3 de julio de 2022

Locales 02/11/2021

Por un voto obrero contra los partidos de las patronales

Votemos por Política Obrera y los partidos y frentes de izquierda.

La campaña electoral que se desarrolla desde hace tres meses transcurre de espaldas a una crisis política terminal y a espaldas de un aumento enorme de la pobreza de los trabajadores. Ninguno de los partidos en presencia ofrece una salida, sea al impasse político cuanto a la catástrofe social.

Los estados capitalistas, sin excepción, han convertido a la pandemia en una crisis humanitaria. Han provisto de billones de dólares a los grandes capitales, y sumido en la miseria a las masas. El gobierno nacional, con la complacencia del Congreso, ha castigado en forma feroz los salarios, las jubilaciones, los gastos sociales y el empleo, en función de acomodar el Presupuesto del estado y las ganancias patronales al acuerdo de deuda con los acreedores nacionales e internacionales, y con el FMI.

La consecuencia de esta política fue la aplicación de una cuarentena parcial, acomodada, por un lado, a los intereses de las grandes compañías, y con desprecio, por el otro, al sostenimiento económico de los trabajadores. El valor real de los salarios y las jubilaciones ha caído de un modo estrepitoso. La otra consecuencia fue la falta de testeos sistemáticos y los seguimientos de contactos estrechos, así como la apertura de escuelas y comercios cuando aún no existía una provisión de vacunas. En el curso de la pandemia continuaron los pagos de intereses, por parte del Estado, por la deuda con el FMI, y la provisión de divisas a las empresas para el abono de sus deudas externas. El Estado nacional financió los subsidios a las empresas por medio de una enorme acumulación de deuda, tanto por parte del Banco Central con los bancos, como por parte del Tesoro con los fondos en el mercado local, a tasas de interés usurarias con relación al dólar. Ha desarrollado una situación financiera explosiva. Argentina contabiliza ciento diez mil fallecimientos, sin contar las consecuencias de salud y mortalidad por la suspensión de todos los otros tratamientos. El gobierno acabó adoptando, para la pandemia, la política de los Macri, los Bolsonaro y los Trump.

En menos de dos años se cayó la fachada 'nacional y popular' del gobierno, el peronismo y el kirchnerismo, y dejó al desnudo lo que realmente es: un gobierno de las clases patronales.

Una crisis de gobierno terminal

Ningún gobierno ingresa en una crisis política aguda por el resultado desfavorable en unas Paso o elecciones intermedias. Esto ha ocurrido porque dejaron al desnudo el colapso del conjunto de su gestión. La crisis humanitaria agravó un nivel de pobreza que viene creciendo desde hace treinta años, con breves intervalos. La crisis del FdT traduce una bancarrota del régimen económico, social y político. Esto explica porqué todo el mundo coincide en que el macrismo no es una alternativa política, a pesar de su victoria electoral. No sólo lo condena su pasado; lo condenan también sus intereses patronales. La perorata acerca de un 'gobierno de consenso' o incluso de 'unidad nacional', no representa otra cosa que el reconocimiento de que no cuenta con el aparato estatal de control que posee el peronismo. Por eso gobernó con el peronismo en 2016-19; ahora, conspira con intendentes, gobernadores y la burocracia sindical del peronismo para crear una opción al derrumbe del FdT.

La llave maestra para esta salida semi-golpista es el acuerdo con el FMI. Para salir del impasse del régimen capitalista nacional, la patronal nativa y sus políticos reclaman el socorro del capital internacional. Pero este socorro tiene un precio: una pérdida mayor de derechos sociales de los trabajadores, sin garantías, sin embargo, de recuperar un financiamiento internacional. Los fondomonetaristas enfrentan el desafío de aumentar el nivel histórico de pobreza, sin 'red de seguridad'.

Nada de esto se discute en la campaña electoral, con la intención, como siempre, de estafar políticamente al pueblo.

Por la independencia política de la clase obrera

La clase capitalista no tiene otra vía de salida que agravar la miseria social. Nuestra corriente, POLÍTICA OBRERA, ha planteado la necesidad y la perspectiva de un GOBIERNO DE TRABAJADORES. Nuestra plataforma ha señalado también la eventualidad, de acuerdo al desarrollo concreto de la crisis, de llamar a una ASAMBLEA CONSTITUYENTE SOBERANA, que se haga cargo del poder político, como factor de movilización por un GOBIERNO DE TRABAJADORES.

