17 de julio de 2026

Provinciales

Provinciales. Condenaron al exatleta olímpico Federico Molinari por grooming contra una deportista que era su alumna

Los hechos ocurrieron entre febrero de 2021 y febrero de 2022

Los hechos ocurrieron entre febrero de 2021 y febrero de 2022. La madre de la adolescente hizo la denuncia en marzo de 2023.

El exatleta olímpico Federico Martín Molinari fue condenado a un año y ocho meses de prisión en ejecución condicional por el delito de grooming contra una adolescente y alumna de su gimnasio en Don Torcuato.

La jueza Mariela Quintana, titular del Juzgado Correccional N.º 3 de San Isidro, dispuso además que, por el plazo de dos años, fije residencia, se someta al control del Patronato de Liberados y realice tratamiento psicológico con perspectiva de violencia de género.

La acusación en el juicio estuvo a cargo de la fiscal Gabriela Conde y de la abogada María Emilia García Márquez, apoderada de la víctima, mientras que la investigación fue llevada adelante por el fiscal Gonzalo Acosta, titular de la Fiscalía Especializada en Delitos Conexos a la Trata de Personas, Pornografía Infantil y Grooming de San Isidro.

La denuncia había sido presentada en marzo de 2023 por la madre de una adolescente oriunda de Mendoza, quien, al momento de los hechos, tenía 16 años. La mujer acusó al deportista de haberle enviado mensajes inadecuados por Instagram a su hija, que se había mudado a Buenos Aires con el objetivo de entrenar gimnasia de alto rendimiento, algo que se vio frustrado.

En abril de 2025, el fiscal Gonzalo Acosta fue quien solicitó la elevación a juicio tras considerar que existían elementos suficientes para avanzar con la acción penal, en el marco del artículo 131 del Código Penal, que sanciona la captación de menores por medios digitales con fines sexuales.

"Desde el primer día, lo único que buscó la víctima fue contar lo que le había sucedido para que ninguna otra niña tuviera que atravesar una situación similar en la búsqueda de cumplir un sueño. Su valentía hizo posible que hoy exista una condena y que este caso contribuya a generar conciencia", le dijo a TN García Márquez, abogada apoderada de la víctima, después de la lectura del veredicto.

"Si bien entendemos que la pena impuesta no resulta suficiente frente a la magnitud del daño ocasionado, estamos conformes con haber obtenido un fallo condenatorio que reconoce la existencia del delito y la responsabilidad penal de Federico Molinari. Fueron años de espera y un proceso muy difícil para la víctima y su familia. Esta sentencia representa un acto de justicia, valida su palabra y envía un mensaje claro: el grooming tiene consecuencias y quienes lo cometen deben responder ante la Justicia", agregó.

Desde la perspectiva de García Márquez, hay otro punto que debe ser tenido en cuenta: "Este caso también dejó al descubierto la preocupante pasividad de los organismos de contralor de la gimnasia deportiva. Cuando tomaron conocimiento de los hechos, la respuesta no estuvo a la altura de la gravedad de la situación. Las instituciones que trabajan con niños, niñas y adolescentes tienen la obligación de actuar de manera inmediata frente a cualquier indicio de violencia o abuso, conforme a los protocolos de actuación vigentes para la prevención y el abordaje de estas situaciones".

"Pasalo a modo efímero porque estoy al horno"

Este tipo de advertencias le hacía Molinari a la menor después de escribirle "estás muy linda, te hizo bien conectar con la familia", en medio de un viaje que la chica hizo junto a los suyos en unas vacaciones mientras.

También le reaccionó a una foto con la frase: "Me alegraste el día". Finalmente, le había dicho: "Cuando te vea en el gimnasio me voy a poner rojo como un tomate... jajaja".

Hernán Navarro, director ejecutivo de la fundación Grooming Argentina, celebró la condena y señaló: "Este caso vuelve a demostrar que estos delitos no responden a un perfil determinado. El agresor puede estar en cualquier ámbito: el deporte, la educación, la cultura, las organizaciones religiosas o cualquier espacio donde exista un vínculo de confianza con niños, niñas y adolescentes".

Más allá de que la pena le parezca una buena noticia, llamó a reflexionar sobre el monto: "Es necesario discutir si las escalas de pena reflejan verdaderamente el daño profundo y duradero que este delito provoca en niños, niñas y adolescentes. Hoy, en la práctica, las condenas por grooming suelen traducirse en penas de ejecución condicional cuando el hecho se juzga de manera aislada y no concurren otras circunstancias agravantes. Esto genera una percepción de escasa respuesta frente a una modalidad de violencia sexual de enorme impacto. Si queremos proteger realmente a las infancias, también debemos revisar si el sistema penal está dando una respuesta acorde con la gravedad de estos hechos".

"El grooming es, en esencia, un secuestro emocional: una modalidad de violencia sexual sin contacto físico, basada en la manipulación psicológica y la construcción de un vínculo de confianza para ejercer control sobre niños, niñas y adolescentes", finalizó.

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