30 de junio de 2022

Opinión 14/06/2022

"Milei está desnudo"

Por Hugo Presman

Hugo Presman sostiene en esta nota que cuando Milei dejó de ser sólo el economista disruptivo que atosigaba a sus interlocutores con su pretendida versación económica, sostenida en su devoción por la escuela austríaca, se vio obligado a opinar sobre los múltiples aspectos de la vida, y ahí Milei quedó desnudo.

Por Hugo Presman* (para La Tecl@ Eñe)

Irlanda Siglo XVIII. El escritor Jonathan Swift, tres años después de haber escrito "Los viajes de Gulliver", su libro más conocido, en 1729 publica una sátira titulada: "Una modesta propuesta para evitar que los hijos de los pobres sean una carga para sus padres o su país, y para hacerlos útiles al público". A pesar de cierta reacción negativa que provocó en sectores de la población, la obra es considerada un ejemplo para demoler a través de la ironía cierta naturalización de la realidad social. En ese momento en Irlanda, entre otros problemas dramáticos, se encontraba que los inquilinos de los campos no podían alimentar a sus hijos porque los propietarios eran inflexibles haciendo uso del sacrosanto derecho a la propiedad privada y a la libre competencia como hoy levanta Javier Milei. Swift proponía, entonces, que los inquilinos debían entregar en pago a sus hijos a los terratenientes ricos para que se los coman.     

Lo que en el escritor irlandés era una sátira, en nuestro vernáculo apropiador de la denominación "libertario", constituye una propuesta a favor de la venta libre de órganos (y no me refiero a los Yamaha, justamente), entrados en la segunda década del siglo XXI. Con la impunidad verbal que lo caracteriza que armoniza con sus rictus faciales, sostuvo: "Es un mercado más".

De manera que hoy, para el talibán de la Escuela Austríaca, cualquier pobre tiene la libertad de vender un riñón, o un pulmón, para llegar a fin de mes, para sostenerse si es excluido y ejerciendo la patria potestad ofrecer al mercado algunos de los órganos de sus hijos. Que sobre esto luego se abran debates en televisión y radios, demuestra que el desenfreno y lo desorbitado de Milei hace pie en los enfermos del rating, que por un punto más también ofrecerían algunos de sus órganos.

Se sabe que lo border o lo bizarro rinde en los medios. Es increíble que aún no se haya hecho un concurso de flatulencias con paneles olfativos que opinaran sobre los mismos.

Swift escribió en el ensayo mencionado: "Me ha asegurado un joven americano muy entendido que conozco en Londres, que un tierno niño saludable y bien criado constituye, al año de edad, el alimento más delicioso, nutritivo y sano, ya sea estofado, asado, al horno o hervido; y yo no dudo que servirá igualmente en un fricasé o en un guisado."

En el debate de cinco horas que se dio entre Juan Grabois y Javier Milei se produjo el siguiente cruce:  «Si vos tenés que elegir entre no comer o ser explotado durante 18 horas o 14 horas o 10 horas, yo elegiría ser explotado. Pero esa no es mi voluntad.» -dijo Juan Grabois.

"¿Cómo qué no? También podés elegir si querés morirte de hambre. ¡Y claro, obvio!"- le respondió Javier Milei.

"Cada uno puede hacer de su vida lo que se le dé la gana" -reafirmó luego Milei- "¿Por qué vos me querés imponer una preferencia? ¿No te parece autoritario?"

El escritor francés Anatole France, Premio Nobel de Literatura en 1921, lo ironizó en las dos versiones de su conocida frase: "Todos los pobres tienen la libertad de morirse de hambre bajo los puentes de París." O "La Ley, en su magnífica ecuanimidad, prohíbe, tanto al rico como al pobre, dormir bajo los puentes, mendigar por las calles y robar pan."

Mileí ha incursionado por todo tipo de dislates: "Los Estados son organizaciones criminales" (no hay ningún país que no tenga Estado); "Hay que demoler el Banco Central (sólo estos países prácticamente inexistentes carecen de Banco Central:  Andorra ( 80.000 habitantes), Estados Federados de la Micronesia (125.000), Islas Marshall (70.000),  Islas de Man (100.000), Kiribati (120.000), Mónaco (45.000), Nauru (15.000), Tuvalu (15.000), Palau (20.000). Son datos del 2020 actualizados estimativamente al 2022. Lo mismo que su propuesta de dolarización: varios de los países o pseudo países que adoptaron la dolarización, son los mismos que prescinden de tener banco central. Ellos son: Ecuador, El Salvador, Islas Marshall, Micronesia, Palau, Timor Oriental y Zimbabue.

