16 de diciembre de 2019

Locales 17/06/2019

¿Qué hacer? | Alertan por el aumento de casos de chicos atragantados.

Estos son los alimentos con los que los niños se ahogan más fácilmente

Los alimentos con los que los niños más se ahogan

Son varios los estudios que han analizado este dato con el fin de ofrecer a las familias la información sobre la peligrosidad de los alimentos. Estos estudios dicen cuáles son los alimentos con los que los niños más se atragantan, pero no los clasifica según su peligrosidad porque, para saberlo, habría que contrastar los datos de incidencia con la periodicidad de administración.

Dicho de otro modo, el alimento con el que más se atragantan no tiene por qué ser el más peligroso, porque quizás sea el más consumido. Si por ejemplo se dijera que es el pan (que no lo es), sería un error pensar que es el más peligroso, porque el pan se come casi a diario. Por lo tanto, si el pan provocara 10 casos de atragantamiento al año, teniendo en cuenta que todos los niños lo comen todos los días, y los maníes, que los niños apenas comen porque los padres saben que son peligrosos, causaran 5 atragantamientos al año, deberíamos decir que son más peligrosos los cacahuetes.

Dicho esto, una revisión de estudios del año 2010 publicada en Pediatrics explica que los atragantamientos son muy peligrosos, porque provoca en EEUU unas 70 muertes de niños al año, que son muchas, pero muchas menos que los 700 que mueren en piscinas y playas o los más de 1000 que mueren por accidentes de tráfico.

Los autores de la revisión dicen lo siguiente:

Los alimentos más comúnmente asociados a la asfixia fatal entre los niños son las salchichas que comparten las características físicas descritas anteriormente para los juguetes de alto riesgo. Son cilíndricos, del tamaño de las vías respiratorias y compresibles, lo que permite que se atasquen firmemente en la hipofaringe de un niño y ocluyan completamente las vías respiratorias. 

Otros alimentos de alto riesgo son los caramelos y dulces duros, los maníes y frutos secos, las semillas, las uvas enteras, las zanahorias crudas, las manzanas, el pochoclo y el chicle. Muchos de estos alimentos, como los caramelos redondos, las uvas y la carne | salchichas, comparten las mismas características físicas de alto riesgo que crean tapones eficaces para la vía aérea infantil. 

Es de destacar que muchos alimentos con características de alto riesgo asociados con la asfixia son de fabricación humana. Estos alimentos están diseñados y, por lo tanto, son susceptibles de cambio, a diferencia de productos alimenticios de origen natural tales como ciertas frutas y verduras. 

Los fabricantes de alimentos que con frecuencia son consumidos por los niños deberían, en la medida de lo posible, diseñar estos productos de forma que se minimice el riesgo de asfixia en el colectivo infantil.

Una segunda revisión, de 2013, ofrece datos un poco más definidos. En el mismo podemos ver la edad en la que se produce la mayoría de atragantamientos, en los primeros dos años de vida:

Aunque no es hasta los 6-7 años cuando se observa que la curva se estabiliza, de lo que se deduce que es la edad a partir de la cual el riesgo es menor.

En este estudio los autores concluyeron lo siguiente:

De todos los tipos de alimentos, los caramelos-dulces rígidos fueron los que causaron más episodios de atragantamiento (15,5%), seguidos de otros dulces (12,8%), la carne (diferente a salchichas) (12,2%), y los huesos-espinas (12,0%). Estos 4 tipos de alimentos representaron más de la mitad (52,5%) de los casos de atragantamiento con alimentos conocidos. La leche fue responsable del 6,7% de todos los casos de atragantamiento relacionado con los alimentos, que representaron más de un tercio (36,3%) de los episodios entre los niños de menos de 1 año.

Las salchichas representaron el 2,6% de los casos. Los pacientes que se atragantaron con salchichas tenían más probabilidades de requerir hospitalización que los que se atragantaron con otro tipo de alimentos. Además, los pacientes que se atragantaron con semillas y frutos secos tenían más probabilidades de requerir hospitalización que los que se atragantaron con otro tipo de alimentos.

El número de episodios de atragantamiento por caramelos-dulces (tanto duros y como blandos) aumentó con la edad. A los 4 años, el 55,2% de los episodios de asfixia fue por caramelos-dulces. Además, los pacientes de 0 a 4 años de edad eran más propensos a ahogarse con frutas y|o verduras que los pacientes de 5 a 14 años.

Esto último es lógico por una razón simple: no se le suelen dar caramelos a los niños de 0 a 4 años, pero sí a partir de entonces, y por eso aumentan los casos, porque aún no es en realidad del todo seguro.

Un tercer estudio que analiza los atragantamientos en niños de hasta 14 años concluye lo siguiente:

Los maníes representaron el 26% de todas las lesiones y las salchichas el 16% de todas las muertes, ocupando estos dos alimentos los dos primeros puestos en cada modalidad. Las salchichas, los dulces-caramelos, la carne, los maníes, las zanahorias, las manzanas y los pochoclos fueron los asociados a mayor riesgo para niños pequeños.

Entre los 10 alimentos que causaron más lesiones a niños menores de 3 años, los maníes, pochoclos de maíz, manzanas, semillas de girasol y las zanahorias estuvieron por encima de dulces, salchichas, la carne (no especificada), espinas y pollo (sin hueso).

Entre los 10 alimentos que causaron más muertes, las manzanas, el pan, las zanahorias y las galletas estuvieron solo relacionadas con menores de 3 años. Todos los fallecimientos por salchichas ocurrieron en niños menos de 4 años.

Atragantamiento infantil

De todo ello se deduce que son muchos los alimentos que provocan atragantamientos en los niños, siendo los más peligrosos aquellos que difícilmente se deshacen en la boca o vía respiratoria, o que tienen una forma tal que son capaces de bloquear el paso del aire.

Sorprende (o quizás no tanto) saber que muchos de estos alimentos no existen en la naturaleza, que son obra de los humanos, que los crean con una consistencia y forma que los hacen peligrosos para los niños, precisamente cuando son ellos los mayores consumidores (caramelos, salchichas).

Así que sí, los maníes son peligrosos si se los comen enteros, los caramelos también, y las salchichas, si se las damos tal cual y no troceadas. De igual modo las verduras y frutas crudas, cuya consistencia es dura, como las zanahorias o las manzanas, que deberían comer rallada o en finas láminas, de manera que si se atragantaran con ellas pudieran seguir respirando.

Para acabar, recordaros lo que la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap) explica sobre los frutos secos (extensible a los caramelos y otros alimentos duros):

Absolutamente prohibido darle a niños menores de 5 ó 6 años frutos secos (enteros), pues si se atraganta con ellos puede o bien asfixiarse, o bien producírsele una lesión pulmonar por el aceite que destilan estos productos. En cualquier caso precisaría tratamiento urgente, primero por usted y luego en Urgencias. Si tiene frutos secos en su casa, vigile que no estén al alcance de su hijo.

Video del doctor Daniel López Rosetti (Telefe Noticias)


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