20 de enero de 2021

Locales 26/11/2020

Diego querido

Opinión

Cuando se puede observar a tantas personas conmovidas es que algo sucedió. Algo importante. Al mirar la pantalla, muchos hombres llorando. Y mujeres. Y todos y todas, lagrimeando.

El 1 de julio de 1974, cerca de las 12:30 subí a un tren del Ferrocarril Sarmiento en San Antonio de Padua, hacia la estación terminal de Once. Cuando la formación llegaba a Flores, cerca de las 13:00 supe que algo conmocionante sucedía. La mayoría de los ocupantes del vagón, lloraban. Y el fenómeno, para mí inédito, fue contagioso. Había fallecido Juan Domingo Perón.

Al cruzar la Plaza de Miserere, observé que los comerciantes bajaban las cortinas. Y en la calle se vivía una gran emoción colectiva.

También fue de conmoción colectiva lo sucedido el 27 de octubre de 2010, tras fallecer el ex presidente Néstor Kirchner.

Pero en esas dos ocasiones hubo una divisoria de aguas y tenía que ver con nuestra historia, con la política y sus derivaciones, ya que hubo quienes "festejaron" esas muertes.

Entonces, lo de Diego es distinto y abarcativo para varias generaciones. Fue un golpe duro para muchos y muchas. Para quienes disfrutamos del fútbol con pasión, la muerte de Diego es un cachetazo doloroso.

Porque lo que recordamos tantos y tantas es la belleza de un juego y a su máximo hacedor. La habilidad, la fuerza necesaria, los miles de golpes recibidos, las gambetas interminables, los goles maravillosos y las alegrías que nos dio a los argentinos y argentinas. En su actividad brilló Maradona como para ser considerado, por la mayoría de quienes gustan de ese deporte colectivo, el mejor jugador de fútbol de todos los tiempos.

¿Por qué el llanto colectivo?

Por lo mucho que significó para muchos y muchas. Si tanto se festejó colectivamente en 1986 y 1990, fue por ese actor central en esos campeonatos mundiales y todo lo que le dio a "nuestra gente". Por lo que simbolizó "cruzando" todas las capas sociales. Por su Villa Fiorito que nunca olvidó. Por su amor a una camiseta. Por todo y por mucho más.

Adhiriendo a la sabiduría del "Negro" Fontanarrosa, "no sé lo que hizo Maradona con su vida pero sé lo que hizo él con mi vida, con las nuestras".

AVG


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