20 de mayo de 2026

Internacionales 20/05/2026

El mundo está en vilo por los estragos del ébola

El director de la OMS está "profundamente preocupado" por la rapidez de su propagación

Aunque la pandemia de la covid, por momentos, parece no haber dejado lecciones, cada vez que un virus se propaga más de la cuenta, su recuerdo retorna con potencia. Si bien la República Democrática del Congo (RDC) queda a 8 mil kilómetros de Argentina, las noticias de los estragos que está provocando el ébola llegan en tiempo real. Se estiman 131 fallecidos y más de 500 casos sospechosos, provocados por el cuadro de fiebre hemorrágica que genera la infección una vez que se contrae. A la fecha, si bien no tiene potencial pandémico, ya ha perforado la frontera de RDC y se ha extendido a Uganda. El domingo la Organización Mundial de la Salud declaró la alerta internacional, por una epidemia que coloca en riesgo a 100 millones de habitantes. Tiene una letalidad abrumadora: entre un tercio y la mitad de los infectados terminan falleciendo.

Reunidos en una nueva asamblea de la OMS, las autoridades sanitarias de los diferentes países discuten cómo abordar este problema de salud pública antes de que se salga de los carriles normales. El propio director del organismo, Tedros Adhanom Ghebreyesus, admitió estar "profundamente preocupado por la amplitud y la rapidez" con la que circula este patógeno.

Asimismo, anunció el envío de toneladas de materiales, entre los que se destacan nuevos tests y elementos de protección. Este es un tópico sensible, precisamente, porque tras el anuncio de su salida, Estados Unidos ha dejado de pagar sus cuotas a la OMS; y, como resultado, la entidad tiene menos fondos para solventar ayudas internacionales. Se calcula que debe 260 millones de dólares; dinero que podría ser fundamental para naciones pobres en apuros.

Desafortunadamente, para el continente africano el ébola es un viejo conocido: se estima, aún con déficits en la calidad de la estadística, que en último medio siglo provocó el fallecimiento de 15 mil personas. Fue descubierto y catalogado por la ciencia en 1976, causó un total de 17 brotes solo en la República Democrática del Congo y durante mucho tiempo se creyó que se trataba de una enfermedad mística. En efecto, ello hizo que las personas infectadas no consultaran a un médico por sus síntomas y siguieran propagando el patógeno entre sus familiares y demás contactos estrechos.

Una cepa difícil de combatir

Aunque la letalidad del ébola lo vuelve, paradójicamente, menos transmisible (en la medida en que quienes se contagian mueren junto al virus), lo cierto es que algunos especialistas que evalúan de cerca las características de la epidemia prevén que se podría prolongar por dos años. Básicamente, el combate de esta cepa (bautizada Bundibugyo) se torna difícil porque aún no existe un tratamiento ni una vacuna efectiva. Desde la OMS, sin embargo, insisten en la puesta en marcha de nuevos ensayos con diferentes plataformas vacunales (algunas de las cuales son utilizadas con éxito para otras cepas), con el objetivo de ayudar a la población congoleña.

De hecho, existe una vacuna para el ébola, pero fue desarrollada para la cepa Zaire, que se asimila a la actual en un 65 por ciento. En este sentido, ocurre algo parecido a lo que sucedía con el coronavirus, cuando las diferentes variantes eran solapadas por otras. Las nuevas variantes mutadas iban desarrollando la capacidad de sortear las defensas de los organismos y ello hacía que las vacunas quedaran desactualizadas a medida que avanzaba la pandemia. Aquí lo mismo: habrá que ver cuál es la estrategia de salud pública más acorde para afrontar una crisis que ya parece desbordar al gobierno africano.

Identificar los contagios, tal como enseñó el coronavirus, es el primer paso para un control efectivo de la epidemia. Si las personas pueden comprobar su infección es posible tomar medidas de cuidado para evitar pasar la enfermedad a otros individuos. Frente a ello, uno de los principales conflictos es que se trata de un país muy movilizado: a la actividad minera que mueve todos los días miles de trabajadores de ciudades distantes, se le suman los conflictos armados que obligan a los desplazamientos forzados.

Transmisión, síntomas y recomendaciones

El virus suele transmitirse a partir del contacto con sangre o fluidos de animales infectados, comúnmente murciélagos. Cuando las personas contraen la enfermedad, la saliva, la sangre, el semen o el vómito son canales de contagio comunes para infectar a alguien más. También puede contraerse a partir del contacto con superficies, sabanas y ropa previamente contaminadas. Una vez que el patógeno ingresó al organismo, los síntomas pueden variar entre la fiebre y el dolor muscular, la diarrea, así como también detonar en hemorragias internas y externas.

Como ocurría en plena pandemia de la covid, algunas recomendaciones de salud pueden resultar -cuanto menos- antipáticas. Por estos días, hasta los rituales de última despedida deben suprimirse en un escenario de crisis como el que se vive en la República Democrática del Congo. En la medida en que la enfermedad se transmite a partir del contacto con los fluidos corporales, ese último beso, ese último abrazo, también pueden significar contagios indeseados en buena parte de los deudos.

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