12 de agosto de 2022

Provinciales 03/08/2022

Montó una financiera paralela, se mató y ahora le reclaman a su familia 35 millones de dólares

Estafa en Mercedes

Néstor De Gruttola tenía un local de electrodomésticos en Mercedes. Pero también había desarrollado un esquema Ponzi que estalló por los aires.

Néstor De Gruttola, el dueño de la histórica casa de electrodomésticos de Mercedes, salió de su negocio, cruzó la calle y entró a la ferretería. Se fue a un galpón que tenía. Hora después lo hallaron muerto. La noticia del suicidio conmovió a la localidad, era uno de los vecinos más queridos.

Pero días después salió a la luz una trama oculta, cuando sus acreedores comenzaron a buscarlo. Es que De Gruttola tenía una financiera paralela, un secreto a voces, a la que hoy le reclaman casi 35 millones de dólares. Que nadie sabe dónde están.

La increíble historia de la estafa de De Gruttola tiene conmovida a Mercedes, una ciudad bonaerense de 63 mil habitantes donde se estima que casi 4.000 personas se cuentan entre los damnificados. El financista había montado un negocio a partir del cual tomaba ahorros de los vecinos y prometía una renta que llegaba hasta un 10 por ciento mensual en dólares, un esquema del tipo ponzi que duró décadas y que explotó por el aire este año. 

Todo estaba montado detrás de la fachada de su negocio de electrodomésticos, el cual tenía más de 50 años en Mercedes y había pertenecido a su familia. Según el testimonio de los vecinos, comenzó con la financiación de los productos que vendía, pero luego se extendió a ofrecer rentabilidades a quienes le confiaran su dinero.

"No pensaba que podía pasar eso. Puse unos pesitos, quería irme de vacaciones con la patrona", contó al borde del llanto Mario, un vecino que habló con Telenoche, el noticiero de El Trece, para contar su drama, que es el de cientos de vecinos. Gomero de toda la vida, el hombre de 75 años había puesto unos 4.000 dólares, que eran los ahorros de toda una vida. "Fui comprando siempre de a 10, 20 dólares. Lo conozco a Néstor desde que tenía 9 años", cuenta.

Los testimonios como el de Mario se repiten, sólo cambia el monto de lo invertido. Oscar, por ejemplo, cuenta que vendió un camión para ingresar, atraído por el 10 por ciento mensual de intereses que siempre pagó De Gruttola. "Puse 27 mil dólares y 4 millones de pesos. Siempre me instigaba a que lo vaya dejando y hoy la deuda llega a 50 mil dólares", contó a Telenoche -en un informe que este martes replicó TN-.

La caída

De Gruttola pagó siempre a término, de acuerdo al relato de los vecinos. Sin embargo, en los primeros meses del año comenzó a tener algunos retrasos, en los cuales pedía cambiar un par de días la fecha de cobro. El 8 de junio, sin dejar notas ni dar indicios, tomó la decisión de quitarse la vida.

Para la familia la noticia fue un cimbronazo, especialmente para su viuda, Claudia Parodi. Es que a los pocos dias comenzó a encontrarse con los reclamos de los vecinos que se acercaban a preguntar por su dinero, llevando las chequeras que Néstor había firmado en vida prometiendo los retornos.

La gente comenzó a citarse en la puerta del local, pidiendo el dinero. El negocio -y la casa de la familia- comenzó a recibir custodia policial por las amenazas de los damnificados que comenzaban a perder la paciencia. Según contó el diario local Mercedes Ya, el abogado de la viuda contó en declaraciones radiales que la supuesta financiera no existía.

Sin embargo, los vecinos dicen otra cosa. Cuentan que la mujer estaba presente en el lugar cuando su marido tomaba el dinero prestado. Es por eso que la paciencia con la familia se acabó.

Según consigna el informe de Telenoche, actualmente hay unas 60 demandas en la justicia, pero el número real de damnificados ascendería a 4.000 personas. En total, le reclaman unos 35 millones de dólares a la viuda. Es que, según entienden, al haber firmado los contratos a su nombre, las deudas de Néstor quedan a nombre de la familia.

La respuesta que brindó Parodi fue poner a disposición los bienes de la sucesión. Sin embargo, sería un campo por apenas un millón de dólares. Muy lejos de la fortuna que le piden los ahorristas damnificados.

Entre los afectados conviven todo tipo de historias. Policías que tomaron créditos para poner el dinero a moverse, atraídos por los retornos siderales. Pero también casos como el de Aníbal, un jubilado que cobra la mínima y había puesto 400 mil pesos para tener un sueldito más que lo ayude. Hoy es uno de los que se quedó sin nada, apenas con un pagaré en su bolsillo. Al igual que muchos vecinos.

Los testigos cuentan que el boca en boca hizo que la financiera creciera sideralmente entre los mercedinos que, a principios de mes, se amontonaban en la puerta del local para dejar su dinero. Hoy, en otras circunstancias más angustiantes, vuelven a juntarse en esa misma esquina.


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