3 de julio de 2026
Los youtubers Beni Marmol y Pato
Los youtubers argentinos Beni Mármol y Pato Perrotta, quienes fueron detenidos el sábado en Miami durante el partido entre Colombia y Portugal por el Mundial 2026, recuperaron la libertad y revelaron que fueron golpeados y torturados en reiteradas oportunidades.
"Estamos a punto de contar la peor anécdota de nuestras vidas. Todavía no puedo creer lo que vivimos", comenzaron afirmando los youtubers detenidos, en un video publicado en sus redes sociales.
"Estuvimos en una cárcel de Estados Unidos, donde te torturan", agregaron para luego reconocer que se les cayeron los auspicios de las empresas que solventaban su viaje al Mundial 2026.
A través de una transmisión en vivo en sus redes sociales, ambos desmintieron las versiones que señalaban que se habían colado al Hard Rock Stadium y sostuvieron que el ingreso al estadio se frustró por un problema con una acreditación oficial.
"Quiero aclarar que nosotros no nos colamos. Todo arranca cuando venimos a Miami con una credencial oficial de la FIFA que nos la dio un medio público argentino muy, muy conocido", comenzó explicando Pato Perrotta, mientras Beni Mármol asentía durante el directo.
Según relató el creador de contenido, la acreditación les permitía asistir a todos los partidos disputados en Estados Unidos y México como parte del Mundial 2026.
"Ese medio público te da una credencial que te deja asistir a todos los partidos que se hagan en México y en Estados Unidos. Nosotros, por ejemplo, habíamos ido a Arabia Saudita-Uruguay. Lo fuimos a ver, filmamos historias desde adentro, todo", aseguró.
Perrotta agregó que la acreditación incluso los habilitaba para ingresar a la final del torneo, ya que correspondía a un "media partner" de la FIFA.
La explicación sobre la detención
De acuerdo con el relato de los youtubers, el conflicto comenzó porque la credencial había sido dada de baja sin que ellos fueran notificados.
"El problema fue que cuando nosotros estábamos yendo a Colombia-Portugal, nos habían dado de baja el carnet y no nos notificaron. Nadie nos avisó que nos habían dado de baja la credencial y que nos habían suspendido la entrada a los estadios", explicó Perrotta.
En ese sentido, aseguró que se dirigieron al estadio convencidos de que podían ingresar, ya que la acreditación era original y hasta ese momento había funcionado sin inconvenientes.
Además, respondió a quienes los acusaron de haber vulnerado los controles de seguridad del estadio. "En los primeros tres controles de seguridad no te escanean la credencial. No es que burlamos los controles de seguridad: no te escanean el carnet y, como el carnet es original, te dejan pasar", sostuvo.
"En ese momento, nos agarraron y nos dijeron que nos queríamos colar. Ahí, un oficial nos marcó que nos quedemos en un costado que iban a resolver nuestra situación. A los cinco minutos, vino un policía y nos avisó que estábamos arrestados", manifestó.
"Cuando estábamos en el patrullero, les pedí explicaciones y nos dijeron que no hablaban español. Después les hablé en inglés y me ignoraron. Es increíble la discriminación a los latinos que se vive en ese país, sin excepción. Para ellos no sos una persona", denunció el youtuber.
El personal de seguridad luego les pidió que esperaran unos segundos mientras averiguaban qué hacer, cuando un grupo de hinchas colombianos intentaron colarse al lado suyo. Fue entonces que aparecieron unos policías y los arrestaron a todos, esposándolos y tirándolos contra el piso.
Acto seguido, los dejaron durante una hora sentados en el asiento trasero de un patrullero, con las ventanillas cerradas y bajo el fuerte sol de Miami: "Era un horno, me estaba asfixiando, no podíamos respirar".
"Ahí se mete el policía, me ignoraba cuando le hablaba en inglés. Y ahí arranca la discriminación que se sufre en ese país por ser latino. No te tratan como una persona, sos un pedazo de basura. Ahí nos llevaron al calabozo, que fue el más leve", agregó Perrotta.
Tras interrogarlos y hacerlos esperar dos horas, los pusieron contra la pared, los cachearon y los enviaron a prisión. "Te meten en una furgoneta de convictos, estábamos contra una pared de metal. Era a oscuras, calor, y sentís que se mueve el auto. Cuando llegamos, era la prisión. Me bajan y me como la primera murra. Me pegaron mucho, el cortito en el hígado fue la más leve", contó.
En la cárcel los volvieron a interrogar para armar un expediente. Al lado de todos los detenidos que esperaban para ser juzgados, le tomaron una foto y los hicieron desnudarse para requisarlos y luego entregarles el uniforme naranja.
"A mí me pasó igual solo que cuando me iba me comí un bife. Me decían que era gay por mi color de pelo (rosa). No nos dejaban comunicarnos con nadie que no sea de Estados Unidos, tienen el aire acondicionado a -10° cosa que te morís de frío, tienen una luz arriba tuyo que te encandila y nadie te da una respuesta a nada. Estás en un asiento de plástico duro y no podés dormir", continuó.
Contaron que, por ejemplo, un detenido francés pidió llamar a su familia y la respuesta fue "hubieses nacido en América". "Un ciego estaba vomitando, le tiraron el trapo en la cara y le dijeron que limpiara el piso. Como no veía, se manchaba con vómito su cuerpo y los policías se le reían, le pegaban patadas. Había gente con chalecos de fuerza, gente que gritaba sola", agregó Pato.
"En el cambio de turno de policías, metían 50 personas adentro de una celda. La gente gritaba, vomitaba, se desmayaban, y los levantaban como bolsas de papas y los tiraban", añadió, mientras que Mármol aseguraba que la gente estaba "loca" porque no comían y se desesperaban por el único sándwich que le daban al día.
Así pasaron 12 horas, cuando Pato se terminó durmiendo, sentados en el piso, en el hombro de su amigo, cuando fue despertado por el golpe de un policía en la cara mientras le decía "no somos gays".
Finalmente los vinieron a buscar para hablar con la jueza por videollamada, cuando presenciaron que los policías desmayaron a una mujer a golpes porque estorbaba pegándole a la puerta de su celda.
La jueza finalmente fijó la fianza de 2.500 dólares, pero no se les permitía llamar a nadie en Argentina para que la pagara y tampoco le dejaban pagarla a ellos. Fue entonces que lograron que un policía, que era latino, empatizó con ellos y logró conseguir su celular para anotar el contacto de un amigo suyo que estaba ahí en Estados Unidos y llamarlo.
El amigo estaba al tanto de todo ya que Mármol tenía su ubicación compartida con él y lograron averiguar en qué cárcel estaban. "Se nos caían las lágrimas. Habíamos pasado 16 horas con miedo a dormir, con miedo a que nos peguen", contó Beni.
Sin embargo, a pesar de que sus amigos habían pagado la fianza, la misma se acreditaba en 24 horas por lo que los trasladaron a una cárcel de alta seguridad para pasar el día.
Así, otra vez tuvieron que pasar el proceso de pasar de frío a calor, ser esposados, desnudados, requisados y, encima, los pusieron en pabellones separados. Pato quedó solo, sin el resto del grupo, y tuvo que inventar que su pelo rosa era por el Inter Miami para que no le siguieran pegando por "gay".
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