17 de abril de 2024

Nacionales 06/03/2024

Descubren en Argentina un nuevo pez que habita en charcos de lluvia

De acuerdo a la descripción, el pez pertenece a un grupo conocido como Killi, presente en América y África

Se trata de un pececito desconocido hasta ese momento, y que ahora acaba de ser bautizado Argolebias adrianae. "Esta pequeña especie es notable por prosperar en un ambiente siempre cambiante y poco predecible, donde el pulso temporal de disponibilidad de agua danza al ritmo caprichoso del clima de la región", describe el reporte científico de su hallazgo, publicado hoy en la revista Canadian Journal of Zoology.

De acuerdo a la descripción, el pez pertenece a un grupo conocido como Killi, presente en América y África y cuyas especies se caracterizan por una gran capacidad de adaptación que les permite sobrevivir en ambientes acuáticos efímeros que se secan completamente durante una parte del año.

"En realidad, los que sobreviven son los huevos, que pueden estar meses enterrados en el fondo de charco, que es de arcilla y restos de plantas en descomposición, resistiendo el desecamiento", señala Martín M. Montes, investigador del CONICET en el Centro de Estudios Parasitológicos y de Vectores (CEPAVE, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA) y uno de los autores del trabajo.

El hábitat es una pequeña charca de aproximadamente 4 por 6 metros y con una profundidad máxima de 45 centímetros, rodeada de piedras basálticas y árboles de la selva circundante. En los períodos secos, el suelo se cubre de hojarasca, troncos, ramas y permanece constantemente húmedo.

Según puede leerse, los killis estacionales sincronizan sus ciclos de vida con patrones predecibles de llenado y secado del hábitat que tienen una cierta regularidad. Eso permite que la biología de estas especies, como los tiempos de desarrollo embrionario, esté fuertemente acompasada con los períodos hidrológicos de sus ambientes.

Dentro de este grupo de peces, se encuentra el género sudamericano Argolebias, del cual se conocían solamente tres especies, a las que ahora se agrega la recién descubierta A. adrianae. El hallazgo se produjo durante una expedición científica en la Cuenca del Bajo Río Iguazú, conocida por sus elevados niveles de endemismo de peces, es decir, de especies que solo habitan un lugar determinado.

De acuerdo a lo que señala el estudio, la nueva especie tiene una diferencia con las ya conocidas: el charco en que habita experimenta ciclos de llenado y secado altamente variables debido a las variaciones de precipitación y cambios de temperatura, con períodos de agua largos y sequías. Por lo general, los killis ocupan hábitats más predecibles. Esta imprevisibilidad -continúa el artículo- desafía la estrategia tradicional de estos peces de sincronizar la eclosión de los huevos con la fase acuática. La investigación también explora las relaciones evolutivas de esta especie y los cambios durante el desarrollo, como la coloración, por ejemplo.

"La historia de A. adrianae tiene profundas implicaciones en el contexto de la crisis global de biodiversidad. Esta especie recién descubierta nos insta a enfrentar un desafío crucial: la dificultad de identificar y describir la biodiversidad de especies en el mundo antes de que caigan en las sombras de la extinción. Los killis estacionales, en particular, son altamente vulnerables, con cerca de la mitad de sus especies en Sudamérica enfrentando algún grado de amenaza debido a sus tamaños corporales reducidos, sus rangos geográficos limitados y su dependencia intrínseca de hábitats acuáticos que son especialmente vulnerables a modificaciones, drenajes y rellenos causados por actividades humanas como la agricultura y las urbanizaciones", relata Felipe Alonso, investigador del CONICET en el Instituto de BIO y Geociencias del NOA (IBIGEO, CONICET-UNAs) y autor principal de la investigación.

Además de colaborar en el armado de la secuencia y el árbol filogenético del pez, Montes estuvo presente en la captura del ejemplar junto con Alonso. Del CONICET La Plata también participaron Ignacio García y Jorge Barneche, investigador en el Instituto de Limnología "Dr. Raúl A. Ringuelet" de La Plata (ILPLA, CONICET-UNLP-asociado a CICPBA) y técnico en el CEPAVE, respectivamente. El nombre elegido -adrianae- es un tributo a la ictióloga argentina Adriana Almirón, de la Facultad de Ciencias Naturales y Museo de la Universidad Nacional de La Plata (FCNyM, UNLP), en reconocimiento a sus significativas contribuciones y también para enfatizar "la importancia de un entorno científico sin sesgos de género", subrayan los autores.

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