26 de septiembre de 2022

Provinciales 15/08/2022

La muerte de Rodolfo Bebán | El trágico fallecimiento de la mujer de su vida y el vínculo con Claudia Lapacó, sus amores

Tenía 84 años

Si bien fue reconocido por sus seis décadas de carrera y éxitos rotundos en cine, teatro y televisión, la fama y su papel de Don Juan traspasaron cualquier ficción. Y con sus ojos celestes, lo conquistó todo aunque el fallecimiento de la madre de sus hijos le arrebató la felicidad para siempre

Paola Florio | Infobae

A los 84 años, murió Rodolfo Bebán. Las crónicas del día anunciando su fallecimiento y recorriendo sus seis décadas de carrera se multiplicarán -su obra es enorme, prestigiosa y exitosa- pero también, mucho se escribirá de su rol como galán, ese del que tanto renegaba el actor en vida pero que tantas veces lo puso en las tapas de las revistas y fue un impulso innegable que acompañó su gran talento. Un seductor nato, reticente a lo que provocaba en las mujeres -lo que lo hacía aún más deseable- con esa mirada color de cielo de pestañas tupidas, profunda y enigmática, derritió a más de una generación y lo conquistó todo. El secreto de sus ojos, podría sintetizarse en pocas palabras y una frase que apareja mucha carga, y no sería exagerado.

Fue uno de los galanes más codiciados en televisión, cine y teatro. Con su belleza irresistible, su voz potente y esa prestancia de hombre seguro a Bebán no le faltaron amores. Discreto, detrás de escena se aseguraba que con muchas actrices, entre ellas, María Aurelia Bisutti, Thelma Biral y hasta Susana Giménez compartió algo más que besos de ficción. Pero conquistar no es lo mismo que ser conquistado, y el actor tuvo muchas mujeres pero pocos grandes amores a lo largo de su vida. Seis hijos, una relación que terminó con una tragedia y lo apagó para siempre, y un perdón que llegó cuatro décadas después: su propia historia podría convertirse en ficción.

En los comienzos de su carrera, Bebán estuvo en pareja con Liz Amaral Paz, una modelo con quien tuvo a su primera hija, Dolores. La relación se diluyó pronto y llegaría su primer matrimonio, junto a la actriz Claudia Lapacó, a principios de los años 60. Se conocieron trabajando en una novela inolvidable, El amor tiene cara de mujer. Fue un amor rotundo. Ella decía que él era más hermoso que Delon y lo acompañó en su ascenso en la actuación. Fue quien lo vio convertirse en una estrella y lo alentó a seguir conquistando escenarios. Juntos tuvieron dos hijos, Rodrigo y Diego y compartieron seis años de convivencia, pero no fueron del todo felices y las cosas no terminaron bien, al punto de que los actores apenas se dirigían la palabra por asuntos exclusivamente referidos a los chicos.

Pero el tiempo lo cura todo y tuvieron que pasar 40 años para que el dolor de la traición sane. Fue justamente sobre un escenario que los ex le pusieron fin a tantos años de silencio. En el 2011 compartieron escenario junto a Alfredo Alcón en la obra Filosofía de vida, una comedia que el público acompañó por motivos más que obvios: un tridente actoral implacable y el morbo del reencuentro entre dos amantes que habían sido tapa de todas las revistas y que se habían evitado durante décadas.

Tuvieron que pasar cuatro décadas para que llegue el perdón entre los ex. Fue cuando compartieron escenario junto a Alfredo Alcón (Foto: Verónica Guerman/Teleshow)

Tuvieron que pasar cuatro décadas para que llegue el perdón entre los ex. Fue cuando compartieron escenario junto a Alfredo Alcón (Foto: Verónica Guerman/Teleshow)

Su otro gran amor fue la actriz Gabriela Gilli y quien marcaría un antes y un después en su vida. Se conocieron mientras grababan la telenovela Malevo en Canal 9, en los años '70. Juntos tuvieron tres hijos, Facundo, Daniela y Pedro, y convivieron durante 17 años. Parecía que por fin había encarrilado su vida amorosa y conseguido algo de paz, la familia veraneaba en Mar del Plata y los flashes de la época los amaban. Capturaban todas las miradas y sus carreras iban en ascenso. Ella protagonizó junto a Claudio Levrino, Un mundo de veinte asientos. A él le llegaron protagónicos emblemáticos, encarnaba a personajes como Juan Manuel de Rosas o Juan Moreira, dirigido por Leonardo Favio.

Todo era felicidad hasta que llegó la oscuridad y el dolor más profundo: en diciembre de 1991, Gili que tenía apenas 46 años y murió por una insuficiencia cardíaca, aunque muchos medios de la época refirieron a una fuerte depresión que se ocultaba tras su permanente sonrisa. Su muerte fue devastadora para Bebán y nunca volvió a ser el mismo.

De un momento a otro, se encontró solo y con hijos pequeños. Fueron tiempos duros, "la peor parte se la llevaron los chicos, porque era una mujer muy joven, hermosa como ser humano, una madre impresionante, Ellos eran chiquitos, tenían una devoción por la madre, ella era una especie de ángel, en todo sentido, espiritualmente" dijo el actor muchos años después. No fue fácil retomar la vida sin el amor de su vida. "Está el dolor por la pérdida y la responsabilidad de haberme hecho cargo de todo. Pero esto no me pesa tanto, diría que nada. Algunas cosas domésticas sí me descolocan bastante como el trato con el servicio doméstico que me resulta medio jodido de manejar. A veces me vuelvo loco pero hay que hacerlo", aseguró por aquellos tiempos.

"Gaby fue el gran amor de mi vida, no me imagino con otra mujer", dijo pero sin embargo, un año después, Bebán volvió a apostar al amor. Fue con Adriana Castro y pese a la diferencia de casi 25 años entre ambos, recuperó la sonrisa aunque el dolor por su viudez nunca cicatrizó. La pareja estuvo unida hasta 1995 y a partir de esa ruptura nunca volvió a convivir con nadie. De a poco comenzó a recluirse de la escena, ya no se presentaba a eventos sociales, ni a entregas de premios y ya no quiso trabajar, aunque los productores le siguieron acercando propuestas laborales.

Camino al amor, una ficción que el productor y director Quique Estevanez puso al aire en 2014, marcaría el adiós de esa pantalla chica que tanto lo había visto brillar. Allí Bebán, luego de compartir elenco con Sebastián Estébanez, Mariano Martínez y Carina Zampini, reconocía estar en paz porque, en lo profesional, había podido desarrollarse en "la profesión que amo", y en lo personal, había tenido "los hijos que me hubiera gustado tener". No obstante, advertía: "Uno nunca puede sentirse totalmente feliz por lo que ha hecho".

"Ya no quiere salir, ni comer, ni nada. Yo lo llamo y a veces me contesta, a veces no", alarmó Jorge Martínez meses atrás en una visita a Intrusos, respecto a su presente. Murió solo, a los 84 años, internado en un geriátrico. Sus ojos se cerraron pero su llama quedará latente.

Copyright © 2015 | La Síntesis - El primer diario digital de Saladillo