22 de julio de 2026

Nacionales

Nacionales. Las dificultades de Adrián Ravier para defender el relato de la Casa Rosada

Entre Malvinas, Messi, el ajuste y las respuestas leídas

La expresión oral y escrita, sin duda, no parece ser el punto más fuerte del nuevo vocero. A tres semanas de su desembarco en el cargo, Adrián Ravier acumula errores forzados por su falta de expertise, rectificaciones de dudosa credibilidad y afirmaciones que chocan contra la realidad. Desde recomendarles a los usuarios que "se abriguen más" frente a los aumentos tarifarios hasta acusar a los argentinos de "no saber manejar sus finanzas" para justificar el aumento de la morosidad; desde contradecir a Lionel Messi al negar que los argentinos "no llegan a fin de mes" hasta desconocer sus propias declaraciones, luego de calificar de "bananera" a la Argentina a raíz del reclamo de la selección por Malvinas. Ayer, además, sumó un papelón cuando se equivocó de respuesta al leer el guión oficial que prepara la Casa Rosada antes de cada conferencia de prensa.

La tarea de Ravier, es cierto, no es sencilla. Llegó a la vocería sin experiencia previa en medios de comunicación, con una gestión atravesada por las denuncias de corrupción contra Manuel Adorni y con la misión de dar la cara por las polémicas diarias que genera el Gobierno. El último episodio fue su intento de negar las críticas a los jugadores argentinos que desplegaron la bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas". Ante la incomodidad oficial, Ravier publicó el viernes por la noche un mensaje altisonante: "Siendo un país bananero, nunca vamos a recuperar las Malvinas". El mensaje era seguidismo de Javier Milei, quien estaba furioso por el gesto de la selección. "Patrioterismo barato y berreta" y "slogans populistas", había calificado el Presidente, admirador confeso de la británica Margaret Thatcher.

"Hay que negarlo, Benjamín"

Con el entusiasmo por el desempeño argentino en el Mundial, la imagen de la bandera recorriendo el mundo y el masivo respaldo de los hinchas al reclamo, el vocero no pudo sostener los cuestionamientos y optó por fingir demencia. "Niego contundentemente haber dicho alguna vez que la Argentina era un país bananero. Yo nunca dije eso. Es una interpretación de muy mala fe de algunos periodistas y diarios", argumentó. Incluso sostuvo que su planteo había sido una suposición: "Lo que dije era un condicional: que si la Argentina era un país bananero, nosotros no íbamos a poder pelear por las Malvinas". La frase original, sin embargo, no estaba formulada en condicional sino como una afirmación categórica: "Siendo un país bananero...".

En esa marcha atrás, Ravier también negó los dardos de Milei contra los jugadores. "Nosotros, como liberales, respetamos la libertad de expresión, pero además este Gobierno apoya todo tipo de expresión de los argentinos para declarar, una y otra vez, que las Malvinas son argentinas. El presidente Milei lo ha dicho cantidad de veces", sostuvo, en contradicción con la postura inicial del oficialismo, que, a través de la ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, había promovido la idea de evitar manifestaciones políticas durante el partido. Para completar el giro discursivo, el vocero sobreactuó su respaldo a los jugadores. Aseguró que valora la "visibilización que tuvo el tema" y destacó el incremento de las búsquedas sobre Malvinas en las redes sociales. "Una parte del mundo que desconocía el tema se enteró. Pudimos volver a poner el tema sobre la mesa", enfatizó.

Con el mismo tono, Ravier rechazó haber criticado a Lionel Messi por dedicar el triunfo frente a Inglaterra a la "gente que no tiene trabajo, que no llega a fin de mes". "No coincidimos en el Gobierno con esto de que la gente no llega a fin de mes. No dudo de que hay personas que atraviesan esa situación, pero decirlo de manera general da la sensación de que todos viven la misma realidad", había dicho en referencia a las palabras del capitán argentino. Ese planteo también intentó desmentirlo: "Es falso que yo le haya cuestionado alguna cosa a Messi".

Lo nuevo no funciona

El vocero estrenó el pasado 30 de junio una nueva etapa de comunicación del Gobierno. Lejos del protagonismo que había adquirido Manuel Adorni, arrinconado por las denuncias por enriquecimiento ilícito, Milei buscó un portavoz de bajo perfil, sin trayectoria política y con antecedentes académicos orientados en la economía. El objetivo era correrse del stand up provocador que montaba Adorni para poner el foco en los "logros" de la gestión. Por esa razón, el vocero encara cada conferencia con exposiciones monocordes de 30 minutos que que no tienen repercusión mediática. Las preguntas de los acreditados, en cambio, se llevan todos los titulares.

En su primera aparición, por ejemplo, la palabra del vocero trascendió por una polémica. En medio de los tarifazos y ante las bajas temperaturas del invierno, Ravier señaló que eran medidas "muy ingratas", pero inevitables. Así, puso la carga sobre los usuarios. "Esto conduce a otro tipo de acciones en las familias de decir: 'Bueno, ahora que está más caro el gas, voy a tratar de abrigarme más que prender el gas', resaltó. La declaración rápidamente sumó cuestionamientos y el Ravier tuvo que salir a pedir disculpas. "No quise expresar eso, es una frase poco feliz, y mucho más como la levantaron los medios. No fue esa la intención", expresó en un mea culpa que, en rigor, fue un intento de inculpación a la prensa. El debut no fue el esperado. Quedó marcado por su falta de empatía y las nulas respuestas ante el AdorniGate.

El mismo tono insensible adoptó su analisis sobre el endeudamiento de las familias argentinas. Ante las tasas récord de morosidad que afectan a millones de hogares, el funcionario culpó a los argentinos de no saber organizar su economía personal. "A veces, la gente se pone en riesgo de impago simplemente por no saber manejar sus propios ingresos y obligaciones". En otras palabras, según la visión oficialista, la gente no paga porque no sabe administrar los consumos de la tarjeta. De acuerdo a Ravier, la solución a este problema es entender que "hay un proceso de aprendizaje" que la población todavía no entendió. "Uno agarra la tarjeta, la lleva al límite y al otro mes se encuentra apretado. Tenemos que volver a aprender cuál es el límite al que nuestros ingresos nos permiten acceder", lanzó desde el atril de Casa de Gobierno sin admitir el deterioro sobre el poder adquisitivo de los trabajadores. La base de datos del Banco Central (BCRA) registró un nuevo incremento en mayo: la morosidad en los créditos destinados a las familias ronda el 16 por ciento y afecta a más de cinco millones de personas.

El último papelón

El Mundial terminó por dejar al descubierto los límites del nuevo esquema de comunicación de la Casa Rosada. En cada polémica, Adrián Ravier mostró falta de cintura política para justificar decisiones incómodas y dificultad persistente para despegarse del libreto. Un insólito episodio de este martes terminó de exponer esas limitaciones. En plena conferencia, Ravier leyó una respuesta que no correspondía con la pregunta y debió rectificarse sobre la marcha. "Perdón, me equivoqué de respuesta. Un segundo... Era esta", dijo titubeante al advertir el error. La renovada escenografía y la impronta que el asesor Santiago Caputo intentó imprimirle a las conferencias aún no lograron apuntalar el relato oficial tras la salida de Adorni. Por el contrario, abrieron un nuevo frente de cuestionamientos.

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