19 de enero de 2022

Locales 30/06/2021

"Me cuesta creer la muerte de Marcelo"

El recuerdo de una amistad

Marcelo Falvella era roqueperense por nacimiento, pero saladillense por adopción.

Que yo recuerde, gran parte de su vida la compartió con quien hasta los últimos minutos que vivió fue su esposa, y madre de sus hijas.

Lo conocí en La Plata, allá por los años '80. Recuerdo que cuando en la Facultad de Periodismo me pidieron realizar un trabajo práctico sobre el traslado de la Capital a Viedma, él me ofreció mucho material legislativo, ya que colaboraba con un diputado provincial de Roque Pérez y era en la Legislatura bonaerense donde se discutía el tema ya que la Provincia debía ceder tierras de Carmen de Patagones para ese proyecto que, finalmente, no prosperó.

Ahí lo conocí y ahí descubrí que era un apasionado por las noticias, por el análisis de la realidad. En definitiva, era un tipo al que le gustaba, como a mí, el periodismo. 

Por suerte, algunos años después, ya los dos viviendo en Saladillo, ambos trabajábamos en la Municipalidad, y nuestros encuentros eran diarios. Y a partir de todo lo que compartíamos, pudimos realizar junto a Rubén Osvaldo Mancinelli, un programa de radio en el que nos divertíamos mucho, y al que le intentábamos dar una impronta de análisis político desde nuestras miradas. Sin ser demasiado originales, lo llamamos "Cosa de Negros", ya que tanto a Rubén como a mí no han apodado de esa forma desde hace años.

Recuerdo que teniendo ese programa nos tocó atravesar uno de los momentos duros que nos golpeó, como fue el fallecimiento del Director de la radio, el recordado Ignacio Goñi. El que nos abrió la puerta de su radio y que, en el caso nuestro, nos bancaba con el programa que teníamos.

Después, como suele suceder con estos programas, lo dejamos de hacer. Cada uno tenía sus proyectos de vida y eso hizo que nos volcáramos a nuestras actividades personales. Pero siempre manteníamos ese vínculo de aprecio y de respeto personal, más allá de que últimamente nos veíamos poco.

Tengo dos recuerdos recientes de Marcelo. Uno fue hace unos años, cuando sufrimos un siniestro vial que le ocasionó la muerte a otro gran amigo, Daniel Salomón. Marcelo me dedicó unas palabras que en ese momento me fortalecieron mucho, junto al de otras tantas personas.

Y el otro fue, precisamente, cuando me tocó atravesar entre los meses de octubre y noviembre del año pasado por la misma situación que fue la que le ocasionó el deceso. Recuerdo que me envió un mensaje de aliento, para que le pusiera garra, que no me dejara vencer, y que esperaba verme bien. 

Y meses más tarde, cuando a mí se me ocurrió escribir un posteo en las redes sociales, reapareció de nuevo con la idea de volver a hacer un programa de radio. Incluso él ya había avanzado con algunas conversaciones para que ello fuera posible, aunque pronto se desvaneció su idea (hoy en su velatorio me enteré del por qué).

Me cuesta creer su muerte. Por supuesto que me dolió muchísimo, como me duele la partida de tantas personas conocidas. 

En el caso de Marcelo, se nos va un tipazo. Una buena persona. Un gran padre. Un gran esposo. Amigo de sus amigos. Un tipo que, seguramente, tenía mucho más para disfrutar. Por eso digo que a veces, estas muertes, son muy injustas.

Luis Mariano Gorosito

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