20 de enero de 2018

Opinión 15/12/2017

"Capitán Enrique Balbi, no existís"

Opinión

por
Alberto Victor Garcia

El Subjefe del Estado Mayor General de la Armada es el vicealmirante IM VGM Miguel Ángel Máscolo

El Jefe del Estado Mayor General de la Armada es el almirante Marcelo Eduardo Hipólito Srur. 

El ministro de Defensa es Oscar Aguad.

El presidente de la Nación es Mauricio Macri

Enrique Balbi es marplatense, vive en Olivos y tiene una hermana. Su madre, Dora Balbi, reside en Mar del Plata. Se casó a los 24 años con Patricia Jarrige (52), también hija de un Capitán de la Armada. Juntos concibieron a los mellizos Matías y Nicolás (27 años), ambos ingenieros recibidos en el ITBA y a Belén (24 años), diseñadora de indumentaria. Su padre falleció cuando el actual vocero tenía 15 años.

Balbi tiene el cargo para el que se preparó con un posgrado en Comunicación Institucional en la Universidad Austral en el año 2000. 

Fue segundo Comandante de los submarinos ARA Santa Cruz y ARA San Juan. Fue Jefe de Operaciones de la Fuerza de Submarinos en 2010. En 2011 fue comandante del submarino ARA Salta. Entre 2012 y 2014 se desempeñó como director de la Escuela de Submarinos y Buceo en la Base Naval Mar del Plata. 

Y hoy, el capitán de Navío Enrique Antonio Balbi es Jefe del Departamento de Comunicación Institucional y Jefe de Prensa de la Armada Argentina.

Hasta hoy al menos, Balbi, salvo alguna excepción, se comunicó a diario con representantes de los medios de comunicación y los atendió con deferencia, pese a la existencia de algunos colegas perversos y maniáticos, a 30 días de la desaparición del submarino ARA San Juan.

Hoy, la fuerza naval atraviesa una profunda crisis con pases de "facturas" en las máximas jefaturas, con pases a retiro, pedidos de pases a retiro y sanciones, cuando nadie parece asumir el hacerse cargo de los últimos hechos.

Y el capitán Enrique Balbi deberá afrontar, además de todo lo sucedido, los estrados judiciales donde pasarán por un finísimo tamiz todas y cada una de sus palabras, todas y cada una de sus explicaciones, las más convincentes o las menos convincentes de sus declaraciones en momentos complejos y difíciles, donde los familiares de los submarinistas jugaron también un rol determinante y cuando ya iniciaron acciones legales.

Entonces, esa será la única opción hacia el futuro cercano.

Había otra opción pero la misma, a un mes de la tragedia, es imposible.

Porque si el snorkel del submarino hubiera emergido, trayendo debajo de él al ARA San Juan y a sus 44 tripulantes sanos y salvos a su destino en la Base Naval de Mar del Plata, otra hubiera sido la situación y otro es escenario.

Y, con seguridad, en ese escenario plagado de globos amarillos, los personajes uno los imagina con facilidad. Los imagina bailando y dando pasitos estudiados.

Pero el capitán de Navio Enrique Balbi no hubiera estado allí, con sus planos, sus mapas que nos explican profundidades insondables o algunas palabras difíciles.

Quien esto escribe quiere reflejar el reconocimiento a un profesional que perdió a camaradas, conocidos y amigos en este drama ocurrido en el mar.

Con sus errores y virtudes a cuestas, el título de la nota tiene que ver con el futuro. 

Ojalá sea un error de apreciación.


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