Nacionales 27/03/2026
Había quedado cuadripléjica con dolor permanente luego de un intento de suicidio tras una violación múltiple en Cataluña
Noelia Castillo, la joven con un cuadro de paraplejia de 25 años, recibió este jueves la eutanasia en un centro de salud de Cataluña, después de una larga batalla judicial. La joven catalana llevaba dos años batallando judicialmente para que se le pudiera aplicar la muerte asistida --a la que se oponía su padre-- pero a la que los tribunales le habían reconocido que tenía derecho.
Una paraplejia la tenía postrada en una silla de ruedas tras arrojarse al vacío desde un quinto piso el 4 de octubre de 2022, luego de haber sido víctima de una agresión sexual múltiple. El impacto resultó en una lesión medular completa que la mantuvo postrada, sin movilidad de la cintura hacia abajo y con dolores neuropáticos crónicos que ella misma calificó como insoportables.
A solo 24 horas de la muerte anunciada, Noelia decía sentirse aliviada: "Por fin lo he conseguido, por fin podré descansar", afirmó la joven el miércoles en una entrevista en el programa 'Y ahora Sonsoles', donde aseguraba que no tenía "ganas de nada; ni de comer, ni de salir. Duermo mal, me duelen la espalda y las piernas (...) y quiero dejar de sufrir, irme en paz".
La intensidad del drama
En esta entrevista en Antena 3, la joven hablaba públicamente por primera vez y relataba que su vida no había sido para nada fácil. Confesaba que había intentado suicidarse varias veces y que de hecho empezó a autolesionarse desde muy niña.
Al separarse de sus padres y tras pasar por centros de acogida, la situación se agravó: "Me junté con malas compañías, consumí drogas y uno de mis primeros novios abusó de mí cuando estaba dormida", explicaba a la periodista Bea Osa. Esas agresiones sexuales se repitieron con otros hombres, hasta que un día fue víctima de una violación grupal. "Fueron tres chicos, pero nunca denuncié porque al cabo de tres o cuatro días me tiré por la ventana".
La batalla para poder aplicar la eutanasia se dilató por la frontal oposición del padre de Noelia, asesorado por la asociación Abogados Cristianos. El hombre sostenía que su hija no estaba capacitada mentalmente para decidir sobre su futuro.
Los intentos para frenar la muerte digna de Noelia fueron tumbados, primero, por un juzgado de Instrucción de Barcelona; después llegaron los fallos a favor de ella del Tribunal Superior de Justícia de Cataluña, del Tribunal Supremo, el Constitucional y, el último revés, el definitivo, fue con el dictamen del Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH).
Noelia murió sola, después de despedirse de su madre, de acuerdo con su pedido personal, en una residencia sociosanitaria de Sant Pere de Ribes.
"Quiero irme ya y dejar de sufrir y punto. Ninguno de mi familia está a favor de la eutanasia. ¿Y yo todo el dolor que he sufrido durante todos estos años?", había dicho en la entrevista. Para su acto final había previsto ponerse "el vestido más bonito" de su armario y maquillarse de forma "sencilla": "Siempre he pensado que quiero morirme guapa".
Los médicos determinaron que Noelia sufría "secuelas permanentes e irreversibles" y un "sufrimiento constante".
Sobre su padre, Noelia dijo: "No ha respetado mi decisión y nunca lo hará. Me quería poner a mi nombre la casa que ha comprado para poder seguir cobrando la pensión por hijo a cargo. Después de eso, no quiere poner la casa a mi nombre, ni pagar el entierro, ni va a ir a la eutanasia, ni al entierro, y dice que no quería saber nada más de mí. Que para él ya estaba muerta. Yo lo entiendo. Es padre y no quiere perder a una hija, pero no me hace caso. No me llama nunca, no me escribe nunca. Lo único que hace es traerme comida. ¿Para qué me quiere viva? ¿Para tenerme en un hospital?".
De no haber habido dilaciones legales por la famiilia y los abogados cristianos, la joven barcelonesa hubiera muerto mucho antes, el 2 de agosto del 2024, el día para el que se había programado inicialmente la eutanasia.
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