31 de julio de 2026

Nacionales

Nacionales. Sin política financiera y el poder a los mercados

Javier Milei presentó su proyecto para desmantelar el control al sistema financiero

Con referencias que en muchos pasajes hicieron recordar la tozudez con la que Domingo Cavallo defendía la convertibilidad hasta horas antes de que autoexplotara, en diciembre de 2001; con medidas justificadas en la descalificación de otras propuestas acusándolas de ser "instrumentos de un robo de la alta política a las personas de bien", o "una estafa", Javier Milei presentó su proyecto de reforma a la Carta Orgánica del Banco Central con el objeto de eliminar su incidencia en la política financiera, la cual quedará indefectiblemente en manos de las corporaciones financieras del exerior y locales que controlan ese negocio, si es que el Congreso de la Nación se lo aprueba.

Acompañó esa propuesta con otro ramillete de proyectos, entre los cuales inventa la figura del "grillete fiscal", que prohibirá que el Estado apruebe o sostenga presupuestos deficitarios, y si sucede durante varios meses, someterá al Estado a un apagón (shut down), con escasas excepciones en su funcionamiento.

También consignó "dos proyectos para recuperar la salud del sistema financiero en una etapa de crecimiento". Mediante uno de ellos, prometió más ventajas y beneficios para el mercado de capitales y las colocacoiones financieras, que tendrán cada vez menos controles por parte del Estado. E incluso anticipó que se apolicará el mismo criterio para el mercado asegurador, en el cual las compañías ni siquiera deberán solicitar autorización previa para lanzar sus nuevos productos o modalidades de seguros, ya que las mismas compañías se ocuparán de preservar a los asegurados del riesgo de estafas (¿el zorro cuidando a las gallinas?).

El fin de la autoridad monetaria

El Banco Central, en la letra del proyecto, perderá casi todos sus objetivos esenciales: elimina de la Carta Orgánica su compromiso con el crecimiento económico, el pleno empleo, la estabilidad financiera (distinta de la monetaria), la supervisión del sistema de pagos y el apoyo a la equidad social. Sólo tendrá como objetivo preservar "la estabilidad del valor de la moneda".

"Se termina con la bestialidad de cinco objetivos para un instrumento y la misión fundamental del Banco Centralvuelve a ser la de preservar el valor de la moneda", proclamó, e insistió en su postura dogmática fundamentalista de "la naturaleza monetaria de la inflación, ya que la misma es siempre y en todo lugar un fenómeno monetario generado por un exceso de oferta".

"Con esto se acaba la estafa de emitir dinero", a su criterio la herramienta del saqueo de "la alta política" y única responsable de una inflación que calculó de una cifra de doce trillones, ochocientos diecinueve mil quinientos treinta y dos billones..." y siguió hasta completar una cifra de treinta dígitos "por ciento", pretendiendo erigir así una verdad que, por lo inexplicable, resulte irrefutable.

Según recordó el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), que lidera Hernán Letcher, en su mayoría los bancos centrales de economías capitalistas mantienen múltiples objetivos además de la estabilidad monetaria o de precios. Como ser el pleno empleo y el crecimiento, como ocurre en el caso de Estados Unidos, Brasil y muchos otros.

En cambio, el modelo que propone Milei tiene semejanzas con el vigente en Perú, sobre todo si se le agrega a a es objetivo único el criterio de supuesta autonomía a ultranza de las autoridades del Banco Central que en la propuesta presentada este jueves se eleva como un paradigma.

En la situación actiual de Perú, recuerda el CEPA, "la cabeza del Banco Central es la misma desde hace dos décadas, al costo de una absoluta inestabilidad política, gobiernos débiles y de muy corta duración, y desigualdad y marginalidad económica y social en la población dramáticamente creciente".

Agrega al respecto la ex presidenta del Banco Central Mercedes Marcó del Pont, que "la independencia del Banco Central del poder político termina siendo dependencia de las corporaciones" que controlan los mercados financieros. Una respuesta del gobierno, podría afirmarse, más que asdecuada para a la directora gerente del Fondo Monetario Internacional, Kristalina Georgieva, de visita en el país esta semana.

