Nacionales 09/03/2026
El fotógrafo habló con Página/12 a un año de la represión más brutal de la era Milei
Un año después del balazo de gas lacrimógeno que casi lo mata, Pablo Grillo tiene motivos para festejar. "La puedo contar, que no es poco, y ahora desde casa", le dice a Página/12. Las visitas transitorias a su departamento de Remedios de Escalada, que empezaron hace un mes en el marco de la rehabilitación, están más cerca que nunca de convertirse en un regreso definitivo, lo que da más ánimos para la lucha. Tanto que este jueves, junto con su familia, los amigos y las víctimas de aquella brutal represión del 12 de marzo de 2025, protagonizará un festival cultural gratuito en reclamo de justicia. El escenario estará montado frente al Congreso, a pocos metros de donde recibió el disparo criminal del gendarme Héctor Jesús Guerrero, cuyo procesamiento fue confirmado por la Cámara de Casación Penal.
"Guerrero está hasta las manos, pero la justicia debería apuntar hacia más arriba, hacia los responsables del operativo y los responsables políticos, hasta llegar a Patricia Bullrich", dice Pablo sobre la causa, en la que es querellante desde principios de febrero. Para Pablo, está claro que el Gendarme "actuó como le ordenaron".
La cadena de mandos
En el expediente se probó que Guerrero efectuó al menos seis disparos en ángulo horizontal y en dirección a los manifestantes, algo prohibido por los protocolos y manuales de uso del tipo de pistola lanzagases utilizado, lo que puso en serio riesgo la integridad física de los manifestantes de ese día en el Congreso. Pablo recibió uno de esos disparos, que le produjeron hematomas subdurales, fractura expuesta de cráneo y una herida contuso compleja en la región mediofrontal del rostro. Tuvo riesgo de vida y secuelas que le implicaron varios meses de rehabilitación. El gendarme tiene procesamiento firme como autor responsable de los delitos de "lesiones gravísimas agravadas por abuso de su función, en carácter de miembro integrante de una fuerza de seguridad", y está cada vez más cerca de ir a juicio oral.
En diciembre pasado, cuando la Cámara Federal porteña confirmó el procesamiento de Guerrero, uno de los jueces del tribunal, Roberto Boico, pidió además que se profundice la investigación sobre la cadena de mandos. El día que Pablo se sumó a la querella, la familia apuntó con mayor precisión sobre la responsabilidad de los jefes de la Gendarmería, quienes contribuyeron -por acción u omisión- al accionar del Guerrero. En los videos se puede ver, incluso, que uno de sus superiores le señala dónde apuntar y luego del disparo le da una palmada en el hombro.
"Guerrero actuó como le ordenaron", sentencia Pablo.
El planteo de la querella apunta a investigar los roles de:
Los gendarmes Hernán Ariel Kozak y Jorge Luis Reyes, quienes estuvieron varios minutos alrededor de Guerrero y, pese a que lo vieron disparar en un ángulo prohibido, no lo frenaron; por el contrario, se ve en las imágenes que le indican que dispare en dirección a los manifestantes. Kozak es el que le da las palmadas en clara señal de aprobación.
El comisario Inspector de la Policía Federal Argentina, Gerardo Ariel Perillo Scampini, quien llegó a la zona donde estaba desplegado el cordón de gendarmes minutos antes del disparo del cabo y actuó en todo momento como dando órdenes en el terreno. "Cumplía el rol de fiscalizador del operativo, tenía el deber de controlar y/o supervisar el accionar de los efectivos a su cargo, entre quienes se encontraba el Cabo Guerrero", dice el escrito presentado por la familia.
El Jefe del Destacamento Móvil 6, Comandante Principal Néstor Germán López, quien tenía bajo su mando inmediato a los grupos que intervinieron en el operativo; y el Jefe del Primer Escuadrón Contradisturbios, Alférez D Gonzalo Gabriel Goulart, quien se ocupó de impartir órdenes a los únicos dos gendarmes (uno de ellos Guerrero) que tenían asignada pistola lanzagases ese día.
El Director Nacional de la Gendarmería Nacional, Claudio Miguel Brilloni, también fue visto en la zona luego de la llegada del SAME. Se señala que, en conocimiento de los hechos, no pidió que amainara la represión, más bien lo contrario.
En el caso de Bullrich, no sólo se le apunta como jefa del operativo en su cargo de entonces ministra de Seguridad, sino además por haber mandado a cerrar la investigación interna contra Guerrero.
