3 de julio de 2026
El exapoderado del astro
El abogado y exapoderado de las marcas Matías Morla defendió al neurocirujano Leopoldo Luque, al manifestar que Diego Armando Maradona "lo amaba" y señalar que "tenían una confianza tremenda", mientras que calificó de "ridiculez" la elección de la casa en el barrio cerrado San Andrés. Morla, que irá a juicio oral y público junto a otros cinco acusados por la causa de las marcas, declaró por primera vez en el juicio por la muerte del astro que tramita en los Tribunales de San Isidro.
Ante la presencia de Dalma, Gianina, Jana y Verónica Ojeda, el letrado consignó que fue el "mejor amigo" del ídolo popular, a quien le "administró los negocios" entre junio de 2014 y el 25 de noviembre de 2020, día de su muerte.
Ante una de las primeras preguntas del fiscal Patricio Ferrari, Morla admitió que "tuvo más afinidad" con el psicólogo Carlos Díaz que elex médico de cabecera, Leopoldo Luque. Según el abogado, el especialista en adicciones era un "fenómeno" y realizó un "trabajo excelente" cuando abordó la problemática del exjugador, al tiempo que reconoció que los estudios toxicológicos no detectaron la presencia de alcohol ni drogas, cuando le respondió a Diego Olmedo, defensor de Díaz.
El testigo afirmó que Luque y la psiquiatra Agustina Cosachov eran los "médicos tratantes" del paciente durante el año de la pandemia por el coronavirus y describió que Diego sufría "mucha depresión" porque "siempre caía y salía de la bebida", principalmente por conflictos con su exnovia Rocío Oliva: "Cuando se peleaba con ella volvía al alcohol".
"A Luque lo conocí en marzo de 2020, ya estaba anteriormente en la vida de Diego. Maradona lo amaba, tenían una tremenda confianza", consignó el letrado y ratificó que era el "médico de confianza".
En este sentido, recalcó que el neurocirujano conocía al astro argentino "desde hace cinco años", indicó que no lo operó por el hematoma subdural en la Clínica Olivos y sostuvo que fue quien "trajo" a Cosachov.
Morla aprovechó su testimonio para despotricar contra la vivienda del country San Andrés, ubicada en Benavídez, partido bonaerense de Tigre. Según su visión, la casa era un "desastre", una "ridiculez" y una "vergüenza", mientras que la habitación le pareció "extremadamente precaria" y negó la existencia de "aparatología médica" en ese lugar.
"No estaba de acuerdo con que vaya a Tigre", sentenció, y manifestó que Maximiliano Pomargo, cuñado suyo y asistente personal de Maradona; su hermana Vanesa; y la contadora Andrea Trimarchi se encargaron de analizar distintas opciones para la internación domiciliaria posterior a la cirugía en el sanatorio de Vicente López.
Con respecto a la contadora, remarcó que ella se ocupó de pagar los sueldos a Jonathan Espósito, Pomargo, la cocinera "Monona" Rodríguez y el personal de seguridad mediante "transferencias bancarias". "Yo pagaba todo porque era el apoderado. Diego nos pidió que contratemos a Jonathan", añadió el abogado, que se encuentra enemistado con las hijas por el juicio de los derechos de imagen del ex campeón del Mundo en México 1986.
Fernando Burlando recurrió a su habitual estrategia de exhibir audios. En esta ocasión, solicitó reproducir mensajes de voz enviados entre Luque y Morla, en los cuales se escucharon feroces insultos hacia las descendientes del oriundo de Villa Fiorito.
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