21 de octubre de 2026

Deportes

Deportes. Boca batió a Vasco da Gama y se metió con carácter en la final de la Copa Sudamericana

Di Lollo, Merentiel y Paredes dieron vuelta la serie para el equipo del Vasco; descontó Rodríguez, pero al local no le alcanzó.

La aventura de Boca en la Copa Sudamericana proseguirá rumbo a la final que se disputará en Barranquilla, luego de superar 3-1 a Vasco da Gama en un imponente estadio Maracaná, cuyo césped no lucía en las mejores condiciones.

En la previa, Boca se jugaba la ropa -o una parte de todo su ropero, dado que a la fecha se mantenía expectante en todos los frentes en los que compite- en Brasil. La decisión del DT Rodolfo Arruabarrena de dejar en el banco a Leandro Paredes era una carta brava en una instancia tan determinante: la chance de que el Xeneize vuelva a disputar el partido definitorio en un certamen internacional. Nada menos.

Y el Maracaná fue, desde el vamos, una verdadera olla a presión. Con humo, globos, miles de papelitos y el estruendo de los petardos. Había que tener temple para que el ensordecedor clima de la parcialidad carioca -obvia mayoría en ese templo del fútbol brasileño- no afectase tanto al conjunto argentino. Pero también había cuatro mil almas presentes que alentaban al club de la Ribera. Y los jugadores de Boca lo sabían.

Tanto es así que en apenas tres minutos, la buena pegada de Blanco -una sana costumbre- en un corner hizo que Lautaro Di Lollo le ganara de arriba a Santiago Sosa y decretara de cabeza la apertura de Boca para igualar la serie de entrada.

Vasco da Gama sintió el golpe. Y el Xeneize olió sangre, por lo que una corajeada de Blanco pasó por un tacazo de Merentiel y terminó con el chico Flores perdiéndoselo frente al arquero. En la misma jugada, una contra local comandada por Pipa Lescano -quien tomaba la lanza en su equipo junto a Sosa- tomó mal parada a la última línea boquense que por suerte se diluyó.

Con el colombiano Villa por derecha y Flores por izquierda enchufados en ataque -también sacrificados por sus franjas en el retroceso-, Blanco presionaba alto sobre Adson y Paulo Henrique, lo propio hacía Lozano con David y las subidas de Cuiabano, con la preciada colaboración de Ascacíbar, Delgado y Battaglia, el reemplazante de un peso pesado como Paredes. Así y todo, tras un corner Paulo Henrique casi lo empata de cabeza.

El duelo no daba respiro y los centros brasileños eran picantes. Agazapado de contra, Villa se perdió un gol increíble, pero se redimió en la réplica con un pase magnífico para Miguel Merentiel, que quedó de frente a Leo Jardim y el uruguayo, con la frialdad que lo caracteriza, no perdonó. Boca daba vuelta la serie y el griterío de los locales se transformó en murmullos de impaciencia, que se acrecentaron cuando Duarte perdió su chance de anotar ante el colombiano Montero.

En el complemento, Vasco da Gama salió a atacar con mucha gente, pero le faltaba dar la punta final. Y en el medio regalaba espacios, por lo que Boca se relamía a la espera de un contragolpe letal. Y pese a que entró Paredes -con un impensado protagonismo en el final- por un cansado Battaglia, el ingresado José Luis Rodríguez le ganó la espalda a Flores, igualaba la serie y permitía agrandarse al anfitrión.

Fue un momento de zozobra para el equipo de Arruabarrena, que también mandó a la cancha a Velasco y al ecuatoriano Valencia para refrescar la ofensiva. Pero fue Paredes -el gran capitán entre algodones- quien, a 11 días de haberse desgarrado, sacó un mortífero derechazo con comba que le dobló la mano al arquero y metió a Boca en la final de la Copa Sudamericana.

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