18 de marzo de 2019

Editorial 10/06/2016

Los usuarios, víctimas de las tarifas y de la confusión

¿Y la OMIC?

La situación, plagada de idas y vueltas, de dichos, dimes y diretes, perjudica, primariamente a los usuarios. Aquellos que han recibido las facturas y los que no la han recibido, en el caso del consumo de gas natural.

La verdadera batalla es tripartita, entre el gobierno nacional, las empresas y la Justicia. Con matices, claro. La situación de las Cooperativas Eléctricas amerita otros análisis cuyos directivos han realizado anteayer en la ciudad de Azul. Y los temores de colapso no son menores. Porque es cierto que han adquirido la energía a un precio que tuvo un considerable aumento. Y deberán comprar a sumas que serían irrecuperables para sus arcas. Grave situación.

Pero los usuarios, en definitiva, son las principales víctimas de esta ecuación, de este verdadero desmadre que ha ocurrido en los últimos meses. Calificarlo como 'mamarracho' sería apropiado si los resultados no fueran los que son. Hoy, los sectores más postergados de la sociedad, una importante cantidad de quienes componen las capas medias, incluyendo pequeños y medianos empresarios y comerciantes, sufren las consecuencias de esta doble vía, la que conforman un plan que se trata de imponer a rajatabla y las dudas entre idas y vueltas, porcentajes y cautelares o amparos. 

Parece no existir cordura mientras operan los vencimientos de las facturas y las empresas y los ministros del Gobierno nacional y del gobierno provincial le aconsejan a los usuarios abonar y luego esperar un crédito. El Jefe de Gabinete de Macri, Marcos Peña y la ministra de Salud provincial, doctora Zulma Ortiz, así lo hicieron en las últimas horas. 

En tanto la 'Justicia' habla de retrotraer todo al mes de febrero, muchos usuarios dudan y pagan. Claro, la Justicia tampoco es muy confiable y al judicializarse casi todo, se hace muy difícil advertir cuál será la próxima desagradable sorpresa que complicará aún más la realidad.

Los usuarios, bien gracias. En nuestra ciudad, aún más. La OMIC ocupa un importante espacio de inutilidad manifiesta, desde siempre. Por ejemplo, en nuestra ciudad cualquiera cobra lo que se le ocurre. Nadie dice absolutamente nada. Eso sí hay que denunciar. No se sabe para qué pero el consejo es que 'hay que denunciar'. Ya no las estafas de Movistar o Telefónica. Ni el precio de los cigarrillos o las recargas telefónicas. No, Ahora hay que denunciar a Camuzzi, por decir algo. En nueve o diez años habrá una respuesta, con seguridad. (AVG)


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