Nacionales 16/01/2026
Tuvieron que colocarle una válvula
Bastián Jerez, el niño de ocho años que resultó herido de gravedad tras el choque entre una camioneta Volkswagen Amarok y un UTV (vehículo todoterreno) en Pinamar, fue trasladado en las últimas horas a un hospital de Mar del Plata, donde nuevos estudios detectaron que presentaba "múltiples fracturas de cráneo". Por este motivo, los médicos tuvieron que colocarle una válvula.
Estas nuevas lesiones fueron detectadas tras los estudios realizados en el Hospital Interzonal Especializado Materno Infantil de Mar del Plata, a donde fue trasladado este jueves. En Pinamar, donde estuvo internado los primeros días, no contaban con el equipamiento técnico necesario para ello.
"Se realizó una tomografía de cráneo, cervical, tórax y abdomen hallándose múltiples fracturas de cráneo", informaron fuentes del Ministerio de Salud de la provincia de Buenos Aires.
Ante este panorama, los especialistas que lo atienden decidieron colocarle una válvula de control de presión intracraneal para monitorear presiones elevadas. Según indicó el parte, este procedimiento se llevó a cabo "en quirófano" y culminó "sin complicaciones".
Por otra parte, la operación que debían realizarle para retirarle el packing hepático y efectuar el cierre abdominal será llevada a cabo "según su evolución".
Bastián resultó gravemente herido este lunes por la noche cuando se encontraba en "La Frontera", una zona de médanos y dunas ubicada a escasos kilómetros de la ciudad balnearia de Pinamar, y fue víctima de un brutal choque entre una camioneta Volkswagen Amarok y un UTV (vehículo todoterreno).
Juan José, uno de los médicos que atendió al niño en el momento del accidente, recordó: "Vimos el amontonamiento de gente, la policía nos decía que circulemos y logré ver, entre las piernas de los efectivos, a los bomberos que sostenían al niño en el suelo. Volvimos a la escena, vimos que estaba totalmente en shock, estaba pálido, con los labios y dedos morados con movimientos respiratorios poco eficientes".
"Cada minuto que no respiraba y sangraba era un potencial daño para el resto de los órganos o el cerebro", agregó el profesional, mientras que su colega acotó: "Fue desesperante ver a una criatura totalmente inconsciente en la arena, donde no tenía con qué asistirlo. Estaban los bomberos que esperaban mis indicaciones. La frecuencia del corazón bajaba, necesitaba oxígeno y suero".
En ese momento, siguió la pediatra, "empecé con las maniobras de reanimación porque hizo un paro cardiorrespiratorio en el lugar, en el momento en que masajeamos llegó la ambulancia con todo colocado para que lo podamos asistir. En momentos críticos llegó una segunda ambulancia con la Unidad de Terapia Intensiva Móvil y lo pudimos ventilar con el tubo endotraqueal".
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