La condición de este objetivo es la autonomía política de la clase obrera. Esta no existe en la actualidad sino en forma todavía embrionaria. Es la que se manifiesta en las organizaciones sindicales clasistas en las empresas y en pocas ramas de la industria; en los trabajadores autoconvocados; en numerosos luchadores de izquierda y socialistas, no solamente en la clase obrera.

Mientras la burocracia de la CGT se ha pronunciado por firmar con el FMI sin dilaciones, en numerosas empresas ha sido derrotada, en estas semanas, por nuevos agrupamientos de activistas.

Por esta razón hemos impulsado una campaña a favor de un CONGRESO OBRERO de carácter político. En tanto la clase obrera no ocupe el escenario político como fuerza independiente del capital y de la burocracia de los sindicatos, no podrá postularse, por medio de una lucha adecuada, como la alternativa del conjunto de la población trabajadora.

Por un voto obrero contra los partidos patronales

Es en esta perspectiva que llamamos a votar a POLÍTICA OBRERA, el próximo domingo 14, y por los partidos y frentes de izquierda, en los distritos, muy importantes, donde no hemos superado las Paso.

Durante toda la campaña electoral hemos desarrollado una estricta delimitación política del Frente de Izquierda, que viene desenvolviendo una política de integración parlamentaria al estado, por medio del otorgamiento del quórum o el voto favorable a varios proyectos patronales. El mismo Frente de Izquierda se presenta con el slogan de "tercera fuerza" del régimen actual, y no como oposición socialista a ese régimen. No ha hecho ninguna referencia, en la campaña electoral, a la crisis de gobierno y de poder actual, ni por lo tanto la salida política a esta crisis. El programa del FIT-U es un menú de "propuestas" para los problemas presentes de los trabajadores, que (más allá de muchas inconsistencias) no tienen viabilidad en el marco parlamentario, ni tampoco al margen de un planteo de poder. Ha hecho un verdadero eje en plantear la legalización de la marihuana (con la salvedad de que la controle la Anmat) en medio de una crisis y pobreza inmensas, que se agravan con el consumo de drogas en los barrios, y también en las pequeñas y grandes empresas. No imaginamos qué pueda decir el etiquetado frontal de la marihuana. Desde POLÍTICA OBRERA llamamos a combatir el embotamiento del cerebro y el cuerpo por la droga, y desarrollar una conciencia obrera y socialista. Desde el punto de vista de su política y programa, no representa una independencia política del capital.

En la situación de conjunto que condiciona a las elecciones, el voto en blanco es un planteo vacío de contenido, es decir, que no tiene capacidad de representar una alternativa cualquiera, no digamos un voto por la independencia de los trabajadores. Muchos luchadores que han agotado su experiencia con el peronismo, así sea relativamente, sólo ven como canal electoral, en los distritos en que no se presenta POLÍTICA OBRERA, el voto por el Frente de Izquierda. Alentamos este voto al Frente de Izquierda y, para el caso, a otros partidos de izquierda participantes. En el cuadro de una delimitación con el integracionismo parlamentario con el FIT-U, ese voto sería un paso adelante en la perspectiva de la conquista de la autonomía política de la clase obrera.

Reclamamos al FIT-U y a otros partidos de izquierda, que llamen a votar a POLÍTICA OBRERA allí donde no han pasado las Paso. Santiago del Estero no es, por ciento, el mayor distrito de Argentina, pero se trata de una cuestión de principios políticos.

Nuestro método

Los términos de esta declaración política han sido discutidos durante dos semanas por el conjunto de los militantes de nuestra TENDENCIA. Ha sido un ejemplo de debate, por un lado por su rico nivel y agudeza, por el otro por su método camaraderil.

La publicación de los resultados de los debates es parte de nuestro método de construcción. El 85% de los compañeros aprobó los términos de esta declaración, un 15% se posicionó por el voto en blanco.

Política Obrera.

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