24 de junio de 2019

Editorial 31/10/2016

Una moto que nunca termina y un cerebro que nunca empieza

La 'ruleta rusa'

La tarde con temperatura ideal, elevándose y marchando hacia el verano. Centenares de personas que desbordaron el hall de la Iglesia en el horario de las confirmaciones, también se sobresaltan. En un momento, irrumpen más de 30 vehículos en caravana céntrica. Motos y ciclomotores, con una o dos personas a bordo. Competencia en avenida Rivadavia con rubias o castañas cabelleras al viento, lo que, en principio demostraría la falta de casco. La idea, al parecer era superar los 70 kilómetros por hora en el cruce con la avenida Belgrano. Varias vueltas a la manzana, dispersión y gran cantidad de contra explosiones alimentadas por la desconexión neuronal, paralela al ruidoso y descontrolado andar. Se observa a algún patrullero o móvil de Tránsito y se hace evidente que algo está por suceder. La posibilidad latente es que tamaño y recurrente exceso finalice en un hecho de gravedad para alguno de los involucrados o para cualquiera. Así se suceden colisiones variadas, caídas, willyes y más impactos contra alguna carrocería ubicada en el mismo lugar al que se dirige el 'inteligente' conductor. Como la física indica que dos cuerpos no pueden ocupar el mismo espacio, sucede lo previsto. Muchos vecinos asisten al espectáculo dominguero. Por supuesto, en las próximas semanas algún joven será conducido, dentro de un féretro, ya sin posibilidad de maniobras, carreras, competencias o contra explosiones, hacia la puerta de ingreso del cementerio local, acompañado por dolientes familiares que aún no comprenden lo que sucedió. En realidad, el suceso por venir tiene una explicación clara y sencilla que muchos tratan de esquivar. A diferencia de aquellos que toman la trágica determinación de terminar con su vida, en estos casos no habrá ni carta de despedida. Lesiones graves, amputación de algún miembro o la misma muerte, no son tenidas en cuenta hasta que el hecho está consumado. Mientras tanto, la moto nunca termina y el cerebro nunca empieza.

(AVG)


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