En política internacional sostiene: "Una de las cosas que manifesté es que mi alineación es con occidente y los valores de occidente. Se entiende claramente qué es occidente. Por ejemplo, Japón entra en esa lógica de occidental. Ya dije que mis dos grandes aliados son Estados Unidos e Israel. Es más, hasta definí a dónde voy a hacer mi primer viaje en caso de ser presidente. Dado que en Estados Unidos no gobierna el Partido Republicano decidí que mi primer viaje como presidente, en caso de que sea electo, va a ser a Israel".

Sus referentes internacionales son el Tea Party Republicano norteamericano, la Asociación del Rifle y el partido español de ultraderecha Vox.

Un Milei que hace de sus dislates una escenificación de una falsa rebeldía. Si en sus primeros años de economista fue adoctrinado por un gurú del establishment como Miguel Ángel Broda, un economista que trabaja de gestor de negocios, infalible en sus pronósticos errados, luego fue empleado del grupo de Eduardo Eurnekián. Por supuesto que a Broda o Eurnekián nunca los calificaría de casta.

Entre sus expresiones más bizarras, absolutamente discriminadoras están: "Estamos siendo mejores que ellos, (los de izquierda) los estamos aplastando en la batalla cultural y los estamos pasando de arriba. No sólo les ganamos en lo productivo, sino que además somos superiores moralmente y somos superiores estéticamente. Somos mejores en todo y les duele"; "En mi gobierno no va a haber marxismo cultural. No tengo por qué sentir vergüenza de ser un hombre, blanco, rubio de ojos celestes. No voy a pedir perdón por tener pene. El Ministerio de la Mujer, pista (SIC), porque la única igualdad que vale es la igualdad ante la ley"

MILEI AL DESNUDO 

Cuando Milei dejó de ser sólo el economista disruptivo que atosigaba a sus interlocutores intimidados por sus improperios y su pretendida versación económica, que como el grillo tiene una sola cuerda, en este caso, la escuela austríaca, se vio obligado a opinar sobre los múltiples aspectos de la vida, Milei quedó desnudo. La Escuela Austríaca trasladada a EE.UU. fue la Escuela de Chicago, cuyo mentor Milton Friedman, fue propulsor y propagandista de Pinochet y que no tuvo reparos en recurrir a los campos de concentración para aplicar sus políticas que en el planeta tienen sobre sus espaldas mucho más muertos que Al Capone, originario también de la misma ciudad.

Es cierto que hay algunas diferencias teóricas entre las escuelas Austríaca y la de Chicago, pero en la práctica parecen dos gotas de agua.  

Todo lo argumentado no significa que hasta su desmoronamiento Milei pueda seguir creciendo, aprovechando la insatisfacción muy amplia con una dirigencia política cuya impotencia queda reflejada en que nunca se bajó la pobreza del 20%., desde que se recuperó la democracia. Milei y sus seguidores son permisivos con esa dictadura establishment-militar, algunos o muchos directamente propagandistas, que fue exitosa en la destrucción del Estado de Bienestar. El modelo histórico que admiran es Menem-Cavallo, dúo que protagonizó "el mejor gobierno de la historia argentina". 

Su inserción en los jóvenes, que ven un presente sin mayores posibilidades y un futuro cerrado y que sufrieron superlativamente el enclaustramiento, sin llegar a separar la cuarentena de la pandemia, la medida más eficaz que tenían los gobiernos antes de la generalización de las vacunas, por lo que se sienten identificados con el grito de ¡Libertad, carajo! Esto le garantiza cierta perdurabilidad antes de que quede claro y totalmente al desnudo.

Una mentora de Milei, Ayn Rand, la rusa radicada en EE.UU hasta su muerte, es la proveedora de conceptos que el pretendido anarco-capitalista recita: "A menos que logremos convencer a la gente de que la justicia social es injusta, de que la redistribución de ingresos es inmoral y que la igualdad mediante la ley es contraria a la justicia, una sociedad libre será inviable"   

Este pensamiento de su inspiradora, Milei lo traduce: "La nueva barbarie es la justicia social"

Jonathan Swift nunca imaginó que su sátira del siglo XVIII sería llevada al discurso en el siglo XXI en la Argentina, tan lejos en el tiempo como en la geografía, y que adaptada a estas tierras entraría en el género grotesco.

*Coconductor del programa radial EL TREN, con más de 17 años en el aire. Contador Público recibido en UBA. Fue profesor de Economía Política en la Facultad de Ciencias Económicas de la misma Universidad. Periodista.

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