10 de febrero de 2026

Deportes 10/02/2026

"Los Rengos": pasión, superación y pertenencia

La historia de la selección argentina de fútbol de amputados

La selección argentina de fútbol de amputados, Los Rengos, nació entre quienes perdieron alguna de sus extremidades y no quisieron quedarse fuera de la cancha. Los accidentes o las secuelas de alguna enfermedad no pudieron frenar la pasión por este deporte y el orgullo de representar al país.

Empujados por la necesidad de competir internacionalmente, "Los Rengos" fusionaron lo que venían practicando en la placita o en el club del barrio con los códigos que exigía esta disciplina nacida en la década de los 80 en Seattle, Estados Unidos.

Con el mismo espíritu competitivo que el convencional, el fútbol de amputados pudo adaptar las reglas a equipos de siete integrantes, con canchas y los arcos reducidos y con tiempos de 25 minutos cada uno, además de otras pautas de juego.

Se estipuló que nadie del plantel debía usar las prótesis mientras durara el partido, solo los bastones canadienses para avanzar, y que los arqueros con alguna malformación o amputación no pudieran salir de su área. Con el cobro de penales, tiros libres y sin offside, el juego fue tomando seriedad.

En Argentina, desde su creación en 2001, a través de la Agrupación Entrerriana de Futbolistas Amputados (AEFA) participaron en campeonatos mundiales y sudamericanos y, a pesar de que hoy cuentan con el respaldo de una federación nacional, no reciben becas ni subsidios de parte del Estado.

A fuerza de ahorros, préstamos, tarjetas de crédito, rifas y donaciones, el seleccionado albiceleste pudo autogestionarse la mayoría de los viajes a los torneos internacionales. Cuando sus prácticas lo requieren, el Centro Nacional de Alto Rendimiento (Cenard) les da alojamiento y comida, mientras que la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) se ocupa de la indumentaria.

Se estima que en el país hay ciento ochenta jugadores distribuidos en clubes de Córdoba, Santa Fe, Buenos Aires, Tucumán, Misiones, Entre Ríos y Mendoza, que se nuclean en la Liga Nacional de Fútbol de Amputados, creada en 2017 para dar visibilidad y fomentar la inclusión.

En el torneo local del 2024, Los Teros de Córdoba se consagraron campeones, mientras que Los Guerreros de Rosario lograron el cuarto puesto. Estos resultados valieron para ser convocados del 1 al 8 de febrero a la primera Copa Libertadores organizada por la Confederación Sudamericana de Fútbol de Amputados (CONSFA) en San Pablo, Brasil, que reunió a otros planteles como los de Chile, Ecuador y Perú.

En este certamen, los cordobeses quedaron en el quinto puesto, después de haber perdido 1-0 en cuartos de final con SRN Esperia de Brasil, el mismo equipo que dejó afuera a los rosarinos por 3-1 en las semifinales. Los Guerreros de Rosario compitieron por el tercer puesto contra San Benito, el conjunto brasileño que se quedó con el bronce al imponerse por 3-2, dejando a la Argentina en el cuarto lugar.

A nivel nacional, los jugadores más populares en esta disciplina son: Jonathan Montans, Andrés López, Leonardo Di Scala, Hernán Travagliante, Miguel Lemos y Leonardo Oyola, reconocidos por su trayectoria y por su habilidad dentro de la cancha.

Para Hernán Travagliante, el futbolista santafecino que juega para Los Guerreros de Rosario, "en todas las competencias es importante dejar la bandera en lo más alto, por nuestro país y porque es la forma de abrir puertas y conseguir apoyo".

"Nosotros no vivimos del fútbol y trabajamos de otra cosa. Para esta Copa Libertadores recibimos la ayuda de Ángel Di María, Jorge "Fatu" Brown, Carlos Quintana y de Enzo Copetti. Nos grabaron unos videos hablando de nosotros y del viaje, con un alias para donaciones. Así logramos cubrir los pasajes", explicó el jugador.

Travagliante fue uno de los primeros en pertenecer a esta selección argentina, aunque se haya retirado en 2024. "El fútbol fue lo mejor que me pasó en la vida; desde chiquito fui un apasionado. Cuando a los seis años me diagnosticaron cáncer en la pierna, les pedí a los médicos que no me la cortaran porque quería seguir jugando con mis amigos".

Pero a los 14, tuvieron que amputarlo. Travagliante creía que nunca más iba a poder patear una pelota hasta que, después de la operación, un amigo le mostró la publicación de Entre Ríos en la que se convocaba a futbolistas amputados para conformar una selección.

En la provincia vecina, otras historias parecidas a la suya daban sentido a una nueva esperanza. Quince jugadores lo estaban esperando. Entre ellos estaba Hugo Hereñú, el fundador del equipo y actual presidente de la Federación Argentina del Fútbol de Amputados (FAFA).

Cuando en el 2000, Hereñú se enteró de que Brasil iba a ser sede del mundial adaptado, lanzó una convocatoria en el diario donde trabajaba, la misma que le había llegado a Travagliante en Rosario. En tres meses, Argentina tenía la lista de jugadores que representarían al país, a su hermano como director técnico y las ganas de medirse con otras selecciones.

En el debut de 2001 en Río de Janeiro, el equipo dirigido por Marcelo Hereñú consiguió el quinto puesto y en el 2003, el triunfo del sudamericano, también en tierras brasileñas.

En los años subsiguientes, el proyecto continuó y recuperó fuerzas en 2010 cuando fueron anfitriones y subcampeones del mundial organizado por la Federación Mundial de Fútbol de Amputados (WAFF) en Crespo, provincia de Entre Ríos.

"Fue maravilloso, inolvidable. Teníamos un público de veintidós mil personas, seis calles cortadas y logramos llegar a la semifinal. Uzbekistán nos ganó por la experiencia. Había salido campeón en los dos últimos mundiales. Para nosotros fue un antes y un después", recordó el DT del equipo albiceleste.

En aquella oportunidad, Argentina le había ganado en la fase de grupos 8-0 a Japón, 5-0 a Francia y 2-1 a Ucrania. En la segunda etapa, superó a Ghana 5-0, a Ucrania 1-0 y a Turquía 1-3. En la semifinal empató con Rusia 0-0 y se impuso en los penales 4-2. Sin embargo, no pudo conseguir la victoria en el último partido contra el equipo uzbeco, que le ganó 3-1.

"No olvidaremos nunca que fuimos subcampeones del mundo", aseguró quien fuera el capitán de aquel equipo, y actual presidente de la FAFA. "El fútbol siempre fue mi vida. Y cuando empezamos con todo esto, intuía que había millares de pibes con el mismo sueño".

La trayectoria de "Los Rengos" siguió con su participación en los mundiales de Rusia 2012, en los de México 2014 y 2018 y en el de Turquía 2022, aunque en el último sudamericano la selección no llegó a clasificar para la próxima copa internacional que se desarrollaría este año en Costa Rica.

"Cuando escucho el himno siento un gran orgullo y una responsabilidad por representar a mi país", confiesa Leonardo Di Scala, quien conoció la pasión futbolera siendo niño y que tuvo la experiencia de jugar en las inferiores del Club Atlético Banfield, antes de su accidente en 2016. "Si tengo que elegir, me quedo con el fútbol de amputados, porque como creyente no puedo mirar para atrás. Esto me dio esperanzas y la oportunidad de superarme", reveló el jugador.

Fuente: Página 12

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