8 de febrero de 2023

Nacionales 06/01/2023

La verdadera historia de Melchor, Gaspar y Baltasar

Los tres sabios de Oriente llegaron a Belén para adorar a Cristo

El 6 de enero llegan los Reyes Magos y la ceremonia, que marca el fin de las fiestas, se repite cada año: los chicos se levantan ese día y corren hasta los zapatos y tarros con agua y pasto que se estila dejar al pie del árbol de Navidad en busca de los regalos. Gaspar, Melchor y Baltasar fueron eclipsados por Papá Noel a pesar de que ellos sí, aunque no identificados por sus nombres, aparecen mencionados en la Biblia en el relato del nacimiento de Cristo.

El relato bíblico

"Llegaron a la ciudad de Jerusalén unos hombres del Oriente que eran magos", dice la Biblia y cuenta que preguntaron por "el rey de los judíos que ha nacido". Su historia y la de la estrella de Belén que los guió en la travesía hasta el pesebre donde nació Jesús está narrada en el segundo capítulo del Evangelio según San Mateo. "En el Oriente vimos su estrella y hemos venido a adorarlo", agrega.

La insistencia de los Reyes Magos en su búsqueda del "rey de los judíos" despertó la curiosidad del rey Herodes, a quien sus sacerdotes advirtieron que sería en Belén de Judea donde podría nacer aquel "que cuidará a mi pueblo Israel". Herodes preguntó a los Reyes Magos "el tiempo exacto cuando había aparecido la estrella" y los orientó hacia Belén: "Cuando lo encuentren, avísenme, para que yo también vaya a adorarlo". 

Eso dio origen a la matanza de los Santos Inocentes por orden del rey, el asesinato masivo de los menores de tres años. El relato de Mateo apunta que un ángel advirtió a José, que tomó a María y al niño Jesús y huyó a Egipto para evitar la muerte del niño.

El

Mateo relata que tras el encuentro con Herodes "la estrella que habían visto en el Oriente iba delante de ellos, hasta que por fin se detuvo sobre el lugar donde estaba el niño". Entraron, se arrodillaron y dejaron sus ofrendas: oro, mirra e incienso. Advertidos en sueños de que no debían avisarle a Herodes, "regresaron a su tierra por otro camino". 

Hasta allí llega la presencia de los Reyes Magos en el relato. Melchor, Gaspar y Baltasar no aparecen en los otros tres Evangelios. Lucas, que es el más exhaustivo en la genealogía y el nacimiento de Cristo, los omite. Marcos y Juan comienzan sus relatos con la vida de Jesús adulto.

El enigma de la estrella de Belén

Uno de los enigmas pasa por la estrella de Belén. ¿Existió realmente o se trató de un cometa? Una hipótesis plantea que pudo haberse tratado del cometa Halley, que se acerca a la Tierra aproximadamente cada 75 años, y cuyas últimas dos visitas fueron en 1910 y 1986. 

El astrofísico Mark Kidger investigó la cuestión en su libro La estrella de Belén. Allí plantea tres hipótesis. La primera, que sea un mito y nunca haya habido una estrella que guiara a los Reyes Magos. La segunda, que se tratara de un hecho milagroso, algo metafísico que no se puede analizar desde la ciencia. La tercera, que fuera un hecho astronómico. 

Kidger se orientó hacía la triple conjunción planetaria entre Júpiter y Saturno. Los dos planetas se alinearon tres veces en el año 7 antes de Cristo, en la fecha aproximada del nacimiento de Jesús...que no nació en el año 0 a partir del cual se inicia la era cristiana y el actual calendario gregoriano. 

Fue Dionosio el Exiguo, un monje bizantino, quien en el siglo XI armó el calendario al tomar como punto de inicio el nacimiento de Jesús. Hasta entonces se tomaba como base la fundación de Roma. Dionisio le erró por 6 o 7 años, según las fuentes. Lucas dice en su evangelio que se había ordenado un censo en Judea al momento del nacimiento de Jesús, y Mateo remarca que gobernaba Herodes: entre ambos hechos hay diez años de diferencia, y la fecha del nacimiento sería 6 o 7 años antes de la era cristiana.

La posibilidad de un cometa fue planteada por astrónomos chinos y coreanos, que pudieron fecha la existencia de un cometa sin cola en fecha cercana al nacimiento de  Jesús. Por su parte, otro astrofísico, Michael Molnar, sugiere que en realidad hubo un fenómeno al que solamente estaban atentos los sabios de la época. Lo que podría haber pasado como señal de la venida del Mesías son las ocultaciones de Jupíter tras la Luna en el año 6 antes de Cristo en Aries, un símbolo que los griegos asociaban a Judea. 

