6 de julio de 2022

Locales 13/12/2021

"Se cumplen 38 años de democracia ininterrumpida"

De Carlos Antonio Gorosito

"Quienes hoy tienen 38 años no han vivido nunca bajo una dictadura. De nosotros depende que nunca más volvamos a vivir bajo un régimen dictatorial. Los problemas irresueltos de nuestro país son producto de nuestra ineficacia para resolverlos y no de la democracia. Debemos resolverlos nosotros entre todos y no un grupo de iluminados", dijo Carlos Antonio Gorosito.

"Cuando se produjo el golpe de Estado cívico-militar del 24 de marzo de 1976 yo tenía 21 años y llevaba muchos años de militancia en la Juventud Radical; era por entonces Secretario de la Juventud Radical de la provincia de Buenos Aires. En los meses previos al golpe vivíamos en el país momentos de gran zozobra. Eran muchos los que desde la política, desde el sector empresarial, del periodismo, de algunos sectores religiosos, y un sector de la población alentaban la interrupción del orden institucional. Ya sabemos lo que pasó después. La dictadura impuso el terrorismo de Estado con su secuela de muertos y desaparecidos. El endeudamiento, la entrega de la economia, la destrucción de la industria nacional y un largo etc.. El pueblo argentino nunca se rindió y luchó valerosamente para recuperar la Democracia; se ofrendaron muchas vidas de conciudadanos para tan importante logro. Uno de los esbirros de la dictadura había llegado a decir que 'las urnas estaban bien guardadas', algo así como decir que el pueblo no volvería a votar. Finalmente, el pueblo votó el 30 de octubre de 1983. Ese día, el doctor Raúl Alfonsín que supo sintetizar las aspiraciones del conjunto del pueblo, se convirtió en el Primer Presidente de la Democracia Recuperada, junto con nuestro convecino, el doctor Alejandro 'Titán"' Armendáriz, el primer Gobernador bonaerense de la Democracia Recuperada. Un día como hoy de hace 38 años asumió como Presidente Constitucional el doctor Raúl Alfonsín, un político de raza por antonomasia y en él, rindo homenaje a todos los políticos de su condición. Hoy para nosotros es el Día de la Democracia y llevamos 38 años ininterrumpidos de su vigencia. El doctor Raúl Alfonsín no eligió al azar el 10 de diciembre de 1983 para asumir. Ese Día se celebraba el 35 aniversario de la Declaración Universal de los Derechos Humanos adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 1948. Hoy celebramos el 73 aniversario de esa Declaración y, reitero, el 38 aniversario de la asunción del doctor Raúl Alfonsín a la Presidencia de la Nación poniendo fin a la Dictadura cívico-militar. Si bien la reconquista de la Democracia fue una tarea colectiva, la figura de Raúl Alfonsín emerge como quién supo reunir en su persona los valores que encarna la Democracia y supo de renunciamientos personales y políticos para garantizar su consolidación. Es por ello que por acuerdo tácito del pueblo ha recibido con justicia el título del 'Padre de la Democracia'. Alfonsín no quiso solamente una 'Democracia Formal'. Aspiró, luchó y trabajó por una 'Democracia Social' esa que busca una sociedad más justa e igualitaria. En el discurso pronunciado en el Congreso de la Nación el día de su asunción el Presidente Alfonsín dijo, entre otras cosas, que 'la democracia aspira a la coexistencia de las diversas clases y actores sociales, de las diversas ideologías y de diferentes concepciones de la vida. Es pluralista, lo que presupone la aceptación de un sistema que deja cierto espacio a cada uno de los actores y hace posible así la renovación de los partidos y la transformación progresiva de la sociedad.

El voto es la vía elegida en contra de la posesión monopólica del Estado y del país por parte de los poderes económicos o financieros y también en contra de la posesión monopólica del Estado y del país por un grupo armado, cualquiera sea la excusa con que se apodere de los resortes básicos de una comunidad. El sufragio, por definición, constituye un límite para los sectores privilegiados y, como instrumento de las mayorías, tiende a lograr una mayor justicia distributiva.

El sufragio hace posible la resolución pacífica de las controversias en la sociedad y, al proveer de la única legitimidad pensable al Estado, favorece la continuidad de las instituciones republicanas y de las doctrinas en que ellas se asientan.