Recuerdos del futuro

La vinculación del actual modelo con la experiencia de la convertibilidad de los 90 y su fatal estallido a fines de 2001 es inevitable. En su rápido y caprichoso repaso histórico, Milei recordó la salida de la convertibilidad como una decisión de "malas políticas" de una dirigencia que aparentemente buscaba recuperar sus privilegios. Ignoró, por completo, que la convertibilidad se hundió a sí misma, y nada menos que con el propio ministro que la había creado y puesto en funcionamiento. Domingo Cavallo, que la lanzó en los 90 con Carlos Menem en la presidencia, volvió en 2001 al ministerio de Economía convocado por Fernando De la Rúa, entonces presidente por la Alianza, para "salvar" la convertibilidad. Así le fue: no solo se derrumbó la convertibilidad sino el propio gobierno de De la Rúa.

De paso, vale recordar, el mismo Federico Sturzennegger que hoy está en el gobierno ocupó un cargo relevante al lado de Cavallo durante ese año. Pero se retiró pocos días antes del desmoronamiento.

Roberto Feletti, ex viceministro de Economía y presidnete del Banco Ciudad, además de diputado nacional, sostuvo este jueves que "es evidente que el Gobierno busca restringir las políticas monetarias fijando límites para las capacidades del Banco Central. Milei plantea que la misión primaria y fundamental del BCRA es preservar el valor de moneda y que, a partir de ahora, nadie va a poder emitir si no tiene un dólar. Frente a todo eso hay que recordar que ese modelo monetario llevó, en el final, a una Argentina de economía del trueque. Recordemos fines de los '90 y principios de los '2000, con la emisión de cuasimonedas, que fue la respuesta de muchas provincias a la falta de medios de pago".

El Gobierno busca retrotraer la Carta Orgánica al texto escrito en 1992 durante la presidencia de Carlos Menem, para lo cual quiere anular las modificaciones realizadas en el segundo mandato de Cristina Kirchner en 2012.

"En 2012 la urgencia surgió porque cada vez que intentaba financiar PyMES y achicar la diferencia entre las tasas que pagan y cobran los bancos, que eran muy amplias, no se podía hacer nada porque el mandato lo impedía", explica Marcó del Pont, presidenta del Banco Central en aquel entonces.

La exfuncionaria recuerda el programa Línea de Inversión Productiva que lanzaron apenas se aprobó la reforma de la Carta Orgánica en el Congreso. La misma establecía un cupo mínimo de créditos que tenía que otorgarse a las PyMES, a tasas blandas para inversiones productivas.

"Con esta reforma eso no sería posible, como tampoco regular a los bancos y billeteras virtuales que cobran tasas altísimas. Entre las pocas funciones que le quedarían al BCRA estarían regular la base monetaria, comprar dólares, fijar la tasa de referencia y los encajes", añade Marcó del Pont.

"Esto es como volver a la convertibilidad porque prohíben una política económica para reaccionar ante crisis internas o externas como la mexicana del 94, la rusa del 98 o la brasileña del 99?, alerta otra exalta autoridad del Banco Central en diálogo con este medio.

Por su parte, Marcó del Pont sostiene: "Es cierto que se ha financiado déficit con adelantos. Pero el proceso inflacionario en Argentina está más relacionado al dólar y a la deuda externa que a la política monetaria. En ese contexto de economía bimonetaria es razonable que haya un límite a la emisión porque te puede generar inflación, pero eliminarlo es un error".

"Se elimina la estafa de las Letras Intransferibles", adelantó el propio Milei. Son "papeles" que el Tesoro emitió a 5 o 10 años a cambio de pedirle dólares al BCRA para pagar deuda externa. Su origen se dio en enero de 2006, cuando Néstor Kirchner decidió cancelar el total de la deuda con el FMI por US$ 9.530 millones. En síntesis, se cambió deuda externa por deuda intraestatal (del Gobierno con el Banco Central), que hoy representa 30 mil millones de dólares.

"Lo de Letras Intransferibles es un asiento contable. La deuda que antes era del BCRA ahora la traspasaron al Tesoro", sintetiza Martínez. Justamente, el argumento del Gobierno es que el nuevo préstamo por 20 mil millones de dólares con el FMI, en abril de 2025, no es nueva deuda porque se utilizó para cancelar esa deuda intraestado.

"Esto es lo que más me preocupa", alerta Marcó del Pont. "Hacia adelante hay buenas proyecciones de ingreso de dólares como para acumular reservas. ¿Por qué cambiarías deuda intraestado por deuda externa con un organismo internacional?", cuestiona.

"Las Letras Intransferibles fueron el único recurso para pagar la deuda en 2006. No se podía emitir deuda en mercados internacionales porque te la confiscaban los fondos buitres. ¿La alternativa era defaultear?", se pregunta otro exalto cargo del BCRA.

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