18 de mayo de 2024

Provinciales 18/08/2023

"Llegué a estar jugando 20 horas por día": el drama del juego online, en primera persona

Perder el control de la vida

Las casas de apuestas se transformaron en los principales inversores en publicidad deportiva. Boca y Racing tienen a Betsson en el frente de su camiseta, River a Codere y la Liga Profesional cerr√≥ un patrocinio a principio de a√Īo con BPlay.

PEDRO MOLINA | MDZ

FOTO: ANAL√ćA MELNIK | MDZ

La contracara del furor est√° en una peque√Īa oficina en el centro de la ciudad de Buenos Aires, donde cuatro personas reunidas en torno a una mesa con facturas, reciben a MDZ. Tienen diferentes or√≠genes y edades y prefieren preservar su nombre, pero los une un pasado en com√ļn: la ludopat√≠a. Ahora forman parte de Jugadores An√≥nimos, un grupo de apoyo para recuperarse y en el que reciben a quienes llaman en busca de ayuda.

"Hay mucha gente con problemas de juego y son cada vez m√°s chicos. Hay como olas y ahora est√° el juego online, de hecho, los √ļltimos siete que entraron a los grupos son por ese tema", dice M., que fue jugadora hace 17 a√Īos y es una de las referentes de la organizaci√≥n.

Sentado a su lado está L., que tiene 29 y lleva 7 meses en recuperación. Jugaba al póker online y hacía apuestas deportivas hasta que cruzó la invisible línea del entretenimiento y se le transformó en consumo problemático.

-Al principio siempre te va bien y despu√©s empez√°s a querer m√°s. En los juegos de cartas pod√≠a cargar saldo hasta cierto horario y por la necesidad de jugar me met√≠ en las apuestas deportivas. Soy fan√°tico de Racing y he llegado a gritar un gol de Independiente porque hab√≠a apostado. A veces me iba solo a un bar o me quedaba dos horas sentado en el auto para jugar. El a√Īo pasado me endeud√© fuerte, no ten√≠a salida y le ped√≠ plata a mi pap√°.

-¬ŅCu√°nta plata era?

-Mucha. M√°s de dos autos.

-¬ŅC√≥mo empezaste a jugar?

-De chico con amigos y despu√©s con la pandemia como no me pod√≠a juntar, empec√© con ese juego online. Hay personas que arman las p√°ginas y te ofrecen. En marzo de 2021 empec√© a jugar fuerte. Me iba al ba√Īo del laburo o apostaba en cualquier partido y si perd√≠a me pon√≠a de malhumor e iba por el siguiente. Me juntaba con amigos y estaba con el celular. Dej√© de disfrutar, b√°sicamente.

El relato en primera persona

-¬ŅA qu√© te dedicabas en ese momento?

-Trabajo en una empresa familiar. Era cobrar y comerme el sueldo en el juego. Aunque seas el mejor pago del mundo no te alcanza porque te comés todo. Empecé a usar tarjetas de crédito y las quemaba. Cobraba y no llegaba a pagarlas, entonces saqué préstamos. Pero en vez de pagar, lo jugaba para tratar de duplicar y así seguía. Yo siento que saben que estás en carrera de juego porque cuando te dan un préstamo miran en qué gastás. Y a mí cada vez me ofrecían más.

-¬ŅQui√©nes sab√≠an de tu situaci√≥n?

-Nadie. Es una adicci√≥n silenciosa y si se dan cuenta, ment√≠s. Yo estaba casado y a mi mujer le dec√≠a que ganaba menos, entonces los pr√©stamos eran porque no lleg√°bamos a fin de mes. A mi pap√° le dec√≠a que gastaba m√°s de lo que ten√≠a y hasta al psic√≥logo le ocultaba. Cambi√© mi personalidad al 100%. No quer√≠a ver a mi mujer, lo √ļnico que me importaba era dormir a mi hija reci√©n nacida y jugar desde la diez de la noche hasta las 6 de la ma√Īana. Tomaba alcohol y pastillas para dormir. Empezamos a pelearnos mucho y ella no sab√≠a nada.

-¬ŅCu√°ndo fue que tocaste fondo?

- En febrero mi mujer se fue a la Costa con su familia y para m√≠ era el mejor momento: cuatro d√≠as solo en casa. Yo dije que me quedaba para trabajar, pero la realidad es que estuve todo el d√≠a encerrado desde las 7 de la ma√Īana hasta la noche jugando. Iba al banco a depositarme y ped√≠a plata prestada prometiendo que la iba a devolver al d√≠a siguiente. A su vuelta me separ√© y cuando le cuento a mi familia, mi pap√° me dice '¬Ņno est√°s en algo raro vos?'. Estaba de vuelta con deudas hasta ac√° arriba, me largu√© a llorar y no sab√≠a c√≥mo salir. √Čl pag√≥ lo que deb√≠a y empec√© a venir a los grupos casi que para quedar bien con √©l.

Cruzar la línea

Cuando L., est√° por continuar su relato, en la otra punta de la mesa R., una se√Īora m√°s grande que √©l y que vivi√≥ su propio infierno en las salas de juegos a√Īos atr√°s lo detiene. Por el proceso que atraviesa evita ahondar en ciertos detalles. La amenaza es diaria y el lema bien claro: s√≥lo por hoy. La conversaci√≥n sigue con ella, que por el tiempo que lleva en Jugadores An√≥nimos vio pasar las diferentes tendencias de la ludopat√≠a.

