25 de junio de 2026
La falta de obra pública complica el traslado del recurso desde Vaca Muerta
En las últimas horas, las industrias de Córdoba con contratos interrumpibles recibieron una vez más la notificación para que cierren el ingreso de gas natural a sus plantas. En paralelo, aquellas fábricas que tienen contratos en firme, debieron recortar entre 25% y 50% el consumo habitual. La restricción también ocurrió con muchas estaciones de GNC de la provincia.
No deja de parecer una contradicción que una de las nuevas fortalezas de la Argentina sean sus hidrocarburos no convencionales, en particular sus reservas de gas en la formación de Vaca Muerta, y que paralelamente, miles de usuarios de GNC en el país, y de industrias en la provincia de Córdoba, se queden sin suministro de gas natural cuando el frío se intensifica. Sin embargo, una y otra cosa no son incompatibles cuando se observa la escasez de infraestructura que mantiene el país, especialmente en el segmento de transporte de gas.
El recurso está en Vaca Muerta, pero traerlo hasta Córdoba requiere de gasoductos que, más allá de las obras realizadas años atrás a partir de la construcción del Perito Moreno (originalmente Néstor Kirchner), que significaron un avance importante, resultan insuficientes. Es que el estratégico gasoducto del norte, que proveía el gas desde Bolivia, transitó una severa pendiente productiva que dejó a esa cuenca prácticamente fuera de servicio. Y entonces los consumidores ubicados desde Córdoba hasta Jujuy quedaron expuestos a esa escasez. El apuro de la conexión con Vaca Muerta para estas provincias era imperioso. Pero la capacidad de transporte resulta limitada cuando la demanda residencial hace el pico, durante las olas de frío.
Ayer, en la Unión Industrial de Córdoba, los reportes de los cortes de fábricas se multiplicaban, y con ello el malhumor porque el sector no transita un gran momento productivo, ni mucho menos. Sobre esa realidad de fondo, se suma el inconveniente de la falta de gas que para muchos implica paralizar la producción. "Si uno tiene más de una línea de producción y le aplican un recorte del 50% como ocurre con aquellos contratos firmes, puede acomodarse y mantener la actividad de la planta. Pero hay pequeñas o medianas empresas con una sola línea productiva y no tienen alternativas porque el costo además de las opciones las hacen prohibitivas", explicó a Puntal el presidente de la UIC, Luis Macario.
Para el directivo, la necesidad de ampliar la infraestructura puede chocar con la viabilidad económica de una obra millonaria que daría sus frutos en los picos de demanda, generalmente unas semanas al año. "Pero el resto del año podría ser el canal para exportar a Brasil, por ejemplo. Lo cierto es que la infraestructura productiva es necesaria, más allá de que todos estamos de acuerdo con el equilibrio en las cuentas fiscales. Ahora bien, no podemos lograr crecimiento sin tener las condiciones básicas", sugirió.
Otro punto que remarcan los industriales de Córdoba, que vuelven a enfrentar otra semana de dificultad por falta de gas, es la competitividad que pierde la producción. Utilizar un reemplazo del gas, como puede ser el fueloil, el gasoil o el GNL, escala fuertemente los costos y finalmente le resta posibilidades a esos productos de llegar en buenas condiciones al mercado, especialmente si tienen que competir con importaciones.
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