23 de octubre de 2026
Durante la última audiencia, Dalma y Jana Maradona expresaron su dolor y reclamaron justicia, mientras los imputados defendieron su accionar o manifestaron pesar por la pérdida.
El proceso judicial que busca esclarecer las circunstancias que rodearon la muerte de Diego Armando Maradona completó este jueves 22 de octubre su ciclo de audiencias orales ante el Tribunal Oral en lo Criminal N° 7 de San Isidro. Durante la sesión de cierre, el cuerpo magistrado dispuso la absolución del médico clínico Pedro Di Spagna, al no registrar acusaciones en su contra ni por parte del Ministerio Público Fiscal ni de los representantes querellantes. De esta forma, el debate quedó formalmente concluido a la espera del veredicto definitivo, fijado para el 22 de diciembre de 2026 a mediodía, donde se determinará la responsabilidad penal de los seis profesionales restantes.
La jornada final estuvo marcada por una profunda carga emotiva en la sala de audiencias. En su intervención frente a los jueces, Dalma Maradona enfatizó el impacto personal del proceso y la crudeza de las pruebas ventiladas durante el debate al señalar: "Se me hace muy difícil. Esta es otra oportunidad de poder defender a mi papá. Tanto Gianinna como yo estuvimos escuchando horrores y barbaridades de nuestra persona. Sabíamos que esto podía pasar y tratamos de llevarlo lo mejor posible. Me llama la atención que muchos dijeron que los chats y los audios no eran prueba o que no tenían que ser tenidos en cuenta. Los audios existen y tuvimos que escuchar lo que decían de nosotras".
Asimismo, la hija mayor del astro confrontó los planteos defensivos sobre el desgaste de los procesados recordando la irreversible ausencia de su padre: "Escuché a muchas personas diciendo lo difícil que habían sido sus vidas por este juicio. Lo que tengo para decirles a esas personas es que ellos tienen la posibilidad de estar con su familia y estar acá, una posibilidad que mi papá lamentablemente ya no tiene. Llevo a mis hijas todas las mañanas al colegio e intento explicarles lo menos posible. Hoy antes de venir, mi hija más chica me preguntó adónde iba; le conté y me preguntó si yo iba a ir al cielo porque era donde estaba su abuelo".
Para concluir, exigió imparcialidad al tribunal sosteniendo: "Entiendo que mucha gente diga que hay que olvidarse de que es Maradona. Perfecto, si no lo tienen que tener en cuenta está bien. Pero yo recalco que es un papá, un abuelo que se merece justicia como cualquier persona. Les quiero agradecer este momento y pido por favor que mi papá tenga la justicia que se merece".
A su turno, su hermana Jana Maradona también brindó un emotivo testimonio dentro del relato general de la audiencia al remarcar: "Soy consciente de que esto no me va a devolver a mi papá, pero no hay mayor honor que haber transitado este proceso siendo su hija y defendiendo su legado. A este juicio vine a ver, a escuchar, pero sobre todo a entender. A mi papá: te extraño y te amo con todo mi corazón".
Posteriormente, los imputados juzgados bajo la figura de homicidio simple con dolo eventual hicieron uso de su derecho a dirigirse al tribunal por última vez. La psiquiatra Agustina Cosachov defendió su desempeño técnico argumentando: "Voy a ser breve. La verdad es que lamento enormemente el fallecimiento de Diego Maradona. También lamento mucho y acompaño el dolor que sigue atravesando la familia, las hijas, los que están presentes. Lo que puedo decir es que yo hice todo lo que pude para ayudarlo".
Por su parte, el neurocirujano Leopoldo Luque -quien afronta un pedido de 12 años de prisión impulsado por la fiscalía- ratificó su inocencia ante el estrado manifestando: "Tuve la oportunidad de defenderme muchas veces así que esto pasa por otro lado. Yo lamento profundamente la muerte de Diego. Me dolió, me va a doler siempre. Acompaño como dijo la doctora Cosachov el dolor de la familia. Yo soy inocente, defendí mi inocencia durante todas las jornadas y lo vuelvo a reiterar hoy".
Las intervenciones del equipo de enfermería continuaron en la misma línea narrativa del cierre. El enfermero Ricardo Almirón remarcó la angustia vivida durante el trámite al declarar: "Mi vida fue y es una pesadilla. Siento mucho la pérdida del paciente y envío mis más respetuosas condolencias a toda la familia. Seguimos en cadena de oración para que Jesucristo toque los corazones y sepa realmente la verdad".
En similar sentido, el coordinador Mariano Perroni afirmó: "Muchas gracias al tribunal y a todos los que estuvimos acá todos estos años. Por supuesto yo me solidarizo con la familia y entiendo la pérdida de un familiar. Gracias por darnos esta oportunidad para defendernos", mientras que el psicólogo Carlos Díaz y la médica Nancy Forlini prefirieron abstenerse de declarar.
El tribunal entra ahora en la fase de deliberación para definir si las deficiencias registradas durante la internación domiciliaria en Tigre constituyen una conducta penalmente punible. La expectativa queda concentrada en la lectura del veredicto programada para antes de las festividades de fin de año.
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