27 de noviembre de 2022

Locales 13/10/2022

Todo podio para Ema Mac Cormick

La aventura de Andacollo

La cita tan esperada se dio el 9 de octubre a las 07:00 en el anfiteatro de Andacollo, provincia de Neuquén. Para dar comienzo a los 50 km non stop de TRAIL DEL VIENTO, en modalidad dupla; carrera que llevé a cabo con mi compañero Gastón Ruiz Grané, representando a nuestro querido Team cuyo capitán es Nahuel Luengo.

La carrera largó desde el pueblo de Andacollo, transitando senderos sobre el Cerro Corona, llegando a su punto más alto a los 2992 msnm (Metros sobre el nivel del mar), retornando a Huinganco para transitar los senderos del Cerro San Pedro y, desde allí, regresar al punto de largada.

Andacollo es un lugar de ensueño, se encuentra entre la Cordillera de los Andes y la Cordillera del Viento, que es una cordillera que corre paralela a la Cordillera de los Andes. El pueblito está como en un valle de la Cordillera del Viento.

Los Cerros que transitamos, el Cerro Corona y el Cerro San Pedro brindan una panorámica maravillosa de Huinganco y su entorno cordillerano. Desde ambas cumbres se pueden observar tanto el Volcán Tromen como el Cerro Domuyo (próximo objetivo en mente). El Cerro Corona realmente es un lugar mítico, está enclavado en plena Cordillera del Viento, con alrededor de 10 km de extensión, donde fuimos transitando por senderos que se abren camino por bosques de pino. Se cruza el arroyo Huinganco, donde no faltan las cascadas y en la medida en que se asciende por terrenos con cierta dificultad, se puede apreciar la localidad desde lo alto, la Cordillera de los Andes y los picos de mayor altura del lado chileno, esto es Sierra Velluda y el volcán Antuco.

Alrededor de los 2700 metros de altura se esconde la laguna Huinganco que, en esta ocasión, estaba congelada en su totalidad, un lugar hermoso que transmite una sensación de paz e inmensidad, una postal indescriptible que colmó mis retinas. La misma es de origen glaciar y da nacimiento al arroyo que lleva su nombre. Cuenta la leyenda, que dicha laguna encierra el tesoro de oro del Inca Atahualpa. Desde allí el ascenso requiere de mayor esfuerzo, ya que hay que transitar por lugares con mucha pendiente, material suelto y, en esta oportunidad, nieve y mucho hielo. La cima, un lugar irresistible; se encuentra señalizada por un hito del Instituto Geográfico Militar y desde allí la vista es sencillamente deslumbrante, con el Domuyo hacia el norte, se pueden apreciar también ambos pueblitos, Andacollo y Huinganco.

Respecto a la carrera, fue compleja y muy exigente por su tecnicidad en el ascenso y descenso del Cerro Corona, son senderos de alta montaña, donde transitábamos por caminos de mucha piedra suelta, mucha nieve y llegando a la cumbre todo se convertía en hielo por las bajas temperaturas y el viento.

El resultado, llegamos primeros en la categoría de hasta 80 años y terceros en la General de duplas. Más allá del resultado en grilla, fue una experiencia muy enriquecedora para mí, desde donde la mire, correr en pareja o dupla (no te podes distanciar, siempre tenés que mantenerte a la par) tiene sus condimentos; ir del llano a la alta montaña requiere de mucho coraje y preparación; enfrentar y transitar distintos miedos; los senderos son muy técnicos y no te podés descuidar porque te puede costar caro; correr por el hielo, pasando por sobre una laguna congelada a 2700 metros de altura... Sólo tenes que vivirlo, no alcanzan las palabras para poder describirlo.

Sólo tengo gratitud ante lo vivido. Por tener la oportunidad de estar en esa línea de largada, por tener el cuerpo y la mente entrenados y alineados para transitar el desafío, por tener una familia y amigos que me hacen el aguante en la diaria, por tener unos entrenadores de lujo, Nahuel Luengo, Emmanuel Pacheco y Sabina Rodriguez; y por tener gente que me apoya y suma su aporte para que pueda ir siempre por más (Spa Agua Marina, La Vienesa Pastelería, Nutriaria, Katmandú, mis amigos de Totz, Sabores Modicane, Municipalidad de Saladillo, Sportade). Gracias, gracias, gracias.

"¿Qué sería de la vida si no tuviéramos el valor de intentar algo nuevo?"

Para avanzar y expandir nuestras fronteras, debemos mirar de frente nuestros miedos, mirarlos con respeto, re-encuadrarlos y asumirlos como desafíos, retos a superar.

Aprender a gestionar la emoción del miedo es clave para avanzar en nuestras metas. No significa no sentir temor, significa sentirlo y gestionarlo asertivamente sin que te detenga.

Informe de Ema Mac Cormick

Foto de tapa de Cristian San Martín, fotógrafo de Andacollo

Foto podio de Lucas San Martín, fotógrafo de Andacollo


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