-Con el juego online, ¬Ņest√° m√°s exacerbada la adicci√≥n?

-Lo que cambi√≥ es que ahora la carrera de juego es m√°s r√°pida. Tenemos much√≠sima gente joven y el nivel de apuestas es muy violento y destructivo, pero la apuesta es igual. Todos perdimos la cabeza y el control de nuestras vidas, m√°s all√° de lo que juegues. Los que no jugamos online √≠bamos a la ma√Īana, a la tarde y a la noche a una sala.

Perder el control de la vida 

-¬ŅQu√© es lo que se busca en ese momento?

-Es como una reacci√≥n qu√≠mica que se despierta con el juego. Una adrenalina que te vuela la cabeza y es un factor X que tenemos y que a diferencia del resto no podemos parar. Somos incapaces de gestionar nuestra voluntad. 

-Y el tema de que ahora haya mucha publicidad, ¬Ņes perjudicial?

-Hay mucha publicidad, mucho casino, mucho alcohol, mucha droga, mucho todo. El problema lo tenemos nosotros y reconocernos como adictos duele un montón, pero es necesario para frenar y tener una buena vida. Puede haber 500 casinos o ninguno, pero el adicto encuentra la manera. Lo importante es parar y contar que se puede.

-¬ŅHay poca conciencia de lo que significa el juego?

-Nadie tiene idea lo que genera: esto es cárcel, locura o muerte. Se minimiza. Las apuestas online hicieron visible una enfermedad gravísima, que socialmente está aceptada y se desmadró. Hay chicos en las escuelas y muchos otros cada vez más jóvenes con este problema.

-¬ŅExiste el juego responsable?

-Para nosotros no. Somos compulsivos. Tenemos cualquier cosa menos juego responsable. Podemos pasar ocho horas sin salir, sin pararnos, sin ir al ba√Īo, comer o dormir. No viv√≠s. Cuando no est√°s jugando pens√°s en c√≥mo conseguir la plata para jugar. Te anestesia. Hasta que te das cuenta que solo no pod√©s. Vinimos buscando ayuda y ayudamos al que sufre, al que se le rompi√≥ la vida, la salud y la familia. De los otros no opinamos.

EL JUEGO ONLINE PUEDE RESULTAR ADICTIVO PARA MUCHOS.

S. es madre de tres hijas y tambi√©n atraves√≥ su peor momento durante la pandemia. Cambi√≥ los tragamonedas por el juego online y lleg√≥ a dormir dos horas y jugar 20 en diferentes lugares de su casa: el ba√Īo, el comedor, acostada. En una madrugada de desesperaci√≥n, mientras todos dorm√≠an mir√≥ un video de Seres libres, el programa de Gast√≥n Pauls sobre adicciones, y mand√≥ un mensaje a la l√≠nea de ayuda telef√≥nica de Jugadores An√≥nimos. Eran las cinco de la ma√Īana y esper√≥ despierta hasta que le contestaron a las ocho.

-Necesitaba ayuda y me cambió la vida. Cuando me decían 24 horas sin jugar me parecía muchísimo entonces partía el día en tres o cuatro horas y pedía fuerzas para cumplir esos objetivos. Los primeros treinta días fueron trágicos. Pura abstinencia: me sudaban las manos, me temblaba el cuerpo y lloraba.

-¬ŅY despu√©s?

-Hoy el grupo es mi lugar de pertenencia, mi segunda familia. Al principio decía 'estos están todos locos', pero después empecé a sentir. Es raro escucharlo de afuera, pero cuando jugás no te importa si tu marido trabaja, si tus hijas comen o qué pasa en el trabajo. Antes no sentía nada, ahora presto atención, las escucho. Duermo.

-¬ŅTe cambi√≥ en algo la relaci√≥n con ellas?

-El programa me ense√Ī√≥ a no sentir culpa porque es una enfermedad, pero me cuesta hablar con respecto a mis hijas. Les transmit√≠a mi problema y la realidad es que el celular es una adicci√≥n de la vida cotidiana. Hoy en mi casa se usa hasta cierta hora y a las once, a dormir. Antes era un caos y ahora es un hogar.

Aprender a vivir con la adicción

-¬ŅTe qued√≥ cierto reparo hacia el celular?

-Odio estar en una reuni√≥n y que est√©n todos con el celular. Yo antes lo hac√≠a. Tambi√©n me asusta que las compa√Īeras de mis hijas jueguen online en la escuela. El otro d√≠a estaban juntando plata para una carga. Ellas lo padecieron y una les cont√≥ a sus amigas lo que yo viv√≠. Me pregunt√≥ si estaba mal y yo le dije 'si es lo que vos sent√≠s y al otro le hace bien, est√° perfecto'.

Al igual que L., S. tambi√©n minti√≥, hizo malabares para conseguir plata, se endeud√≥, sinti√≥ verg√ľenza y culpa. El encuentro entre pares les permite mantenerse ajenos al bombardeo publicitario. Parad√≥jicamente, despu√©s de varios meses alejados de las apuestas est√°n ganando. Pero ellos saben y repiten que es "s√≥lo por hoy".

* La ludopat√≠a es una enfermedad emocional reconocida por la Organizaci√≥n Mundial de la Salud. Para m√°s informaci√≥n, visit√° www.jugadoresanonimos.org.ar o llam√° a la l√≠nea vida gratuita y confidencial 15-4412-6745.    

mdz

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