 50% para la trabajadora y del 50% para Soledad Andreani, una de las detenidas en la causa.
En su testimonio, Carla afirmó que Soledad Andreani vendía drogas en el lugar, señalando específicamente cocaína. En cuanto al trabajo sexual, la mujer señaló que "las chicas que trabajaban eran todas menores. Se aprovechaba de la situación de la gente". Después aclaró: "Todas éramos menores en ese momento, a partir de los 17 años. No recuerdo si había alguna más chica que 17".
"En Wachitas se llevaban a cabo orgías y tríos y no iban gente cualquiera, eran hombres grandes y con plata que mantenían relaciones sexuales con las chicas, casi todas menores. Vendíamos nuestro cuerpo por plata", agregó. Tal como había adelantado la letrada Alaniz a primera mañana, Carla aseguró que este miércoles dará su testimonio en la Unidad Judicial respectiva. Esta nueva denuncia podría impulsar una acusación por trata de personas contra la imputada Andreani.
"Yo no era menor, pero otras chicas sí. Yo trabajé entre el 2020 y 2024", sostuvo la mujer. "Los clientes que te ofrecían eran conocidos de Soledad. Ella se hacía batir como la dueña, se encargaba de todo, de recibir pagos, bebidas, etcétera", dijo Carla, quien también calificó a Andreani como la "proxeneta" del lugar: "Te decía que tenías que atender a tal o cual cliente y hacer un 'servicio' especial y ese dinero quedaba para mantenimiento, tragos, elementos de limpieza, pero eso no pasaba nunca".
Al ser consultada sobre si conocía o había visto alguna vez a Claudio Barrelier en el lugar, la testigo no supo responder: "Yo estaba todo el día drogada y dopada con pastillas para poder realizar esta actividad, nadie lo hace por gusto, tenías que hacerlo de esa manera".
La testigo señaló que algunas chicas aceptaban ciertas prácticas por necesidad económica, ya que "había chicas que por necesidad tenían que llevar plata a sus casas y aceptaban", a lo que agrega que "había cosas en las que Soledad se abusaba de las menores". En otro tramo, afirmó que Andreani elegía a las jóvenes que podían trabajar en el bar: "Tenías que ser linda, si eras fea no entrabas".
"Esos cuadernos deben estar ahí, en ese nido de ratas"
Carla afirmó que Andreani mantenía un registro de las "salidas" de cada chica: "Ella tenía cuadernos donde anotaba las salidas de cada chica. Esos cuadernos deben estar ahí, en ese nido de ratas". Según su relato, existían clientes habituales y de mayor poder adquisitivo: "La mayoría de la gente era conocida de ella, gente de filo, de plata. No eran tipos secos ni pendejos, eran personas grandes y con plata".
De acuerdo a su declaración, habitualmente el servicio se realizaba dentro del bar, en un cuarto del primer piso descripta por la testigo como "una habitación con una cama de dos plazas, un baño chico y mugre y más mugre".
La ex empleada aseguró que este bar era "asqueroso" y lo describió como "un lugar donde vas a encontrar drogas y alcohol, música fuerte. Yo iba los fines de semana a hacer plata e irme". Carla también detalló que se suministraban drogas en las bebidas de los clientes sin su consentimiento, y que las propias chicas sabían que se les podía colocar droga en los vasos. Carla añadió que ella consumía drogas en ese período y por ello decidió abandonar el lugar.
La ex trabajadora indicó que el bar había sido clausurado en varias oportunidades, pero que luego volvía a funcionar, dejando entrever cierta connivencia con las autoridades municipales: "En estos lugares se paga y se vuelve a abrir. Cuando lo clausuraban nos íbamos y nos volvíamos a ver cuando volvían a abrir".
Carla afirmó haber decidido dar su versión motivada por la desazón que le provoca lo sucedido con Agostina y lo que, a su entender, observó durante su paso por el establecimiento: "Me da bronca lo que está pasando y nadie hace nada. Es triste lo que está pasando".
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