11 de agosto de 2026
Será juzgado por el asesinato de Cristian Díaz, en el barrio Samoré de Villa Lugano.
Con ocho años de atraso, el músico Cristian "Pity" Álvarez se sentó en el banquillo de los acusados para responder por el asesinato de Cristian Díaz, ocurrido en julio de 2018. El ex líder de Viejas Locas e Intoxicados había logrado evitar el juicio oral por su condición de salud, pero el Tribunal Oral en lo Criminal y Correccional 29 desestimó el último viernes un recurso de la defensa y lo consideró apto para enfrentar el juicio.
El tribunal TOC 29, a cargo de los jueces Gustavo Goerner, Juan Ramos Padilla y Hugo Navarro, encabezará el proceso oral a lo largo de 11 audiencias entre agosto y septiembre, en las que se repasará lo ocurrido aquella en el barrio Samoré, cuando el músico confesó haber matado a Díaz. "Lo maté porque era él o yo", dijo el "Pity", el 13 de julio de aquel año, cuando se entregó en la comisaría de Villa Lugano, tras permanecer 29 horas prófugo.
El defensor oficial del músico, Javier Aldo Marino, había presentado un nuevo recurso para evitar el inicio del juicio con el argumento de que existían recursos pendientes de resolución que impedían avanzar, según el artículo 353 del Código Procesal Penal de la Nación.
Álvarez llegó ayer vistiendo una remera con la frase "Si esperás vas a entender", un fragmento de la letra de su tema "Nunca quise". Cuando el juez le informó que tenía derecho a abstenerse a declarar en cualquiera de las etapas del juicio, el cantante aseguró: "Voy a declarar más adelante".
Alvarez dijo no recordar su número de DNI ni su domicilio anterior, enumeró que padece diabetes, hipertensión, secuelas de una operación de cadera y reconoció haber sido adicto a la pasta base. El músico también aseguró que necesita que le recuerden cuándo debe tomar sus medicamentos y que son su hermana y el Padre Cesar quienes se encargan de ello. Según detalló el abogado, el cantante no maneja su dinero sino que su hermana le va depositando lo necesario cada dos o tres días en una billetera virtual.
Mientras el personal judicial leía el expediente y documentos que conforman la causa, el cantante se recostó sobre su silla con los brazos extendidos y cerró los ojos. Durante toda la jornada Álvarez se mantuvo con una actitud somnolienta, dando muestras de que se estaba quedando dormido. Su abogado volvió a solicitar que la audiencia se suspendiera: "El señor Álvarez no está presente. Ya lo he advertido. No me parece razonable que se someta a juicio a una persona que no está presente". Marino solicitó que se vuelva a realizar la evaluación médica, un proceso que puede demorar hasta dos meses.
Días antes del comienzo del juicio, el fiscal Sandro Albraldes ya había rechazado el pedido de la defensa para demorar el inicio del proceso y ratificado que un equipo conformado por médicos y psicólogos dio cuenta de que el imputado estaba en condiciones cognitivas de enfrentar el juicio. Frente a esta nueva solicitud, Albraldes acusó a la defensa de intentar obstruir el proceso con planteos que ya habían sido resueltos en instancias previas. Para desestimar el pedido de Marino, el fiscal enumeró una serie de presentaciones públicas, shows y entrevistas en medios que Álvarez dio en los últimos meses.
Tras un receso, el tribunal resolvió de forma unánime rechazar el pedido de la defensa y se ratificó que el estado del cantante no constituye ningún impedimento legal para que el proceso se desarrolle normalmente. Al llegar al recinto el abogado querellante, Fernando Burlando, declaró frente a la prensa que para la familia de la víctima "la responsabilidad y la culpabilidad están muy claras" y sostuvo que Alvarez está en condiciones de ser imputado.
Luego del rechazo a la solicitud de postergar el inicio del juicio, el abogado defensor solicitó que se disminuya la cantidad de testigos que se presentarán a declarar por día, para que Álvarez pueda mantenerse atento al proceso. Para este miércoles está previsto que declaren 10 personas y Marino solicitó que el número se reduzca a cinco.
Álvarez quedó detenido en 2018 en el pabellón psiquiátrico del Penal de Ezeiza. El juicio oral debería haber iniciado en 2021, pero logró ser demorado cuando el Cuerpo Médico Forense concluyó que el cantante presentaba un estado psiquiátrico que le impedía ser juzgado.
El músico salió del penal de Ezeiza y fue internado en rehabilitación. Se fijó fecha de inicio del juicio para 2023, pero en marzo de aquel año, se volvió a frustrar. El punto de quiebre fue el recital que Álvarez dio en diciembre del año pasado en el estadio Mario Kempes de Córdoba.
Tras esa noche, la fiscalía volvió a exigir una evaluación médica que se realizó en febrero de este año y lo consideró apto para enfrentar el debate.
"La capacidad de Álvarez Congiú para estar en juicio ha sido constatada por el Cuerpo Médico Forense, cuando se informó que, del análisis integral de la documental y de las evaluaciones realizadas, surge que el causante dispone de una reserva cognitiva para afrontar las distintas instancias que conforman el proceso penal", indicó el juez Goerner.
El tribunal consideró que el trámite no podía supeditarse a tratamientos de rehabilitación de duración indefinida, señalando que "bastaría con que aquel se negara al tratamiento o lo entorpeciera -voluntariamente o no-, para lograr la postergación indefinida del debate".
En la previa, el fiscal Abraldes había rechazado el nuevo intento de dilación de la defensa de Álvarez al sostener que "la realización del debate es el ámbito institucional natural para el resguardo de todas las garantías del imputado".
El expediente principal reconstruye lo sucedido durante la madrugada del 12 de julio de 2018, cuando Álvarez y Díaz mantuvieron una discusión en el complejo habitacional Samoré. En medio de la pelea, el artista sacó una pistola calibre 6.35 del bolsillo de su campera y le disparó en la cabeza a la víctima.
Una vez que Díaz cayó al suelo, Álvarez lo remató con tres disparos más provocándole lesiones cefálicas fatales y una hemorragia interna. "Lo maté porque si no me iba a matar él", confesó el "Pity" antes las cámaras de televisión el día que se entregó.
Después del crimen, el músico se había escapado del barrio en auto por la autopista Dellepiane. Álvarez permaneció prófugo hasta que la Policía encontró un Volkswagen Polo de color verde y patente DQP 320, abandonado en la calle Vicente Casares al 725, de la localidad bonaerense de Ramos Mejía.
El auto era buscado tras la fuga y la localidad fue rastreada luego de que quedara registrado el ingreso del músico al boliche Pinar de Rocha en la misma noche del crimen.
Luego de salir del boliche, Pity fue al domicilio de su novia, en la localidad de William C. Morris y el padrastro de la novia intentó convencerlo de que se entregara, lo subió al auto y se dirigieron hacia una comisaría, pero se negó a hacerlo en aquel momento y fue recién en la noche del 13 de julio que se entregó en la comisaría de Villa Lugano.
Además de ser juzgado por el crimen de Díaz, el músico enfrentará cargos por los delitos de privación ilegítima de la libertad, lesiones y amenazas en perjuicio de su mánager y una amiga, cometidos en noviembre de 2016.
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