25 de agosto de 2026

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Nacionales. Natalidad en debate

Y a Milei, ¿qué decirle? No, no es culpa de los "pañuelitos verdes" ni de la ESI. Y si los jubilados cobran mal no es porque falten "humanos de reposición"

Dado que todos opinamos acerca de la caída de la natalidad en la Argentina y el mundo -comenzando por las barbaridades que dijo Javier Milei-,conviene volver a la fuente y seguir a los investigadores que se dedicaron al tema en serio.

Entre los clásicos está Thomas Malthus, quien advertía que la población crecía en progresión geométrica mientras los alimentos lo hacían en progresión aritmética. Como "solución", llegó a naturalizar que pestes, hambrunas y guerras funcionaban como reguladores. No era cinismo: era el miedo de la Inglaterra de 1798.

Émile Durkheim, por su parte, vinculó la densidad demográfica a la división del trabajo: a más gente, más especialización y más interdependencia.

Kingsley Davis, junto a Warren Thompson y Frank Notestein, sistematizaron la teoría de la transición demográfica: se tenían muchos hijos porque muchos morían; cuando la mortalidad bajó por los avances en salud y tecnología, la humanidad entendió que podía tener menos.

Más cerca en el tiempo, Larissa Lomnitz -antropóloga chilena que trabajó décadas en México- investigó en el DF cómo la natalidad funciona como estrategia de supervivencia. En su clásico Cómo sobreviven los marginados (1975) mostró que las clases populares tenían muchos hijos para garantizar fuerza de trabajo y ampliar redes de compadrazgo y reciprocidad. Las clases medias, en cambio, restringían la descendencia para no perder estatusy poder dejar herencia. Y las élites tenían muchos hijos para diversificar el poder: uno militar, otro cura, otro banquero.

La lista sigue: MarvinHarris, David Kertzer,Sarah Franklin, OscarLewis, Philippe Ariès. Todos miran lo mismo desde ángulos distintos.

El padre del decrecimiento, Serge Latouche, plantea sin vueltas que hay que producir menos, consumir menos y procrear menos. Después de todo, nuestra especie se comporta como un cáncer para el planeta. En la misma línea, Zygmunt Bauman advirtió que en la vida líquida no haytiempo ni espacio para hijos; Wolfgang Lutz y Elisabeth Beck-Gernsheim lo piensan desde la incertidumbre.

Para tener un marco completo, es ineludible Claude Lévi-Strauss y sus Estructuras elementales del parentesco. Su tesis: la natalidad no es un hecho biológico, es un hecho cultural. El tabú del incesto es la primera regla de la humanidad y funda la civilización porque obliga a casarse afuera y crear alianzas.

Por su parte, para el materialismo histórico, la cosa es aún más cruda: la natalidad no tiene que ver con el amor. Engels, en El origen de la familia (1884), sostiene que cada modo de producción necesita un tipo de familia. La transición demográfica, entonces, no es solo un cambio cultural, sino un cambio en la relación entre capital y trabajo. Este cronista cree que por acá va la cosa.

Finalizando, no hace falta inventar teorías nuevas. Hay que debatir lo que debaten los que estudian. Y a Milei, ¿qué decirle? No, no es culpa de los "pañuelitos verdes" ni de la ESI. Y si los jubilados cobran mal no es porque falten "humanos de reposición". Es porque hay un puñado de asquerosamente ricos que quieren la parte del león, la sartén por el mango y al mango también, de puro angurrientos.

Fuente: Página12- por Marcelo Parra

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