23 de mayo de 2024

Opini贸n 16/11/2022

Crisis pol铆tica | Golpe judicial en marcha

Opini贸n

Gerardo Codina [1]

El creciente protagonismo de la justicia adicta al poder en la definici贸n del rumbo pol铆tico del pa铆s adquiere las formas de un golpe de estado que, a diferencia de los protagonizados por los militares en el pasado, se desarrolla paulatinamente y sin soluci贸n de continuidad. La guerra judicial, la denegaci贸n de justicia y la intromisi贸n en las atribuciones de otros poderes del Estado se combinan para lograr la desarticulaci贸n del movimiento popular.

A medida que se concentra el capital, se acrecienta el poder social y econ贸mico de una 茅lite ultraminoritaria, cada vez m谩s tentada de remodelar las sociedades a su puro arbitrio. Tienen las capacidades, la voluntad y el inter茅s de asegurar y acrecentar sus privilegios y la democracia les resulta crecientemente inc贸moda. Por eso desarrollan diversas estrategias para manipular a la opini贸n p煤blica e incidir en los procesos pol铆ticos con artima帽as y juego sucio, escondiendo sus verdaderas intenciones. En esa transici贸n, el capitalismo se vuelve m谩s autoritario y para posibilitar ese cambio, se canalizan los resentimientos de muchos hacia el odio y la violencia. Usan a los pobres contra los pobres, para esconder la mano que tir贸 la piedra.

Sucede tambi茅n entre nosotros. Pr贸ximos a cumplir 40 a帽os de la recuperaci贸n democr谩tica, retorn贸 la violencia pol铆tica a nuestro pa铆s de la mano de grupos de la ultra derecha financiados por sectores del macrismo. Un retorno que no provoca indignaci贸n en las mayor铆as, que tienden a naturalizar la violencia pol铆tica como parte del horizonte de violencia que padecen en forma cotidiana con la carest铆a, el trabajo precario, la incertidumbre respecto del futuro y la inseguridad que padecen frente a la delincuencia.

Por si fuera poco, la justicia, salvo honrosas excepciones, permanece sorda, ciega y muda frente a las evidencias de los llamamientos al alzamiento contra la democracia y el orden constitucional que pululan en las redes sociales, incluso despu茅s de que intentaron pasar a la acci贸n asesinando a la Vicepresidenta de la Naci贸n. Y trata de encubrir a los autores intelectuales del magnicidio, como antes hizo con los atentados a la Embajada de Israel, a la AMIA o, m谩s pr贸ximos a este tiempo, la desaparici贸n seguida de muerte de Santiago Maldonado y otros cr铆menes aberrantes del macrismo.

Pero no se trata s贸lo del regreso de los violentos. Aunque desde la Liga Patri贸tica estrenada en la Semana Tr谩gica, la masacre de Napalpi, los fusilamientos de la Patagonia Rebelde hasta el bombardeo de Plaza de Mayo -el mayor atentado terrorista de nuestra historia y que sigue impune-, pasando por las desapariciones forzadas, las torturas sistem谩ticas y los vuelos de la muerte, siempre los esbirros del poder hicieron gala de una ferocidad infinita para intentar quebrantar la voluntad transformadora de las mayor铆as y disolver las organizaciones que se fueron dando.

Ahora privilegian m茅todos m谩s sutiles, que permanecen en gran medida invisibles para las multitudes. La distorsi贸n informativa que practican a diario los monopolios de la prensa es un recurso con el que, por la v铆a de generar falsas noticias, procuran siempre desacreditar a los liderazgos que se le contraponen. Otro, que ha desplegado en gran escala el macrismo en estos 煤ltimos veinte a帽os, ha sido el armado de causas judiciales combinado con la judicializaci贸n de la pol铆tica.

Siempre el Poder Judicial fue el m谩s retr贸grado de los estamentos estatales, debido a que fue dise帽ado institucionalmente con ese fin, pero adem谩s porque entre nosotros ha sido colonizado pacientemente por los factores permanentes del poder, desde sectores eclesiales hasta las corporaciones pol铆ticas. Fueron m谩s all谩 de los consejos del Viejo Vizcacha y adem谩s de amistades en campeonatos de f煤tbol, paddle o p贸ker, ataron voluntades judiciales con negociados compartidos.