PABLO GRILLO FIRMA COMO QUERELLANTE (Archivo -)
Pese a toda la evidencia del expediente, Bullrich salió a decir en enero que "el gendarme (Guerrero) tiró de manera correcta". Ante esa frase, que podría tomarse como hiriente, Pablo responde con ironía. "Bullrich miente, como siempre, pero en respecto de Guerrero tal vez no: según sus parámetros sí que actuó de manera correcta, hizo lo que ella quiso que hiciera".
Un festival para pedir justicia
Desde que el equipo interdisciplinario del Hospital Roca, donde realiza la rehabilitación, comenzó a permitirle volver a Lanús para pasar más tiempo con su familia y sus amigos, Pablo empezó a tomar nuevamente, de a poco, un rol militante. Primero se sumó como querellante en la causa. Luego le dio su primera entrevista tras el ataque al medio cooperativo La Vaca ("A Bullrich yo la quiero ver presa", les dijo), con quienes está participando en un documental sobre lo que pasó el 12 de marzo pasado en la plaza, junto a otros de los agredidos aquél día, como Jonathan Navarro (que perdió un ojo producto de la represión) y Beatriz Blanco (al que un policía le dio un bastonazo en la cabeza).
Los tres participarán del festival convocado para este jueves desde las 17 horas en el Congreso. "?Vení con tu familia, el mate y tus amigos. ¡Hagamos que la empatía sea más fuerte!", dice la invitación de la familia, a "encontrarse para abrazar la libertad de expresión y pedir justicia por Pablo y todas las victimas de la doctrina Bullrich". Van a tocar la Bersuit Vergarabat,Willy Bronca y Ariel Prat.
Para Pablo significará volver al lugar de los hechos, algo que toma como un festejo. "Quiero festejar que al año de todo lo que pasó la puedo contar, que no es poco, y desde casa". También, pese a todo, menciona la palabra "alegría": volver a casa es, un poco, haber vencido.
Su papá Fabián, quien le acercó a Pablo las preguntas de Página/12, hace su propio balance del primer aniversario del día que le cambió la vida: "Hay alegría, claro, porque Pablo volvió a ser Pablo. Pero también mucho dolor. Porque se remueve todo lo que pasó y la verdad que fue muy doloroso ¿no?".
Sobre la recuperación por delante, Fabián se entusiasma: "A partir de la semana que viene o la otra más tardar, ya va a estar en casa y desde acá irá al hospital de día un par de veces por semana. La evolución es muy buena. Él está acá con nosotros, volvió a ser Pablo, eso es lo importante".
Salir a asustar
Según el reporte de las organizaciones que asisten a los heridos en las manifestaciones, la represión del 12 de marzo de 2025 fue la más brutal de la era Milei y la más salvaje en muchos años. La Comisión Provincial por la Memoria reportó unas 672 personas heridas en total y unas 114 detenciones, incluídos dos menores de edad que salían de la escuela. Según la CPM, fue la jornada "de mayor despliegue represivo de las fuerzas de seguridad desde diciembre de 2001?.
La escena que involucró a Pablo fue el pico represivo de aquella tarde. Las imágenes de su rostro ensangrentado, mientras yacía inconsciente en el asfalto, todavía generan estupor. El disparo de Guerrero impactó en la cabeza del fotógrafo a las 17.18 de la tarde, y hubo que esperar hasta la mañana siguiente hasta el primer parte médico que daba alguna esperanza de vida. Pablo pasó 83 días en Terapia Intensiva.
Luego de que se lo llevara el SAME, las fuerzas represivas siguieron disparando. El registro fílmico y fotográfico colectivo --que resultó clave para reconstruir las responsabilidades penales de los policías-- da cuenta de cómo la montada encerraba a los manifestantes contra las veredas y les apuntaban directamente al cuerpo. Al que trastabillaba mínimamente se lo llevaban preso. El ruido de los cartuchos y los cuatriciclos acelerando retumbó en el aire cargado con los restos de los gases lacrimógenos durante largas horas.
Pablo cuenta que fue ese día a sacar fotos porque es su pasión. "Las fotos de las movilizaciones son las que más me gustan, porque se ve al pueblo en acción", dice.
Además del cabo Guerrero en el caso de Pablo, la justicia ya procesó al inspector de la federal Nicolás Céspedez por los palazos en la cabeza a Beatriz Blanco; y al prefecto Sebastián Martínez por las lesiones en el ojo de Jonathan Navarro. Luego de esa fecha el Gobierno siguió reprimiendo, pero nunca con semejante nivel de salvajada; incluso cambió la fisonomía de los operativos.
--¿Qué creés que buscaban ese día, tirando con la saña que tiraron? --le preguntó este diario.
--Asustarnos, disciplinar y ocultar lo que hacen. Pero no lo van a lograr.
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