12 de noviembre de 2019

25 de Mayo 05/03/2019

Cómo es el suntuoso palacio francés escondido en el corazón de la provincia de Buenos Aires

El palacio situado en el partido de 25 de Mayo

El chateau de impronta francesa se erige a 350 kilómetros de la Ciudad y pertenece a una destacada familia aristocrática. Quiénes son las personalidades que lo visitaron

Concepción Unzué de Casares fue un personaje de la aristocracia argentina tan mítico como el propio castillo que soñó y logro materializar. Con una personalidad única, y con gran vocación por la beneficencia, impulsó no sólo la construcción de una gran cantidad de espacios religiosos, instituciones educativas y asilos, sino también la de una de las obras arquitectónicas más imponentes de la provincia de Buenos Aires: la Estancia Huetel, en la localidad bonaerense de 25 de Mayo.

A partir de 1912, Unzué de Casares, única heredera del célebre don Saturnino Unzué, propulsó la creación de distintos edificios emblemáticos. Fue así como surgieron de ella iglesias góticas, escuelas e instituciones para honrar la memoria de sus familiares en localidades como Mar del Plata y Buenos Aires, entre otras.

Entre los proyectos más reconocidos y suntuosos se erige un refinado palacio situado en el partido de 25 de Mayo, a 320 kilómetros de la Ciudad, hoy conocido como Estancia Huetel.

Rodeado por 400 hectáreas de densa vegetación,  el castillo de impronta francesa al estilo Luis XIII contrasta con el paisaje rural de la zona. Huetel significa "mulita" en lengua indígena.

Allí, se plantaron más de 400.000 árboles, entre cedros, robles, pinos y magnolias, provenientes de distintas zonas del país.

Además, en el lugar se destacan una fuente, estatuas y un lago, que responden a un diseño del ingeniero alemán Gastón Welter, experto en jardinería ornamental.

 Se plantaron más de 400.000 árboles, entre cedros, robles, pinos y magnolias, provenientes de distintas zonas del país

"Cuando Saturnino E. falleció en 1886, dejó una herencia que podía contarse en oro, acciones, fincas urbanas y centenares de miles de hectáreas de pampa húmeda. Fue así como Concepción, su hija menor, casada con Carlos Casares, llegó a ser una de las mujeres más ricas de la sociedad argentina y decidió convertir la estancia Huetel en uno de los mejores cascos", detalla el libro Estancias argentinas (Ediciones Larivière).

Los orígenes

El arquitecto suizo Jacques Dunant, de formación francesa, trazó los planos de Huetel. Su construcción comenzó en 1906 y fue realizada en etapas.

Como se esperaba, el palacio resultó ser una suntuosa construcción con detalles únicos como una imponente escalera de mármol, boiserie y terrazas. Dividido en dos plantas que fueron distribuidas en más de 2000 metros cuadrados, el casco principal cuenta con por lo menos 10 dormitorios.

 Rodeado por 400 hectáreas de densa vegetación,  el castillo de impronta francesa al estilo Luis XIII contrasta con el paisaje rural de la zona

"Todo hacía suponer que Huetel sería el marco adecuado para una activa vida social. Pero Concepción Unzué era una mujer retraída, de pocas palabras, pero tenaz y voluntariosa", describe Estancias argentinas.

Entre las tradiciones celebradas en estancia se destacaban la cacería de zorro, una costumbre herededada de la artistocracia europea.

A su vez, se solía invitar a los huéspedes distinguidos a plantar un árbol. El propio Eduardo VIII, príncipe de Gales, lo hizo en 1925.

El duque de Windsor fue uno de los huéspedes más célebres de la estancia. Según cuentan las crónicas de la época, llegó en tren hasta el corazón del establecimiento, que disponía entonces de un ramal de Ferrocarril Sud y de un andén propio.

"Según la crónica, exhausto de las funciones protocolares, el príncipe se dio el lujo de quedarse a dormir hasta tarde en el vagón y de no concurrir a los festejos realizados en su honor. Sin embargo, por la noche se deleitó con un excepcional espectáculo de tango ofrecido por el legendario dúo Gardel-Razzano, traído especialmente para esa velada", detalla el libro.

 El duque de Windsor fue uno de los huéspedes más célebres de la estancia. Según cuentan las crónicas de la época, llegó en tren hasta el corazón del establecimiento, que disponía entonces de un ramal de Ferrocarril Sud y de un andén propio

Pero Huetel no recibió solamente a personalidades extranjeras. Marcelo T. de Alvear, presidente de la Argentina durante el período 1922-1928, fue otro de los personajes ilustres que se hospedó en el establecimiento.

La actualidad

Concepción Unzué murió en 1959, sin hijos. Dejó la estancia a su sobrina Josefina Álzaga Unzué de Sánchez, cuya hija, Josefina Sánchez Álzaga Larreta, heredó la propiedad y fue la responsable de mantener el resplendor del lugar.

Casada con Agustín Larreta, ya fallecido, tenía tres hijos (Pablo, Juan y Mercedes), nietos y bisnietos, que frecuentan todo el año el campo. Además, esas tierras en la actualidad se utilizan para fines agrícolas y ganaderos.

 Concepción Unzué murió en 1959, sin hijos. Dejó la estancia a su sobrina Josefina Álzaga Unzué de Sánchez, cuya hija, Josefina Sánchez Álzaga Larreta, heredó la propiedad y fue la responsable de mantener el resplendor del lugar

El majestuoso palacio sigue habitado por los herederos. Son muchos los curiosos que se acercan con ganas de conocerlo. Sin embargo, el hermetismo es constante: sólo el círculo más íntimo tiene acceso.

Los lugareños saben que en el lugar todavía se reciben personalidades importantes, se celebran fechas significativas y emotivos casamientos que se vuelven inolvidables por la imponente escenografía que ofrece el palacio.

Fuente Infobae

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