8 de septiembre de 2026
La chica escapó y los denunció
La Justicia condenó a diez años de prisión a una familia de gitanos que captó a una adolescente cuando tenía 13 años. La obligaron a casarse con el hijo del matrimonio y la sometieron a explotación sexual, doméstica y laboral. La Cámara Federal de Casación Penal rechazó el argumento invocado sobre las costumbres de esa comunidad. La resolución ratificó las penas por trata de personas y dejó firme la reparación económica fijada para la víctima.
La causa se tramitó en San Juan y el máximo tribunal penal ratificó las penas: consideró que el matrimonio celebrado bajo ritos de la comunidad gitana constituyó un matrimonio infantil forzoso. Los condenados por la captación, el traslado y la explotación de la joven son Isabel y Alberto Cristo y su hijo Franco.
En mayo, el Tribunal Oral Federal de San Juan había condenado a los tres acusados a diez años de prisión y establecido una reparación económica de 75 millones de pesos para la víctima.
Ahora, la Cámara Federal de Casación Penal, con el voto del juez Daniel Petrone, confirmó las condenas al considerar que existían múltiples pruebas que corroboraban el relato de la adolescente: su declaración en Cámara Gesell, testimonios de profesionales, una llamada al 911 y registros oficiales.
Petrone argumentó que, por su edad y situación de vulnerabilidad, la joven no podía prestar un consentimiento válido para el matrimonio. Además, remarcó que la pertenencia de los acusados a la comunidad gitana y la invocación de sus usos y costumbres, "no constituyen fundamento válido para sustraerse de la responsabilidad penal".
La captación
Entre marzo y abril de 2022 la familia Cristo captó en Neuquén a la adolescente mediante el pago de 825 mil pesos a sus padres. Ella tenía 13 años y fue obligada a relacionarse y casarse con Franco Cristo, que tenía 20 años. Luego fue trasladada a Santa Fe, donde permaneció hasta diciembre de 2024 y quedó sometida a distintas formas de explotación.
Según la causa, en ese periodo la joven fue golpeada, insultada, amenazada y quemada con cigarrillos y agua caliente. Además, debía realizar ventas ambulantes y las tareas domésticas de la familia, mientras que debía entregar todo el dinero ganado bajo la amenaza de quedarse sin comida ni recursos.
En diciembre de 2024, la adolescente regresó a San Juan junto a Franco Cristo y el hijo que ambos tuvieron. Allí comenzó a vivir con su familia de origen, aunque esa situación no se mantuvo por mucho tiempo.
El rescate
En abril de 2025, Alberto e Isabel Cristo llegaron a la provincia de San Juan y aprovecharon una distracción para obligar a la joven a subir a una camioneta con la intención de trasladarla de nuevo a Santa Fe.
La adolescente intentó escapar en Caucete cuando el vehículo se detuvo, pero Isabel Cristo logró atraparla y la obligó a reingresar a la camioneta.
El episodio fue denunciado al 911 por una persona que se encontraba en una estación de servicio y quedó registrado por las cámaras del sistema de emergencias. Gracias a eso, efectivos de la Unidad Rural N°1 detuvieron el vehículo y rescataron a la adolescente y a su hijo.
8 de septiembre de 2026
8 de septiembre de 2026
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