25 de septiembre de 2026

Nacionales

Nacionales. El Conicet obtuvo un premio internacional y construirá el primer laboratorio de paleogenómica de la Argentina

"Un paso real hacia la soberanía científica"

Un proyecto liderado por el investigador del CONICET Rodrigo Nores fue seleccionado por Wellcome Trust, una de las fundaciones benéficas de investigación biomédica y salud global más grandes del mundo. El financiamiento obtenido gracias a este reconocimiento permitirá construir un laboratorio de alta complejidad inédito para el sistema científico argentina, la primera sala limpia exclusiva para estudios paleogenómicos del país, con tecnología de punta para estudios de ADN antiguo para procesar y resguardar muestras patrimoniales.El premio de la Wellcome Trust beneficia a proyectos científicos colaborativos con actores sociales clave. En este sentido, la propuesta argentina fue seleccionada junto a otras once iniciativas en todo el mundo, en el marco del prestigioso programa Genomics in Context Award.

Nores es investigador del CONICET en el Instituto de Antropología de Córdoba (IDACOR, CONICET-UNC) y docente de la Facultad de Filosofía y Humanidades (UNC). El equipo de investigación con el que trabajó está integrado por Darío Ramírez, Nicolás Pastor, Mariana Fabra y Gisela Sario. Para alcanzar este logro, recibió el apoyo institucional de la Agencia Córdoba Cultura de la Provincia de Córdoba.

El proyecto aprobado por la Fundación apunta a reconstruir la historia evolutiva y las dinámicas demográficas de los Comechingón, Sanavirón y Ranquel, poblaciones originarias prehispánicas de la región. El plan de trabajo consolida la relación que el equipo científico sostiene con las comunidades indígenas desde investigaciones previas.

La investigación está orientada a estudiar la salud en el pasado mediante la reconstrucción de genomas antiguos de patógenos (virus y bacterias causantes de enfermedades), lo que permitirá obtener información sobre la relación histórica entre la salud humana y los factores ambientales.

De esta manera, los investigadores buscarán comprender qué factores influyeron en las condiciones de vida de las poblaciones pasadas e inferir relaciones entre la aparición de agentes infecciosos y la transición en las estrategias de subsistencia, desde grupos cazadores-recolectores hacia sociedades agrícolas tempranas. "Buscamos comprender de manera integral nuestra compleja historia poblacional y las dinámicas de salud y enfermedad en el pasado", explica Nores.

En este marco, la construcción de un laboratorio específico es clave para la investigación. El proyecto involucra más de 70 fragmentos óseos y piezas dentales pertenecientes a aproximadamente 50 ancestros, procedentes de más de 30 sitios arqueológicos.

Al respecto, Nores destacó que "trabajar de manera conjunta implica enriquecer el marco en el que hacemos investigación".

"Entendemos que los cuerpos que estudiamos tienen un valor simbólico e identitario muy importante y sentarnos a dialogar con las comunidades indígenas nos permite integrar esa perspectiva de respeto en nuestro trabajo", sostuvo.

Un laboratorio de referencia y un nodo tecnológico estratégico para toda la región

El equipo interdisciplinario reúne a especialistas de la bioantropología, la arqueología, la genética y la paleogenómica del CONICET, formados en universidades nacionales.

Entre los aportes destacados de su trabajo sse encuentranel hallazgo de un linaje genético propio del centro de Argentina de 8.500 años de antigüedad; la identificación de las primeras evidencias prehispánicas de lepra en América y el aporte de datos clave para conocer el origen y la expansión de la sífilis en el continente y el mundo.

Estas investigaciones requirieron de colaboraciones internacionales para el análisis de las muestras y el secuenciamiento genómico, ya que se necesita contar con infraestructura y tecnología que hoy no están disponibles en Argentina. En consecuencia, gran parte del procesamiento y análisis de ADN antiguo proveniente de hallazgos arqueológicos regionales se realiza actualmente mediante alianzas o derivaciones a laboratorios del exterior.

"Nuestras investigaciones han avanzado muchísimo gracias a colaboraciones internacionales sumamente valiosas que nos permitieron insertarnos en la vanguardia científica. Ahora bien, contar con un laboratorio propio nos permitirá transitar de un modelo dependiente de datos generados en el exterior, a menudo influenciado por prioridades de investigación internacionales, hacia un marco transdisciplinario y centrado en la comunidad. En términos prácticos, esto es dar un paso real hacia la soberanía científica: significa tener la capacidad de liderar nuestra propia agenda y completar todo el ciclo de la investigación paleogenómica íntegramente en Argentina", postuló Nores.

En este sentido, el científico cordobés planteó que, además de sus investigaciones, "la apuesta a mediano plazo es que esta infraestructura se consolide como un laboratorio de referencia y un nodo tecnológico estratégico para toda la regió".".

"Queremos impulsar proyectos colaborativos con equipos arqueológicos de Argentina y Sudamérica, brindándoles el respaldo de una sala limpia de excelencia para procesar muestras arqueológicas de manera conjunta y a nivel local, sin tener que recurrir a laboratorios de Europa o Norteamérica", concluyó.

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