30 de octubre de 2026
Son los restos de una corzuela que habitó Buenos Aires hace 30 mil años
Cuando se dice que Argentina es un "cementerio de fósiles" no es una exageración, es un fenómeno que se comprueba de forma periódica. El nivel de los paleontólogos profesionales y amateurs es llamativo para colegas de otras partes del mundo. Además de los majestuosos dinosaurios, el país también delimita un escenario en el que se pueden hallar los restos de otras especies formidables. En esta ocasión, investigadores del Museo Paleontológico de San Pedro dieron piedra libre a un conjunto de huesos de corzuela, un animal que habitó la zona hace 30 mil años y que, por sus características, parece salido de un cuento de hadas. En concreto, hallaron el "brazo" (la extremidad anterior) más completo y articulado, lo que corona un acontecimiento inédito.
José Luis Aguilar, fundador y director del Museo Paleontológico de San Pedro, señala a Página/12: "Para nosotros y para la región este hallazgo es muy importante porque es el primer brazo completo y articulado que se conoce de una corzuela fósil. Un ejemplar de unos 30 mil años que pasa a ser prácticamente un fósil único, por el estado de preservación y por la articulación que tienen las piezas entre sí".
Y continúa: "En paleontología es bastante frecuente encontrar partes de un animal, pero siempre están dispersas. En este caso, se encontró armadito. Aunque el hallazgo es muy reciente, estamos pensando en la publicación en una revista científica".
Qué y dónde lo hallaron
En esta ocasión, los especialistas del museo reportaron la presencia de un conjunto de huesos en un excelente estado de conservación. Hallaron un omóplato, húmero, cúbito, radio, tarso y metatarso de un ejemplar de corzuela fósil. El dato más llamativo es que, a diferencia de la gran mayoría de veces, las piezas estaban articuladas, es decir, en una posición similar a las que tenían cuando el animal estaba vivo.
En un comunicado del propio Museo se lee: "Las piezas halladas siempre han sido fragmentos de huesos largos, dientes, astas o fragmentos craneanos. El haber descubierto estos elementos asociados, de un mismo ejemplar, permitirá conocer detalles de la locomoción y otras funciones de los miembros anteriores de un animal que vivió hace unos 30 mil años y que hoy ya se ha retirado de la región pampeana".
El fósil fue encontrado a unos 10 kilómetros de la ciudad de San Pedro, en el yacimiento paleontológico Bajo del Tala. El predio, que pertenece a la empresa arenera Spósito S.A., es reconocido por su riqueza en fósiles que habitaron el planeta durante el Pleistoceno (época que transcurre entre 2,5 millones y 11.700 años atrás).
El hallazgo fue realizado en una recorrida de rutina que Aguilar realizaba junto a Walter Parra y Alexis Celié, dos colaboradores del museo. De caminata por el lugar, se sorprendieron al encontrarse con los restos que habían quedado expuestos sobre la superficie. La lluvia había hecho su trabajo en días previos y fue fundamental al dejar al descubierto el tesoro paleontológico con el que el trío se iba a encontrar. Una vez identificado, procedieron a su recuperación.
El próximo paso será reportar a qué grupo de corzuela se adscribe, aunque tienen una hipótesis fuerte: por sus características, los restos del individuo podrían pertenecer al género Mozama o Subulo.
Aguilar apunta: "Lo interesante es imaginar a este animal, hace 30 mil años, pastando en la zona de lo que hoy es San Pedro, comiendo los pequeños brotes de la vegetación arbustiva, con bosques de espinal. Compartía ecosistema con grandes herbívoros, como fueron los perezosos y los gliptodontes; o grandes carnívoros, como los osos prehistóricos o el tigre dientes de sable. Convivió con lo que se conoce como 'megafauna', es decir, con grandes mamíferos que desaparecieron hace unos 10 mil años".
El miedo como ventaja
Las corzuelas son cérvidos, pequeños y ágiles, que suelen habitar montes, selvas y sábanas de Latinoamérica, desde el sur de México al centro de Argentina. Miden entre 55 y 90 centímetros, y suelen pesar de 15 a 30 kilogramos. Son delicados, gráciles y con el pelaje color cobre. Los machos, por ejemplo, poseen una cornamenta desprovista de ramificaciones.
Se caracterizan por ser muy cautelosos, de hecho, ante la menor señal de peligro huyen con velocidad; actitud que les permitió sobrevivir a lo largo de miles de años. Habita áreas de vegetación abundante, en donde extraen alimentación (frutos silvestres, hojas, arbustos) y también consiguen refugio.
En este sentido, Aguilar agrega: "En 30 mil años, este animal no tuvo demasiados cambios con respecto a los que viven en la actualidad. Son chiquitos, ciervitos de pequeño porte, que viven en el norte del país, sobre todo. Aunque sean escurridizos y anden en sectores boscosos, se los puede ver con frecuencia. Como son muy indefensos, usan los árboles para protegerse de depredadores. Habitan en ecosistemas con climas que en el presente no tenemos en la provincia de Buenos Aires y en la región pampeana".
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