19 de octubre de 2026
El mandatario defendió su gestión y prometió medidas sociales y económicas, mientras el senador ultraderechista aseguró que endurecerá la lucha contra el crimen organizado.
El presidente brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, y el senador Flávio Bolsonaro se enfrentaron este domingo en el debate presidencial de cara al balotaje del próximo 25 de octubre, en un último tramo de campaña marcado por la disputa voto a voto. Durante el cara a cara, expusieron sus propuestas en materia de seguridad pública y economía, en busca de convencer a los electores indecisos. Además, intercambiaron acusaciones de corrupción y cuestionamientos personales.
Seguridad y economía
En materia de seguridad pública, Lula da Silva sostuvo que los estados brasileños fracasaron en resolver los problemas vinculados a este tema y defendió una mayor intervención del gobierno federal para su abordaje. Además, prometió crear un Ministerio de Seguridad Pública si el Senado aprueba la enmienda constitucional sobre seguridad, con el objetivo de coordinar acciones entre el gobierno federal, los estados y los municipios para recuperar territorios dominados por grupos criminales. Y aseguró: "Lo que hicimos en estos 4 años fue mucho más de lo que se hizo durante muchos años en este país en la lucha contra el crimen organizado".
Flávio Bolsonaro afirmó que declarará la guerra al narcoterrorismo a partir de enero. En ese sentido, prometió recuperar los territorios dominados por estos grupos y endurecer las penas contra sus líderes. Además, criticó al gobierno actual por aplicar, según él, una política de excarcelación que permite la liberación de delincuentes peligrosos.
Por otro lado, Lula da Silva defendió su gestión económica y afirmó que Brasil debe impulsar la distribución de los ingresos para reducir la pobreza y promover el crecimiento. Recordó que durante sus gobiernos el país alcanzó un crecimiento económico del 7,5 % en 2010 y acumuló 270.000 millones de dólares en reservas, tras cancelar su deuda con el Fondo Monetario Internacional (FMI). De cara al futuro, propuso impulsar la economía digital, verde y creativa para generar empleo, fomentar el desarrollo y dar un nuevo salto económico. En cambio, Bolsonaro planteó que la salida de Lula de la Presidencia es necesaria para recuperar la estabilidad económica y devolver la esperanza a la población.
Además de hablar de propuestas, el ultraderechista acusó al presidente de proteger a su hijo ante las sospechas sobre sus presuntos vínculos con una trama de desvío de fondos, mientras que el progresista expresó que su rival es un mentiroso. El senador desviaba el tema cuando el presidente mencionaba su vínculo con el caso Vorcaro, uno de los grandes fraudes bancarios en la historia reciente de Brasil, con un desvío estimado en más de 10.000 millones de dólares.
Horas antes del debate, Flávio Bolsonaro, participó en un acto de campaña en San Pablo, donde lanzó duras críticas a Lula, en un breve discurso que apenas duró unos cinco minutos, con el objetivo de preservar su voz para el cara a cara con el mandatario. Durante su intervención, el candidato conservador también reiteró sus críticas a la Corte Suprema y prometió designar al menos cuatro magistrados para el alto tribunal que sean "contrarios al aborto y a las drogas" pero a favor de la prosperidad económica. En paralelo, se realizaron "actos por la democracia" a favor del líder progresista en diferentes ciudades del país, pero sin su presencia, puesto que Lula dedicó la jornada a prepararse para el debate.
La agenda social
La carrera por la Presidencia de Brasil llega a su recta final con un escenario que pocos días atrás parecía más favorable a Bolsonaro y que faltando una semana para la segunda vuelta, comienza a sonreírle a Lula da Silva. El mandatario dominó la agenda política de los últimos ocho días al lograr la reducción de la jornada laboral y anunciar nuevos beneficios para los brasileños, junto con una intensa actividad en las calles y las redes sociales.
La ventaja que los sondeos electorales daban al hijo del expresidente Jair Bolsonaro sobre el líder progresista después de salir victorioso en la primera vuelta se redujo esta semana, en vísperas de la segunda ronda, y llegó a solo dos puntos (51 % contra 49 %), un empate técnico de los candidatos, según la última encuesta de Datafolha.
Uno de los principales movimientos de Lula fue la promulgación de la enmienda constitucional que reduce la jornada laboral de 44 a 40 horas semanales, sin recorte salarial y con dos días de descanso remunerado. La medida era uno de los objetivos que el mandatario quería concretar antes de las elecciones, ya que beneficiará a millones de trabajadores formales, algo que puede traducirse en votos.
En la última semana, el presidente también anunció medidas para financiar y condonar deudas de microemprendedores y prometió impulsar el transporte público gratuito los fines de semana para que los trabajadores aprovechen sus días libres con sus familias. Estas iniciativas se suman a otras anunciadas por el líder progresista en campaña, como el aumento de los subsidios para los más pobres, la subvención de combustibles, créditos para taxistas y ayuda económica a universitarios para evitar su deserción.
Tras el éxito de Lula, Bolsonaro ha tenido que ajustar su discurso. Luego de cuestionar la reducción de la jornada laboral, terminó apoyando la iniciativa porque, según dijo en una entrevista al noticiero Jornal Nacional, el de mayor audiencia, "el pueblo lo estaba pidiendo". La campaña entra ahora en su tramo decisivo tras el debate presidencial, con ambos candidatos luchando por el objetivo de llegar a los electores indecisos, puesto que la abstención alcanzó un 21 % en la primera vuelta.
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