La Argentina pudo comprobar hasta qué punto el quebrantamiento de los derechos del pueblo a elegir sus gobernantes implicó siempre entrega de porciones de soberanía al extranjero, desocupación, miseria, inmoralidad, decadencia, improvisación, falta de libertades públicas, violencia y desorden. Mucha gente no sabe qué significa vivir bajo el imperio de la Constitución y la ley, pero ya todos saben qué significa vivir fuera del marco de la Constitución y la ley. Vamos a vivir en libertad. De eso, no quepa duda. Como tampoco debe caber duda de que esa libertad va a servir para construir, para crear, para producir, para trabajar, para reclamar justicia -toda la justicia, la de las leyes comunes y la de las leyes sociales-, para sostener ideas, para organizarse en defensa de los intereses y los derechos legítimos del pueblo todo y de cada sector en particular. En suma, para vivir mejor; porque, como dijimos muchas veces desde la tribuna política, los argentinos hemos aprendido, a la luz de las trágicas experiencias de los años recientes, que la democracia es un valor aún más alto que el de una mera forma de legitimidad del poder, porque con la democracia no sólo se vota, sino que también se come, se educa y se cura. Termina hoy el estéril tutelaje sobre los habitantes de este país.' 

Alguna vez leí una frase que dice algo más o menos así: 'Si me dan a elegir entre el pan y la libertad, elijo la libertad para seguir luchando por el pan'. Hoy tenemos Democracia, tenemos Libertad, tenemos el Derecho a Voto y muchas otras conquistas. Por cierto que quedan muchos problemas pendientes por resolver algunos existentes desde décadas y otros han ido surgiendo con el devenir del tiempo. Tenemos inflación, niveles alarmantes de pobreza, parecería que la inseguridad se va adueñando del país, hay corrupción pública y privada, el país tiene un sinnúmero de problemas a resolver. Hoy el desafío es cómo terminamos con la porción de pobreza que existe, cómo logramos dar educación y salud de calidad para todos, seguridad y justicia para todos, cómo generar trabajo de calidad, cómo crear empresas nacionales que contribuyan a ese objetivo, es válido aclarar que todas las inversiones serán bienvenidas en tanto y cuanto no vengan a expoliar nuestras riquezas naturales. El desafío es en definitiva cómo lograr el desarrollo y el crecimiento del país. Es terminar con la 'grieta'; debemos tener comunes denominadores para superar los grandes problemas de nuestro país, teniendo en cuenta que hay un mundo también distinto también con grandes desafíos. Estamos en el siglo XXI y en ese marco debemos actuar. Hace tiempo que venimos escuchando sobre 'las deudas de la democracia'. La democracia no tiene deudas, en todo caso somos los argentinos que desde 1810 a la fecha no hemos podido resolver nuestros problemas como país. ¿Acaso una dictadura o un gobierno autocrático a van resolver nuestros problemas? ¿Acaso debemos renunciar a nuestras libertades para que algún grupo de iluminados los resuelva? Somos argentinos, no somos yanquis, ni chinos, ni japoneses, ni tampoco españoles, italianos, ingleses, suizos, alemanes o australianos, somos simplemente argentinos. De nosotros y de nadie más depende la solución de nuestros problemas. ¿O no habrá llegado el momento de obedecer aquella sentencia que nos dejara José Ortega y Gasset en su paso por nuestro país?: '¡Argentinos! ¡A las cosas, a las cosas! Déjense de cuestiones previas personales, de suspicacias, de narcisismos. No presumen ustedes el brinco magnífico que dará este país el día que sus hombres se resuelvan de una vez, bravamente, a abrirse el pecho a las cosas, a ocuparse y preocuparse de ellas directamente y sin más, en vez de vivir a la defensiva, de tener trabadas y paralizadas sus potencias espirituales, que son egregias, su curiosidad, su perspicacia, su claridad mental secuestradas por los complejos de lo personal'. Quienes hoy tienen 38 años de edad en nuestro país no hay conocido lo que es una dictadura. De nosotros depende que las actuales y futuras generaciones no conozcan lo que es una dictadura. Debemos defender la Democracia conquistada porque con ella se defiende la vida y la libertad". Carlos Antonio Gorosito, ex intendente Municipal 1991-2015.

Ex Presidente del Comité de la provincia de Buenos Aires de la UCR 2005-2007.

Saladillo, 10 de diciembre de 2021


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