14 de agosto de 2018

Opinión 19/12/2017

Panorama | Provocadores, delincuentes y salvajes

Lejos de los jubilados

por
Alberto Victor Garcia

Esta denominada Ley de Reforma Previsional aprobada cerca de las 07:00 de hoy provocó un profundo rechazo social que quedó demostrado no ya en movilizaciones, marchas o protestas sino en el significado concreto: un recorte a los salarios de jubilados, beneficiarios de la Asignación Universal por Hijo, ex combatientes de Malvinas y otros sectores.

Lo sucedido el jueves pasado cuando se desató una inusitada represión en cercanías de un Congreso militarizado por todas las fuerzas de seguridad convocadas, derivó en las disputas sucedidas entre oficialistas y opositores y devino en la suspensión de una sesión en la que se le dificultó al oficialismo y sus aliados llegar al quórum. Todo quedó para el lunes 18 de diciembre cuando se produjo una masiva movilización de organizaciones políticas y sociales.

La Gendarmería fue apartada tras su "actuación" de la semana anterior y a la Policía de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, mayoritariamente, se le encargó el operativo de seguridad para la jornada de ayer.

Hay que afirmar, porque así quedó demostrado en las últimas manifestaciones públicas que tuvieron que ver, por ejemplo, con los reclamos por lo sucedido con Santiago Maldonado, que no fueron ajenos a desmanes y actos de violencia, elementos de Inteligencia y mercenarios que siempre operan en las primeras líneas para desvirtuar tantas manifestaciones pacíficas de la sociedad civil.

El jueves y ayer también estuvieron los "servicios", operando en calles y avenidas pero sería poseer una mirada sesgada hablar de la represión de las fuerzas de seguridad convocadas sin siquiera expresar y efectuar comentarios al respecto de las violentas demostraciones de algunos miembros de sectores políticos identificados claramente, representados por bandas de forajidos, salvajes y potenciales asesinos, pagos o no, que no dudaron en "aprovechar" la superioridad numérica, en la que se encontraron por momentos, para saquear comercios, atacar salvajemente a policías indefensos, destrozar bienes públicos, incendiar cualquier elemento a su alcance, edificios incluidos y alimentar una espiral de violencia que nada tenía que ver con la "defensa" de los jubilados sino con una insana forma de tratar de contar con razones válidas a través de esta respuesta salvaje, propia de idiotas que piensan que pintando una A mayúscula, definiéndose como anarquistas, cubriéndose el rostro o agitando consignas estúpidas podría lograrse algo positivo para la sociedad.

La policía de la CABA soportó durante dos horas ser apedreada y atacada desde las cercanías con elementos caseros, hondas, palos y todo tipo de aparato contundente. Y no existió en esos primeros momentos una respuesta desmedida.

Los 50 manifestantes violentos que iniciaron los ataques contra la Policía, cerca de las 13:00 de ayer, se convirtieron en 400 o 500 con el correr de las horas.

Después, más tarde, efectivos motorizados de la Policía Federal desataron una verdadera "cacería" en el centro de la ciudad de Buenos Aires donde se produjeron hechos muy graves. Atacaron a personas indefensas junto con la Policía de la CABA. Incluso, fueron lesionados algunos saladillenses como el caso de Sergio Fiorotto.

Los simplificadores de siempre acusan a diestra y siniestra. Seres perversos que, desde las pantallas de la TV, agitan y acusan sin rastros del mínimo equilibrio igual que tantos lo hicieron desde el Gobierno, la oposición y el mismo Congreso.

A esta hora, que cada uno se haga cargo de sus culpas en el reparto de responsabilidades. Y es importante no generalizar, algo a lo que tantos son afectos.

Milagrosamente, no hubo muertos aunque sí heridos de consideración entre policías y civiles, incluidos periodistas (de C5N y Canal 13, por ejemplo) que fueron golpeados cobardemente por los "justicieros" que existen solo cuando arman una patota.

Todos, absolutamente todos los sectores políticos cuentan entre sus adeptos, sus fieles militantes y sus "admiradores" con miembros amantes del odio y la violencia. No es patrimonio de derechas o izquierdas.

Algunos sobresalen por su infantilismo político y allí, uno espera que esa "izquierda" estúpida, incapaz de unirse son criterios de construcción, hable de algo más que de la represión. Que el PSTU que tiene también saladillenses entre sus militantes y está muy bien que los tenga, aclare quién es ese "infradotado" armado con un palo y tirando bombas de estruendo o bengalas que, vestido con una camiseta del PSTU, fue filmado y fotografiado para aparecer en las tapas de los diarios de hoy. 

Que esa izquierda boba, hay que repetir, con banderas rojas que nunca terminan y cerebros que nunca empiezan, históricamente funcional a lo peor de la represión institucionalizada, aclare debidamente qué es lo que pretenden cuando hay decenas de miles de personas que salen a las calles a ejercer su derecho a protestar sin violencia, de manera pacífica y ordenada.

Que esos idiotas con la cara tapada, convertidos en delincuentes comunes aclaren para quién "trabajan" y quién les paga.

Que la Policía Federal y la de la Ciudad aclaren quienes son los salvajes que se dedicaron a "cazar" manifestantes, golpearlos, arrojarles gas pimienta en el rostro, atropellarlos y herirlos. Que estos aprendices de asesinos informen por qué actúan como desaforados

Después viene todo lo demás, casi siempre.

También viene la memoria histórica, para que nadie se lave las manos a la hora de analizar violencias. Porque para algunos, demasiados, hay violencias buenas y violencias malas. 

Así, las actitudes violentas, los piquetes, los cortes de ruta, las promesas de desabastecimiento, los ataques y escraches sucedidos años atrás fueron un pacífico reclamo de productores agropecuarios que, hay que recordar, jamás fueron reprimidos.

Mientras el odio, la sinrazón, los agravios y ataques no dejen paso a la búsqueda de racionalidad, de política, de justicia y equidad, todo será más difícil.

Hoy, en esta situación concreta también la "política" debe hacerse cargo de lo suyo. Muchos, demasiados, deberán aclarar traiciones, extorsiones, aprietes y otras yerbas. Ese será el análisis político de este "mamarracho" votado bien temprano esta mañana.

No es fácil, no son fáciles las explicaciones ni los análisis, mucho menos los acelerados.

Mantener la tranquilidad y descreer de que actitudes demenciales pueden ser la solución serían un buen punto de partida.

AVG


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