22 de octubre de 2026

Locales

Locales. El vuelo 723

Relato

El vuelo 723 despegó del aeropuerto de Madrid a las 22:17 con destino a Estambul. Era un avión pequeño, de apenas cuarenta asientos, y aquella noche solo llevaba treinta pasajeros.

La tripulación estaba formada por el capitán Ramiro Salvatierra, la copiloto Elena Cruz y dos auxiliares de vuelo. Antes de cerrar las puertas, Elena revisó la lista de pasajeros por última vez.

-Treinta personas a bordo -confirmó.

El avión despegó con normalidad. Durante la primera hora, los pasajeros conversaron, vieron películas o dormitaron bajo la tenue luz de la cabina. Afuera, una tormenta cubría el cielo y los relámpagos iluminaban las nubes como enormes flashes.

A las 23:41, el avión atravesó una zona de turbulencias. Las luces parpadearon y, durante unos segundos, todos los relojes digitales se apagaron.

Entonces se escuchó un golpe seco en la parte trasera del avión.

-¿Qué ha sido eso? -preguntó un pasajero.

La auxiliar de vuelo, Marta, caminó hacia la última fila. Sin embargo, antes de llegar, las luces volvieron a apagarse. Un silencio extraño llenó la cabina. No se oía el motor, ni el viento, ni siquiera la respiración de los pasajeros.

Solo duró siete segundos.

Cuando la iluminación regresó, todo parecía estar en orden. El avión continuaba volando y los motores funcionaban con normalidad. Marta revisó la parte trasera, pero no encontró nada fuera de lugar.

A las 02:06, el vuelo 723 aterrizó en Estambul.

Los pasajeros comenzaron a levantarse y a recoger sus pertenencias. El capitán esperó en la cabina mientras Elena comparaba la lista de embarque con el número de personas que abandonaban el avión.

Primero contó diez. Después, quince. Luego, veinte.

Se detuvo.

-Capitán... aquí falta algo.

Ramiro salió de la cabina.

-¿Qué ocurre?

Elena volvió a contar.

-Solo hay veintitrés pasajeros.

Revisaron el avión de arriba abajo. Miraron en los baños, en los compartimentos de equipaje y bajo los asientos. No había rastro de los siete pasajeros desaparecidos.

Lo más extraño era que sus equipajes seguían allí.

También estaban sus teléfonos, sus abrigos y sus documentos.

Las cámaras del aeropuerto mostraron que los treinta pasajeros habían subido al avión en Madrid. Pero las grabaciones del aterrizaje solo mostraban a veintitrés personas bajando.

La policía interrogó a todos los presentes. Nadie recordaba haber visto desaparecer a sus compañeros de viaje. Algunos incluso aseguraron que los siete pasajeros nunca habían existido.

-Yo viajaba solo -afirmó un hombre sentado en la fila 14-. No había nadie a mi lado.

Sin embargo, en la fotografía tomada antes del despegue, aparecía sentado junto a una mujer cuyo asiento estaba cubierto de polvo y llevaba una pequeña mancha de sangre seca.

Los investigadores encontraron un detalle aún más inquietante. Según los registros del aeropuerto, siete de los pasajeros desaparecidos habían muerto exactamente diez años antes en un accidente aéreo ocurrido en la misma ruta.

El vuelo 723 fue revisado durante semanas. No se hallaron fallos mecánicos ni explicaciones lógicas. Las autoridades concluyeron que se trataba de un error administrativo, aunque nunca pudieron explicar qué había ocurrido con las siete personas.

Meses después, el avión volvió a operar con otro número de vuelo.

Durante el despegue, una de las auxiliares escuchó unos golpes provenientes de la última fila.

Tres golpes.

Pausa.

Tres golpes más.

Cuando se volvió, encontró siete asientos ocupados.

Pero los pasajeros estaban inmóviles, pálidos y con los ojos cerrados.

El avión todavía no había despegado.

Y ninguno de ellos aparecía en la lista de pasajeros.
Pascual Ventura - Quora

Comentarios

0

Los comentarios publicados son de exclusiva responsabilidad de sus autores y las consecuencias derivadas de ellos pueden ser pasibles de sanciones legales.

Cargando comentarios...

Subscribite para recibir todas nuestras novedades

data fiscal  © 2026 | La Síntesis | Julio A. Roca 2528