Internacionales 17/03/2026
Organizaciones sociales denuncian que fueron miles los niños apropiados ilegalmente
"La búsqueda es contra el tiempo, nuestras madres están falleciendo". La frase la dice Marisol Rodríguez, presidenta de la Fundación Hijos y Madres del Silencio, una organización chilena que acompaña a madres, hijos e hijas separados de sus familias y adoptados irregularmente en la búsqueda de su origen. El núcleo investigado ocurrió en la década del 80, en plena dictadura de Pinochet. Desde hace años, la fundación articula testimonios, impulsa reencuentros y sostiene una red de acompañamiento que hoy excede las fronteras chilenas.
La trama que hoy investiga la Justicia chilena es la de niños apartados de sus madres, muchas veces mediante engaños, certificados falsos, tutelas irregulares y maniobras judiciales o administrativas que facilitaron su salida del país y su entrega en adopción, sobre todo a familias extranjeras. Las principales víctimas fueron mujeres jóvenes, pobres y en situación de vulnerabilidad, muchas veces sin recursos materiales, sociales ni legales para defenderse.
En junio de 2025, el ministro de la Corte de Apelaciones de la ciudad de Santiago, Alejandro Aguilar Brevis, dictó los primeros procesamientos en la causa que investiga una red de sustracción de menores y adopciones ilegales que operó en la ciudad de San Fernando durante la década del 80. Según la resolución, en esa estructura participaron abogados, sacerdotes, funcionarios de salud, organizaciones sociales y una jueza. Los cargos incluyen asociación ilícita, sustracción de menores y prevaricación dolosa.
"Existía una red integrada por asistentes sociales, médicos, jueces, juezas y trabajadores del Registro Civil. Captaban mujeres vulnerables para quitarles a sus hijos y luego les decían que habían fallecido", explica Rodríguez sobre cómo operaba la red.
En la mayoría de los casos la sustracción de menores estaba acompañada por mentiras y ocultamientos. Por un lado quedaban las madres, que pasaron décadas creyendo que sus hijos habían muerto. Por el otro lado, esos hijos crecieron con otro nombre, otra historia y, muchas veces, otra nacionalidad.
"Es muy fuerte, tanto para las madres como para los hijos, darse cuenta que vivieron una mentira toda la vida", sostiene Rodríguez. Según la dirigente, el impacto también alcanza a las familias adoptivas: "Pensaban que eran hijos susceptibles de adopción, que estaban abandonados, y ahora se encuentran con una realidad distinta. Por lo tanto es muy doloroso".
La causa judicial
La investigación judicial reconstruyó dos métodos principales para sacar a los niños de Chile. Por un lado, la entrega de tutelas a terceros para permitir el viaje y completar la adopción en el extranjero. Por otro lado, la emisión de certificados de defunción falsos, que luego permitían reinscribir a los niños en el país de destino. El Poder Judicial chileno sostuvo que estas maniobras permitían "sustraer o robar niños con ánimo de lucro" y enviarlos al exterior en operaciones que podían alcanzar los 50 mil dólares.
Pero el daño no se agota en la dimensión penal ni en la escena original de despojo. Décadas después, reaparece en forma de identidades partidas. "Ellos tienen doble identidad, son dos personas en el mundo", agrega Rodríguez. Y explica: "En Chile no existían las adopciones hacia el extranjero, por lo tanto ellos nunca fueron adoptados en Chile. Solo fueron adoptados en los países a los que llegaron".
Ese desdoblamiento resume parte del drama. No se trata solo de una verdad biográfica alterada, sino de una fractura jurídica, emocional y familiar que deja a miles de personas suspendidas entre documentos falsos, archivos incompletos y relatos construidos sobre una ausencia.
Sobre la búsqueda de niñas y niños apropiados
La Fundación Hijos y Madres del Silencio nació en 2014 a partir del encuentro de quienes buscaban a sus familias biológicas y sospechaban haber sido adoptadas fuera del marco legal. "Yo busco a mi hermana, que nació en el año 72. Lo hago desde que leí una publicación con muchos comentarios sobre otras historias similares. Así comenzamos a conectarnos hasta que se formó Hijos y Madres del Silencio", cuenta Rodríguez.
Desde entonces, la organización se convirtió en una referencia para búsquedas que llegan desde distintos puntos del mundo. "Nos ven en esos documentales y buscan Hijos y Madres del Silencio y así empieza la búsqueda de orígenes en nuestro país", explica. Ya viajeros tres veces a Europa para reunirse con personas adoptadas en países como Alemania, Países Bajos, Bélgica y Francia.
Del 19 al 21 de marzo de 2026, la organización realizará en Santiago de Chile el VI Congreso Internacional sobre Adopciones Ilegales y Tráfico de Niños y Niñas en Chile, un encuentro que reunirá a madres, hijos e hijas, especialistas legales, investigadores y miembros de la sociedad civil. La convocatoria busca visibilizar, analizar y debatir una violación grave a los derechos humanos que afectó a miles de familias chilenas y que, décadas después, sigue dejando consecuencias abiertas.
La dimensión internacional del caso da cuenta de una trama que excede por completo las fronteras chilenas. De acuerdo con Rodríguez, los niños fueron enviados a más de 20 países, principalmente de Europa, además de Estados Unidos. Creen que existen más de 23 mil casos según las denuncias y testimonios recolectados.
Verdad, justicia y reparación
En febrero de 2026, el gobierno chileno anunció nuevas medidas para la búsqueda de orígenes en casos de adopciones forzadas o irregulares. Entre ellas, la creación de la Unidad de Búsqueda de Orígenes y Familiares y el Banco de Huellas Genéticas para facilitar identificaciones y reencuentros. La decisión llegó después de años de reclamos de víctimas y organizaciones que denunciaron la pasividad estatal frente a un drama en el que participaron o intervinieron agentes del propio Estado.
Por eso, el reclamo no termina en los tribunales. "Buscamos verdad, justicia, y ¿por qué no decirlo? también reparación", plantea Rodríguez. Para la organización que dirige, esa reparación significa que esos hijos que están en el extranjero "puedan abrazarse y puedan tener contención psicológica". "Abrazarse y viajar a Chile a conocer a sus madres y a su familia", eso esperamos.
En el centro de la lucha está el derecho a la identidad de miles de personas que crecieron bajo una red de mentiras. "Es muy importante la recuperación de la identidad biológica. Es algo que todos deberían tener. Es un derecho de cada uno de nosotros", afirma por último Rodríguez.
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