Ahora todo ese armado de equipos comprometidos ideol贸gicamente es tambi茅n generosamente lubricado por la corrupci贸n estructural de muchas juezas o jueces. No es de extra帽ar en una sociedad donde lo que m谩s importa es cu谩nto se posee y no c贸mo se lo obtuvo. Por caso, se puede suponer que el festival de cautelares para acceder a divisas por importaciones truchas o sobredimensionadas habr谩 tenido su contrapartida en el acrecentamiento non sancto de las fortunas familiares de los funcionarios judiciales intervinientes. Cuesti贸n que, seguramente, nadie investigar谩.

Las jugadas de la Corte

Desde que asumi贸 la presidencia de la Corte Suprema Horacio Daniel Rosatti, hombre proveniente de las canteras del peronismo conservador santafesino, la escalada judicial asumi贸 nuevas cualidades. Ya no s贸lo se trata de inventar causas como la del d贸lar futuro o Vialidad, reabrir aquellas en las que hubo sentencia absolutoria definitiva, cajonear otras como la de los cuadernos que resurgieron de las cenizas, pero nadie puede ver, o las que involucran al fiscal Stornelli. Ahora directamente la Corte viola el orden constitucional para alterar la pol铆tica.

El primer paso lo dieron con la modificaci贸n del Consejo de la Magistratura. Los Supremos resolvieron la vigencia de una ley que previamente hab铆a sido derogada por el Parlamento, asumiendo una potestad legislativa que les est谩 expresamente vedada por la divisi贸n de poderes en la que se basa nuestro orden constitucional desde 1853.

Esa ley, que durante quince a帽os no rigi贸 por su derogaci贸n, facultaba al titular de la Corte a presidir el Consejo, d谩ndole potestad de administrar el presupuesto del Poder Judicial y el proceso de selecci贸n de los futuros jueces, as铆 como su sanci贸n disciplinaria cuando correspondiera. Se aseguran as铆 el control pol铆tico de la judicatura.

No contentos con esto y para afirmar el completo dominio del Consejo de la Magistratura por un sector pol铆tico expresivo del poder en Argentina, ahora la Corte Suprema decidi贸 que los agrupamientos de senadores en bloques pol铆ticos no se rigen por el Reglamento de la C谩mara, sino que son sujetos a interpretaci贸n judicial. Invadiendo un territorio de plena autonom铆a de otro Poder, decidi贸 que el nombramiento como representante de la minor铆a del Senado correspond铆a a otro peronista conservador pero cordob茅s y bromista, Luis Juez. Ser铆a lo mismo que el Poder Ejecutivo desconozca a Rosatti como presidente del Tribunal Supremo por haberse votado a s铆 mismo y afirmase que contin煤a al frente de la Corte Ricardo Lorenzetti.

Ninguno de estos dos asuntos -la presidencia del Consejo de la Magistratura y el representante por la minor铆a de Senadores en el mismo- significa nada para los millones que cada d铆a tienen que resolver su supervivencia como pueden en medio de una sociedad cada vez m谩s hostil. Pero que los m谩ximos garantes del orden constitucional argentino se alcen contra el esp铆ritu y la letra de la norma suprema, por un lado deja sin garant铆as legales a todas y todos los ciudadanos y por el otro, los coloca en la condici贸n de m谩ximos subversivos del sistema jur铆dico. 驴Qu茅 podremos esperar a futuro de estos magistrados?

La inacci贸n del Ejecutivo

Esta progresiva avanzada del Poder Judicial sobre el resto de las instituciones de la Rep煤blica cuenta con el benepl谩cito de la principal oposici贸n que se dice republicana y la aquiescencia de los monopolios de prensa, que hacen campa帽a de legitimaci贸n de las barbaridades jur铆dicas en que acometen los Supremos. El gran ausente es el Ejecutivo.

