31 de enero de 2023

Locales 29/12/2022

"Vengo a traerles una invitación"

De Guillermo Ni Coló

Vengo a traerles una invitación, no es personalizada, es la misma para todos. Los invito a plantar un árbol, dos, diez, mil, la cantidad, la especie y en el lugar que quieran. Todos sabemos de la importancia de los árboles para el planeta pero, fundamentalmente, sabemos que los necesitamos para vivir. Ellos nos dan el oxígeno que necesitamos para vivir; entonces podemos decir que el árbol es vida. 

Además, es un gran acto de amor al prójimo; el árbol que plantamos no es solo para nosotros, beneficia a la humanidad por eso, este deseo de invitarlos a plantar árboles, a plantar vida. También quiero que reflexionemos sobre este tema, si plantamos vida, ¿no es una manera de transformar la muerte en vida?. Yo estoy convencido de que sí. 

Miren, una vez me llevaron a un lugar que no conocía, fuimos muchos, todos vestidos iguales, bajamos del avión y una suave llovizna nos mojaba, temblábamos de frío, la ropa que nos habían dado no era apropiada para ese lugar. Acto seguido, nos despojaron de todas nuestras pertenencias y derechos. Nos dieron un arma, municiones y una licencia para matar, no para cazar, no se trataba de un viaje de turismo rural que incluía un coto de caza; todo ese armamento era para matar personas iguales a mí y también había otras que nos querían matar. 

En cuestión de minutos me convirtieron en una cosa irracional, en un criminal autorizado, sin posibilidad de elección y si mataba a uno o dos estaría bien, si mataba más me felicitarían, y si los mataba a todos sería un héroe nacional. Pasaron unos días y me di cuenta de que me habían llevado al infierno estando con vida, que todo era fuego salvaje que no paraba de quemar, dolor, destrucción y muerte. 

Yo conocí la muerte, sé qué es la muerte, estuvimos cara a cara muchos días y la conocí siendo joven, llevo más de 40 años caminando juntos, con la muerte, aprendí a convivir con ella. Miren, soy ex combatiente de Malvinas, ahí la conocí, no somos amigos, pero la conozco bien. Y regresé, claro, estoy acá, pero con la presencia constante de ella. 649 Compañeros murieron, y nunca los pude olvidar, ni un solo día. Nunca los pude olvidar no es la expresión correcta, porque nunca lo intenté o hice algo para olvidarlos, lo correcto es decir, "nunca quise olvidarlos" y sé que nunca los olvidaré. Hice muchas cosas para que su memoria viva entre nosotros y hace dos años,  pensando cómo seguir honrando su muerte y buscar la manera de que ellos me ayuden a vivir, que nos ayuden a vivir a todos pensé, y acá vuelvo al principio, al sentido de la propuesta que les hice al comienzo, invité a los vecinos de mi ciudad a plantar 649 árboles, de cualquier especie y en cualquier lugar con el único propósito de generar y pensar en la vida, que la muerte de ellos sea vida para nosotros. Pasaron uno días y gracias al amor de la gente se llegó y superó el objetivo, entonces me pregunté, ¿por qué no hacerlo más grande?, ¿por qué darlo por terminado? Y la respuesta fue inmediata, me dije, esto tiene que ser infinitamente grande. Entonces comencé a difundir esta propuesta en las redes sociales, muchos amigos, conocidos, desconocidos, se sumaron, me ayudaron y hoy, en gran parte del país y el mundo, se plantan árboles pensando en  transformar la muerte en vida. El planeta está recibiendo vida ofrecida por esas muertes. Yo lo hago pensando en los Caídos en Malvinas pero, cualquiera de ustedes puede hacerlo con un ser querido. Esto no está solo reservado para los que fuimos a la guerra. Si al comienzo de nuestra vida, no nos convencemos de que vamos a morir, el camino que vamos a recorrer será más dificultoso. Lo que no había imaginado, es que esta acción estimularía en mí un efecto tan sanador, después que lo supe, no imaginé que tendría un impacto tan grande. Los 40 años perturbado por la muerte, se fueron alejando a medida que se plantaban árboles, por eso hoy, ya siento que mi recuerdo, comunicación y vínculo con los Caídos en Malvinas, no es por la muerte sino por la vida. Es muy lindo y me siento bien sabiendo que gran parte de mi vida me la dan las muertes de mis compañeros. Yo respiro el aire de esos árboles que plantamos para transformar la muerte en vida. Es muy curador recibir vida de ellos, es muy saludable saber que el dolor tan grande que me provocaron esas muertes, hoy me dan vida.

La muerte es el fin, la vida el comienzo de todo, a la muerte nos tenemos que oponer con la vida, con mucha vida, llenemos el planeta de árboles y viviremos por siempre. 

Guillermo Raúl Ni Coló


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