29 de septiembre de 2026
Pese a la desconfianza de los mercados y los datos negativos
El ministro de Economía, Luis Caputo, sigue en modo campaña. Durante un discurso ante representantes de cámaras empresarias rogó el apoyo para la reelección de Javier Milei y volvió a meter miedo con el peronismo. Calificó a Axel Kicillof como "el anticristo", al kirchnerismo como "el infierno", y prometió que si el año próximo el Presidente es reelecto, se profundizará aún más el actual modelo: "¡Agárrense!".La arenga de Caputo tuvo lugar tuvo lugar en los premios CFO Summit 2026 durante un discurso en el que inventó paños fríos para desmentir los graves datos de caída económica, pobreza y desocupación dados a conocer en los últimos días.
Habló de "cifras récord" de la economía, calificó de "momias miserables" a quienes sostienen que hay un dólar bajo, disimuló la escalada del riesgo país, se jactó de la falta de pesos, dijo que el Gobierno "sacó de la pobreza a 12 millones de argentinos" (es decir, 3 millones menos de los que pregona Javier Milei) y prometió más desguace en el Estado: "Ni se imaginan las reformas que tenemos en la cabeza", resaltó.
Caputo en campaña
Pero más que en la economía, el énfasis lo puso en la defenestración del peronismo con calificativos propios del fanatismo religioso: "El kirchnerismo es el infierno y Kicillof es el anticristo. Y yo entiendo que la gente que lo vea así porque realmente lo es", disparó.
En el mismo tono dijo que los cuestionamientos de la oposición "rozan lo vergonzoso", mintió que "a Kicillof le molesta que la gente viaje al exterior" y enfatizó en la necesidad de que Milei gane las presidenciales del año próximo para profundizar el modelo.
"Ni se imaginan las reformas que tenemos en la cabeza y que va a implementar nuestro presidente si tiene cuatro años más de mandato. Repitiendo las elecciones de octubre de 2025 tendríamos mayoría en Diputados y casi quorum en el Senado. ¡Así que agárrense, porque si todo esto se hizo con el 10 por ciento de representación en Senado y 15 de Diputados, ni les puedo decir lo que se viene si hay una reelección", adelantó.
"Los que piden una devaluación son una momias miserables"
El intento de Caputo fue responsabilizar al peronismo de la falta de inversiones que el Gobierno no logra revertir. Durante 45 minutos de discurso criticó los modelos económicos de los gobiernos anteriores (inclusive el de Mauricio Macri en que él fue ministro de Finanzas) y advirtió sobre los riesgos de un cambio a futuro.
Particularmente salió a responder a los sectores del mundillo financiero que sostienen que el precio del dólar es bajo y que el Gobierno debería devaluar.
"Los que piden una devaluación son una momias miserables que piensan solo en sí mismo y quieren una Argentina pobre, donde los empresarios pueden pagar salarios pobres", indicó sin aclarar que el promotor de la caída de los salarios es el gobierno del que él es parte clave.
También afirmó que "la productividad argentina no depende de tener un tipo de cambio alto sino de generar productividad" y para sostenerlo lo explicó con un ejemplo singular: la producción "no se genera pagando salarios de 300 dólares a los obreros para que los que tenemos plata podamos construir una casa a 800 dólares el metro".
La realidad según Caputo
Luego, lo esperable: ratificó su dogma del equilibrio fiscal, habló de la existencia de "un proceso de desinflación muy importante" y enumeró como triunfos una serie de medidas de efecto inconcluso ("baja de impuestos distorsivos, baja de retenciones, creación del RIGI").
También vendió las "cifras récord" en cantidad de exportaciones de productos primarios, manufacturas de origen industrial y minería, pero nada dijo que la crisis que atraviesan los demás sectores de la producción nacional, que son la mayoría, e insistió con no mover el tipo de cambio: "Tenemos un orden cambiario que da una previsibilidad que no tuvimos nunca", subrayó.
Insistió con que "hay dólares para la gente, para las empresas y para recomponer las reservas del Banco Central", y aseguró que en ese sentido "estamos en una posición confortable".
Con estos datos "¿espero un año electoral volátil con gente muerta de miedo? No. Y no creo que vaya a pasar. Y si pasara, no creo que le vaya muy bien (a la oposición) como no les fue bien en octubre del año pasado".
Luego, en un intento de lavar la imagen de Milei, Caputo hizo una reinterpretación antojadiza del Índice de Confianza en el Gobierno (IGC) que al Presidente le dio negativo. Ese dato difundido ayer por la Universidad Di Tella arrojó una caída del 5,9 por ciento en septiembre respecto de agosto. Para Caputo "ese número fue malo", pero no tanto. Ofreció una relectura de la cifra y sostuvo que ese número le dio a Milei una performance frente a los presidentes anteriores.
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