La decisi贸n del abogado Alberto Fern谩ndez de abstenerse de intervenir en el accionar judicial, esperando una hipot茅tica autodepuraci贸n que no ocurre y transformando al Ministerio de Justicia en una suerte de comentarista period铆stico de las jugarretas judiciales, ha sido plenamente funcional a la determinaci贸n de los factores del poder permanente de convertirlo en un ariete que desmorone la capacidad de intervenci贸n de los poderes democr谩ticos en nuestro pa铆s.

Desde el mantenimiento del procurador interino hasta la carencia de una agencia de investigaci贸n criminal federal, pasando por la ausencia de una pol铆tica concertada de intervenci贸n en la vida de los estamentos judiciales, la par谩lisis del Ejecutivo ante la instrumentaci贸n antipopular de la Justicia resulta sospechosa de complicidad, aunque no la tenga. S贸lo una decidida y firme actitud correctiva pondr谩 l铆mites a la avanzada del golpe judicial. A煤n estamos a tiempo para evitar males mayores.

Cancelar a Cristina

El objetivo de cancelar a Cristina del modo que sea, tuvo un resultado paradojal para quienes se imaginaban como los nuevos salvadores. El atentado que sufriera reforz贸 su centralidad pol铆tica y, lejos de acallarla, volvi贸 las miradas de muchos en el mundo hacia lo que sucede con la injusticia militante de Comodoro Py (Pro).

Por lo pronto, el regreso a la arena p煤blica de la ex presidenta fue significativo. Un congreso de delegados de la Uni贸n Obrera Metal煤rgica, gremio s铆mbolo de la industrializaci贸n en gran medida recuperada en los gobiernos kirchneristas, conformado en su gran mayor铆a por j贸venes que ingresaron al mundo fabril en esa 茅poca y tienen plena conciencia del contraste con la pandemia macrista.

El impacto de su potente relevancia asust贸 m谩s a los factores de poder ocultos detr谩s de los "tres loquitos sueltos" y se decidieron a una nueva tropel铆a jur铆dica: reabrir con artima帽as leguleyas causas en contra de Cristina, en las que ya hab铆a sido sobrese铆da, "desde Hotesur-Los Sauces, hasta la del memor谩ndum con Ir谩n y la fant谩sticamente inversa del d贸lar a futuro, donde los que se enriquecieron con la devaluaci贸n que ellos hicieron son los que denuncian a los que impidieron esa devaluaci贸n cuando fueron gobierno", como se帽al贸 con acierto Luis Bruschtein en su comentario politico[2].

Con un Frente de Todos fracturado por la disputa de la conducci贸n, Cristina asume la enorme tarea de reconstruir la esperanza popular en el cambio posible. Esperanza que debe sobrepasar la cuesta del desencanto que padecen muchos ante los datos mediocres de la gesti贸n de Alberto Fern谩ndez, que no ha sido capaz de confrontar con los factores de poder que todos los d铆as le marcan la cancha y le corren el arco.

Sin obviar los logros del presidente actual, que no han sido pocos y exceden la posibilidad de esta nota, la dureza del presente para las mayor铆as torna imaginable un regreso del macrismo aggiornado al gobierno, m谩xime cuando se presenta como portavoz de los indignados y libre de culpa con el duro presente que nos toca atravesar.

La tramitaci贸n democr谩tica de los conflictos

La democracia no es el reino del consenso, como algunos pregonan y parecen creer. Los diferentes sectores sociales tienen intereses contrapuestos y, en democracia, prevalecen aquellos que concitan las mayor铆as electorales. Por supuesto esto no sucede sin resistencia. Quienes aspiran a un rumbo diferente al adoptado por el voto popular no se quedan paralizados en sus hogares, esperando la pr贸xima oportunidad de hacer prevalecer su mirada. Act煤an todo el tiempo con todos sus recursos. M谩xime si controlan resortes estrat茅gicos de la vida econ贸mica de la sociedad o tienen capacidad de colonizar instituciones de significaci贸n estrat茅gica en el interjuego democr谩tico.

