5 de octubre de 2026
El Presidente argentino no se privó de celebrar el resultado de la primera vuelta en Brasil y, fiel a su costumbre, atacó al líder del PT.
Javier Milei pasó todo el domingo recluido en la Quinta de Olivos y con el teléfono en mano para seguir de cerca las elecciones en Brasil. Por la noche, ya con resultados que daban ventaja a su "amigo" de cara a la segunda vuelta, el presidente argentino dio por senador el triunfo de Bolsonaro, como si aún no restara la segunda vuelta. Por otra parte, lo hizo de nuevo y retomó el tono agresivo habitual hacia el candidato del PT: "Felicidades Flavio por esta histórica elección ante el comunista de Lula", dijo. El mandatario argentino hizo campaña a favor de Bolsonaro Jr, incluso viajando a San Pablo para un acto en julio de este año, desde donde propinó todo tipo de insultos para Lula.
Pasadas las nueve de la noche, Milei posteó en su cuenta de X: "El continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad. Espero que pronto podamos empezar a trabajar juntos para que la Argentina y Brasil sigan siendo grandes socios comerciales, culturales y políticos. Las oportunidades para nuestras naciones, trabajando juntos, son infinitas". El tuit da por hecho el tirunfo de Bolsonaro Jr, aunque aún resta la segunda vuelta.
A él se sumó la presidenta del bloque de senadores de LLA Patricia Bullrich. "Se unen todos los vientos en una misma dirección en Latinoamérica. Argentina y Brasil tienen una oportunidad histórica para nuestros pueblos: más comercio, más inversiones y más trabajo", escribió en X. Luego sumó: "Es tiempo de dejar atrás el populismo y avanzar hacia una verdadera integración entre nuestros países. Felicitaciones, Flávio Bolsonaro".
Durante los últimos meses, Milei insultó en reiteradas ocasiones a Lula da Silva, incluso en un viaje que hizo a Brasil durante la campaña, y eso desencadenó un conflicto diplomático con el país vecino, con el que ahora solo queda la representación mediante encargados de negocios.
Temprano, cuando Flavio Bolsonaro ingresó a la escuela donde emitió su voto, el candidato a presidente fue increpado por un medio argentino y gritó: "Viva la Libertad Carajo". Milei, sin dudarlo, compartió el recorte y escribió en sus redes: "Fenómeno barrial".
En las redes sociales, la patrulla digital del gobierno también emitió opinión desde temprano. El influencer de extrema derecha y presidente de la Fundación Faro, Agustín Laje, compartió una foto de Flavio Bolsonaro en la que sostenía un cuadro con la imagen de su padre detenido y escribió: "SE CONSUMA EL GIRO A LA DERECHA EN EL CONTINENTE".
A medida que pasaban las horas y el resultado no estaba claro, el legislador bonaerense Agustín Romo, escribió en X: "La esperanza de la izquierda para ganar elecciones, en todos los países del mundo, es que lleguen los votos de los más pobres que viven de la miseria que ellos les regalan. Los quieren pobres para eternizarse en el poder". También se sumó Daniel Parisini, alias "El gordo Dan". Él twitteó jocoso: "Los Kukas: 'Banquen, todavía faltan los votos de las cárceles'".
Milei se ilusiona con ser el líder de un bloque de extrema derecha en la región que responda sin ningún tipo de cuestionamiento las órdenes de Estados Unidos. En esa línea, en diversas entrevistas e intervenciones públicas habló de la importancia que para ello tendría el triunfo de Bolsonaro en Brasil. Sin embargo, el argentino no quiere que nadie opaque su figura y seguir siendo el centro de atención, además del favorito de Donald Trump.
Un historial de insultos
El viaje de Milei a fines de julio a San Pablo para participar de un acto en favor de Falvio Bolsonaro desató una crisis diplomática entre ambos países que derivó en que Brasil retirara a su embajador en Buenos Aires, Julio Bitelli, y pidiera que el embajador argentino, Guillermo Daniel Raimondi, se retire de Brasil.
El Partido de los Trabajadores (PT) formuló entonces ante la Procuraduría General Electoral de Brasil una denuncia para investigar quién había pagado la gira de Milei por el país carioca. Acusaba al presidente argentino de "injerencia externa" en el proceso electoral local.
Milei había dicho, desde un acto junto a Bolsonaro, que Lula era un "ladrón". También le dijo "presidiario" e insultó al vicepresidente del Tribunal Supremo Federal de Brasil, Alexandre de Moraes.
Lula no respondió por varios días. Luego, se limitó a decir de manera irónica: "¿Quién es ese tipo?" cuando le consultaron por Milei. Sin embargo, durante un acto de campaña posterior, dejó entrever que el mandatario argentino había sido un simple enviado del gobierno de Estados Unidos que tenía la intención de intervenir en las elecciones presidenciales de Brasil, con el objetivo de que el PT pierda la presidencia del país.
Luego de iniciado el conflicto diplomático, y con el mundial de por medio, Milei acusó a Brasil de encabezar la supuesta "campaña antiargentina" viralizada en redes sociales. Dijo Milei, sin citar fuentes, que fue motorizada "con recursos e influencers" por Brasil, México, el Partido Demócrata de Estados Unidos y también por el presidente Pedro Sánchez en España.
Luego, en una charla con un canal oficialista, se defendió. "Yo no ataqué a los brasileros. Yo fui en defensa de los brasileros de bien", dijo y ratificó lo dicho: "Yo hablé de Lula, el corrupto, el ladrón, el presidiario".
Milei sostuvo que está en lo correcto en llamar "ladrón" a Lula porque "lo liberaron por una falla del procedimiento, no por ser inocente". Por lo tanto es ladrón y es un corrupto".
Lula pasó 580 días en prisión, entre 2018 y 2019, por causas relacionadas con la Operación Lava Jato, que más tarde fueron anuladas por el Supremo Tribunal Federal debido a irregularidades procesales y tras declarar parcial al juez Sergio Moro, que estuvo a cargo de la investigación y terminó siendo ministro de Justicia de Jair Bolsonaro. Milei también volvió a cargar contra el juez del STF Alexandre de Moraes, a quien acusó de perseguir opositores por orden de Lula.
"Es mucho más leve decirle ladrón al ladrón que el propio acto de robar", insistió Milei contra Lula y manifestó que el objetivo de su injerencia política en Brasil fue "cambiarle el signo" político.
"Cuando yo arranqué esta carrera en el 2021, había un solo país azul y todo era rojo. Hoy es mayoritariamente azul y lo que pasa es que no se ve en el mapa porque Brasil está rojo", señaló el presidente argentino, que también llegó a justificarse por sus ataques con que Lula había puesto "millones de dólares" en la campaña de Sergio Massa en 2023, otra vez, sin ningún tipo de sustento.
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