21 de agosto de 2026

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Internacionales. Un verano mortal en Europa

Dejaron un saldo de miles de muertes en Alemania y España.

Las olas de calor que golpearon Europa durante este verano dejaron un saldo de miles de muertes en Alemania y España, según estimaciones de las autoridades sanitarias de ambos países. Alemania calcula unos 14.000 fallecimientos vinculados a las altas temperaturas, mientras que España contabiliza cerca de 4.500. En conjunto, estas estimaciones epidemiológicas superan las 18.000 muertes.

En Alemania, el Instituto Robert Koch (RKI), la autoridad sanitaria nacional, calcula que unas 14.000 personas murieron por causas relacionadas con las altas temperaturas hasta el 9 de agosto. El dato supera ampliamente las aproximadamente 8.900 muertes estimadas para el verano de 2018, que hasta ahora constituía el peor registro desde que comenzó este tipo de monitoreo.

El episodio más letal se concentró en una sola semana: unos 9.600 fallecimientos, casi siete de cada diez del total estimado, se produjeron entre el 22 y el 28 de junio. Durante esos días, una intensa ola de calor afectó a buena parte del país y las temperaturas superaron los 40 grados en distintos puntos, con registros que llegaron a más de 41 °C.

Las personas de 75 años o más fueron las principales afectadas. El calor extremo representa un riesgo particularmente elevado para los adultos mayores porque puede provocar deshidratación, sobrecarga del sistema cardiovascular y agravamiento de enfermedades preexistentes. En muchos casos, la muerte no se produce por un golpe de calor sino por la combinación de las altas temperaturas con patologías cardíacas, respiratorias o renales.

Por esa razón, las muertes vinculadas al calor no aparecen necesariamente como tales en los certificados de defunción. El RKI las calcula mediante modelos estadísticos que comparan la mortalidad registrada durante períodos de calor con la que sería esperable en condiciones normales. Las estimaciones, por lo tanto, pueden modificarse a medida que se incorporan nuevos datos.

El organismo alemán mantiene un monitoreo semanal de la mortalidad asociada al calor durante el verano. Un informe publicado en julio, por ejemplo, ya había estimado más de 5.000 muertes vinculadas a las temperaturas elevadas hasta finales de junio.

España, cerca de 4.500 muertes

La situación también fue especialmente grave en España. El Instituto de Salud Carlos III estima 4.458 muertes atribuibles al calor entre el 1 de junio y el 19 de agosto, la cifra más alta para ese período desde 2022. El número casi duplica las 1.890 muertes estimadas para el mismo lapso de 2024 y supera con claridad las 3.073 de 2025.

El cálculo español se realiza mediante el sistema MoMo (Monitorización de la Mortalidad), que registra diariamente las defunciones y compara el número observado con la mortalidad esperada a partir de las series históricas. El modelo incorpora, además, información meteorológica proporcionada por la Agencia Estatal de Meteorología (Aemet).

Los datos muestran que el verano de 2026 no se caracterizó solamente por episodios aislados de calor, sino por una sucesión persistente de temperaturas excepcionalmente elevadas.

Julio fue particularmente extremo. Según la Aemet, tuvo una temperatura media de 25,7 °C en la España peninsular, 2,6 °C por encima del promedio de referencia. Empató con julio de 2022 como el mes más cálido de toda la serie histórica, que comenzó en 1961. Al mismo tiempo, fue el julio más seco registrado: las precipitaciones apenas alcanzaron el 26% de lo habitual. En Murcia se registraron 44,2 °C el 23 de julio y en Granada 43,9 °C un día antes.

El calor y la sequedad tuvieron además otra consecuencia: favorecieron una temporada de incendios especialmente destructiva en distintos puntos del país. La falta de humedad en los suelos y la vegetación seca facilitan la propagación del fuego y dificultan el trabajo de los equipos de emergencia.

Un verano excepcional en Europa

Los datos de Alemania y España se inscriben en un fenómeno de escala continental. Según el Servicio de Cambio Climático Copernicus, junio de 2026 fue el segundo junio más cálido registrado en Europa, mientras que para Europa occidental fue directamente el más cálido de la serie. La temperatura media de esa región estuvo 3,06 °C por encima del promedio de 1991-2020.

La situación se prolongó durante julio. Aunque el promedio europeo del mes quedó lejos de los máximos históricos debido a temperaturas más moderadas en el este y el norte del continente, Europa occidental registró su período junio-julio más cálido desde que existen registros comparables. La temperatura media de esos dos meses superó en 2,79 °C el promedio de referencia.

El calor persistente estuvo acompañado por condiciones de sequía y una elevada actividad de incendios. Copernicus señaló que las altas temperaturas secaron los suelos y la vegetación, redujeron la capacidad natural de enfriamiento de la tierra y, a su vez, favorecieron temperaturas todavía mayores y un mayor riesgo de incendios.

Las cifras de mortalidad constituyen así una de las consecuencias menos visibles de este verano extremo. A diferencia de los incendios, las imágenes de ciudades abrasadas o los récords de temperatura, muchas de esas muertes no tienen una causa inmediata evidente. Se producen cuando el organismo deja de poder compensar el calor y una enfermedad previa termina agravándose.

Por eso, las autoridades sanitarias advierten que el número real de víctimas de las olas de calor solo puede conocerse mediante estimaciones estadísticas. Y los datos de Alemania y España muestran hasta qué punto las temperaturas extremas pueden convertirse en un problema de salud pública incluso cuando no existe un único evento catastrófico que explique los fallecimientos.

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