¿Por qué se les dice Reyes Magos? 

La mención se vincula a la palabra griega magoi, que refería a personas con alto nivel de educación; es decir, sabios. Tampoco eran reyes y magoi apuntaría a que eran astrólogos. 

En el Auto de los Reyes Magos, una obra en verso del siglo XIII, aparecen nombrados por primera vez como Melchor, Gaspar y Baltasar; y no figuran como reyes sino, justamente, como astrólogos que habrían calculado el momento del nacimiento del Mesías.

La Iglesia tomó la fecha del 6 de enero como día de Epifanía, es decir, el momento en que Cristo, se revela al mundo. Distintas ramas del cristianismo hablan del 6 de enero como la Duodécima Noche, tomando como punto de partida el 25 de diciembre. William Shakespeare escribió su comedia Noche de Reyes, cuyo título original es Twelfth Night, para ser representada en la Epifanía del 6 de enero en la Inglaterra isabelina. 

La variante italiana de los Reyes Magos

Los italianos ofrecen una variante folklórica al relato de los Reyes Magos y a la Epifanía. Se trata de la Befana. Según se cuenta, los sabios de Oriente se perdieron en el camino a Belén y contaron con la ayuda de una anciana que les señaló por dónde debían ir. La leyenda dice que les dio dulces y caramelos y desistió de acompañarlos. Luego, se arrepintió y salió en busca de Jesús, dejando dulces en cada cada casa, con la ilusión de que allí estaría Cristo. 

Cada 5 de enero, la Befana deja golosinas a los niños que se portaron bien en Italia. Si se portaron mal, las golosinas tendrán color de carbón. El compositor italiano Ottorino Respighi tomó está figura para el cierre de sus Fiestas romanas, en 1928.

¿Los Reyes Magos eran cuatro y no tres?

La historia de una bruja buena que guía a los Reyes Magos remite a otra cuestión: que eran cuatro, no tres, y uno de ellos se perdió. 

Es el punto de partida de El otro Rey Mago, la novela corta de Henry van Dyke, aparecida en 1895, que narra la historia de Artabán. Se retrasa en el viaje y no llega a tiempo a Belén: José y María han huido con su hijo a Egipto. Entonces dedica su vida a hallar al Mesías y recién se lo cruza 33 años más tarde, al momento de la crucifixión. Se siente desfallecer. A punto de morir, amargado porque fracasó en su misión, una voz le recuerda sus actos de generosidad que forman parte del relato y le dice: "Lo que has hecho por mis hermanos, los has hecho por mí".

La festividad en nuestros días

Como parte de la festividad, muchos países celebran el 5 de enero la Cabalgata de Reyes, un desfile de carrozas, en el que aparecen caracterizados Gaspar, Melchor y Baltasar. Una de las últimas imágenes que de niña tuvo la madre de quien escribe antes de embarcar a la Argentina de pequeña fue la Cabalgata de Reyes en la ciudad gallega de Vigo.

Cabalgata de Reyes en Buenos Aires. 

Hasta 1976, a la par del Carnaval, el día de Reyes era feriado en la Argentina. La dictadura suprimió esos feriados y solamente se restituyó el de lunes y martes de Carnaval. No está de más recordar que el Carnaval también tiene un origen religioso, justo antes de la Cuaresma, es decir, los cuarenta días previos a Semana Santa. 

Los Reyes Magos y el peronismo

En el caso argentino, la fecha tuvo mucha implicancia en el primer peronismo (los tiempos marcados por la sidra y el pan dulce a fin de año) en cuanto a los regalos. Osvaldo Soriano, que había nacido un 6 de enero, recordó ese momento de la infancia en un texto titulado "Aquel peronismo de juguete", que entronca la niñez en un pueblo de provincia con el antiperonismo de su padre. El autor de No habrá más penas ni olvido lo narró así: "Cuando yo era chico Perón era nuestro Rey Mago: el 6 de enero bastaba con ir al correo para que nos dieran un oso de felpa, una pelota o una muñeca para las chicas". 

Será cuestión de ver si, junto a los zapatitos colocados al lado del pasto y el agua, los Reyes dejaron algún regalo. Después, como marca la tradición, habrá que desarmar el árbol de Navidad y esperar a las próximas fiestas de fin de año.

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