Es lo que ha sucedido en el pa铆s, y en otros casos similares. Los due帽os de la econom铆a opinan a trav茅s de los mercados todos los d铆as, m谩s all谩 de las elecciones. Pero a su vez, ese poder econ贸mico que detentan les da ascendiente sobre el conjunto de los estamentos de la burocracia estatal, a menos que se los conduzca con firmeza. El reciente sobreseimiento de Alfredo Coto y sus secuaces en la causa que tramitaba por el descubrimiento de un arsenal de guerra en la sede de unos de los supermercados de la cadena es un claro ejemplo de la mirada discrecional y del favoritismo judicial del que gozan los poderosos en el pa铆s.

Otro ejemplo bochornoso es el encubrimiento de las complicidades criminales de Carlos Blaquier en la noche del apag贸n en Ledesma y de su involucramiento sexual en las actividades de la secta del porno yoga. Sus millones sobran para convertirlo en un tierno abuelito c谩ndido que nada tuvo que ver con los asesinatos que se hicieron en su empresa ni con la explotaci贸n sexual de mujeres reducidas a servidumbre 50 a帽os despu茅s.

El involucramiento de la Justicia con el poder real produce un da帽o sist茅mico a la administraci贸n de justicia. No s贸lo afecta a los casos de resonancias pol铆ticas. Por eso los jueces se encuentran entre los magistrados m谩s sospechados de la Rep煤blica. Desde el asesinato sin culpables de Mar铆a Marta Garc铆a Belsunce o Nora Dalmasso, hasta la desaparici贸n sin respuestas de Mar铆a Cash, Marita Ver贸n o Tehuel, muchas causas sin respuestas y que no aparecen te帽idas por disputas pol铆ticas, permanecen irresueltas y lacerantes sobre el cuerpo social.

La trayectoria de Madres y Abuelas de Plaza de Mayo dej贸 una estela 茅tica de reclamo permanente y pac铆fico de justicia, consistente con la demanda de m谩s democracia y mayor justicia social, que fructifica en otras entidades como las Madres del Dolor o las Madres contra el Paco, pero no obtura la sensaci贸n de indefensi贸n social frente al crimen organizado y usufructuado por los poderosos. Un s铆ntoma preocupante del descr茅dito de las instituciones estatales a la hora de resolver conflictos, es la recurrencia de grupos de pobladores a la acci贸n directa para sancionar violadores, ladrones, violentos o sospechados de asesinato que se reiteran a lo largo de nuestra geograf铆a.   

Es que cuando la justicia est谩 capturada por los intereses del poder real como se muestra pornogr谩ficamente en nuestra Argentina, la tendencia es que nadie tenga soluci贸n justa a los conflictos que padece, si afectan de alg煤n modo a ese poder. Tarde o temprano as铆 s贸lo se habilita el retorno a la venganza como soluci贸n de los conflictos sociales. Un camino expedito para la generalizaci贸n de la guerra civil; sorda, como ya ocurre en algunos puntos de nuestro territorio, o abierta, como vivimos en los setenta.

[1] Gerardo Codina, Lic. en Psicolog铆a (UBA 1982). Especialista en Pol铆ticas Sociales (FLACSO 2001). Director de Sistemas de Salud del Instituto del Mundo del Trabajo Julio Godio de la UNTREF. Miembro del Consejo Editorial de la Asociaci贸n Civil, Cultural y Biblioteca Popular Tesis 11. Fue Secretario General de la Asociaci贸n de Psic贸logos de Buenos Aires (2017-2019), Ex Director Provincial de Coordinaci贸n de Consejos Departamentales del Consejo del Menor PBA (2000-2001), Ex Coordinador del Presupuesto Participativo de la Ciudad de Buenos Aires (2004-2006). Ex integrante del Gabinete de Asesores del Ministro de Trabajo de la Naci贸n, Dr. Carlos Tomada (2007-2015).

[2] "El bloque de poder detr谩s de la persecuci贸n a Cristina Kirchner", por Luis Bruschtein. Publicado en P谩gina 12 el 12 de noviembre de 2022. https://www.pagina12.com.ar/496953-el-bloque-de-los-privilegios

Publicado el 16 noviembre 2022 por Tesis 11

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