Nacionales 06/02/2026
Ordenaron su prisión preventiva
Este jueves, la Justicia de Río de Janeiro ordenó la prisión preventiva para Agostina Páez, la abogada santiagueña acusada de haber realizado gestos racistas a un empleado de un bar en Ipanema, el pasado 14 de enero. Ante esta decisión, la joven dijo estar desesperada y con mucho miedo.
Lo hizo a través de un video que publicó en su cuenta de TikTok, en el que expresó cómo vive estos momentos. "Se están vulnerando todos mis derechos. Estoy desesperada y muerta de miedo. Hago este video para que se haga eco de la situación que estoy pasando", dijo Páez.
En la publicación, la abogada también remarcó su colaboración con la causa. "En estos momentos recibí la notificación que hay una orden de prisión preventiva para mí por peligro de fuga, siendo que tengo una tobillera electrónica puesta y que estoy a disposición de la Justicia desde el día uno", sostuvo.
El episodio que derivó en su detención ocurrió el 14 de enero, cuando Páez compartía una salida con sus amigas. Tras un conflicto a la hora de pagar la cuenta, ella se refirió a los mozos con expresiones ofensivas, simulando un mono.
La mujer había explicado que su reacción fue inapropiada, pero que se produjo como respuesta a partir de ser agredida por el personal del bar, quienes se reían de ella y sus amigas mientras "se agarraban los genitales".
La Justicia brasileña ordenó su prisión preventiva
En las últimas horas, el Juzgado Penal N°37 de Río de Janeiro decidió hacer lugar al pedido de la fiscalía, que había solicitado la prisión preventiva de la abogada -imputada por injuria racial- por la posible intimidación a los testigos y por riesgo de fuga.
Según la resolución emitida, "la imputada en libertad, en el presente momento, generaría un grave perjuicio a la instrucción criminal, ya que podría intimidar a los testigos de los hechos y, especialmente a las víctimas, para que no presten sus respectivos testimonios ante la justicia de manera imparcial".
Asimismo, el documento indica que la acusada podría abandonar el país, lo cual "acarrearía consecuencias sumamente perjudiciales para el establecimiento de la verdad real".
En su solicitud, los fiscales destacaron la "conciencia" de una de las mujeres que acompañaban a Páez, porque habría intentado evitar que ella siguiera haciendo los gestos.
Además, señalaron que los relatos de las víctimas fueron corroborados por las declaraciones de testigos, junto al monitoreo de imágenes de las cámaras de seguridad.
En la denuncia también se detalla que Páez realizó otras ofensas racistas incluso después de salir del bar.
Con respecto a este dato, señalaron que los mozos del lugar que fueron agredidos en la calle le advirtieron a la abogada que esa conducta constituía un delito en Brasil.
A pesar de tener esa información, la abogada --siempre según la denuncia-- se dirigió a la cajera del bar para decirle "mono" y hacer gestos simulando el animal.
La Policía Civil dio por cerrada la investigación el 23 de enero porque entendió que existían las pruebas suficientes para fallar a favor de los trabajadores del bar.
Los fiscales afirmaron que los hechos de Páez "extrapolaron cualquier contexto de discusión o malentendido, golpeando directamente a la víctima con delitos de manera peyorativa y discriminatoria".
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